Cósima – Grazia Deledda

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Cósima - Grazia Deledda“Cósima” se publicó de manera póstuma tras la muerte de la premio Nobel Grazia Deledda en 1926 y, de alguna manera, esta obra viene a ser unas pequeñas memorias en las que se relatan los primeros años de vida de la autora, su relación temprana con la literatura y sus primeros pasos como escritora.

Cósima, cuya niñez, adolescencia y primera juventud recoge la novela, no es sino un trasunto de la propia Deledda que deja constancia a través de sus páginas de su manera de entender el mundo y su necesidad de plasmar ese entendimiento a través de la escritura, en parte también por ser ésta la única manera de experimentar una vida que no está a su alcance por su timidez, por su educación de pequeña burguesa y, sobre todo, por su condición de mujer.

En efecto, los primeros años de la vida de Cósima/Grazia transcurrieron en un pequeño pueblo sardo en las postrimerías del siglo XIX y si bien como hija de una familia campesina acomodada pudo realizar estudios básicos, su único objetivo en la vida debía ser realizar un matrimonio ventajoso. Sin embargo, diversos reveses familiares volvieron cada vez más difícil la posibilidad de un matrimonio afortunado y la tímida y poco agraciada Cósima sabía que sus posibilidades eran escasas. Además, a la fortuna mermada y el físico poco atrayente, la joven unía una costumbre del todo perniciosa: una desmedida afición a la lectura y, aún peor, a la escritura.

La joven Cósima se muestra desde la infancia como un ser de extremada sensibilidad y una observadora perspicaz de cuanto le rodea, anhelante de libertad y oprimida por la vida encorsetada del pueblo, sólo puede dar curso a sus deseos a través de la escritura. Curiosamente, y a pesar de ese sentimiento de opresión, sus escritos son un brillante reflejo de la vida en un pequeño pueblo de Cerdeña, de las supersticiones de sus gentes, sus trabajos, y las maneras de ser de sus hombres y mujeres.

Pero ese mundo colorista de sus relatos no la libera de esa sensación de inquietud por la vida que se le va entregada a pequeñas tareas, ignorante de lo que el mundo es más allá de las montañas que cercan a su pueblo. A lo largo de su niñez y sobre todo en los años de la adolescencia, Cósima siente que está atrapada y parece cifrar sus esperanzas de una vida más intensa en la llegada de algún extraordinario amor. Pero como este se retrasa, la muchacha vuelca su pasión en la escritura.

Ese será su as en la manga, pues enseguida comienza a mandar sus relatos y pequeñas novelas a distintos periódicos para su edición. Casi enseguida el éxito llama a su puerta y puede ver sus obras impresas, si bien con escasos beneficios a su favor. Pero ese éxito no hará sino aumentar sus tribulaciones pues ahora más que nunca la mirada de las gentes bienpensantes está sobre ella, muchacha rebelde que se dedica a escribir, más pendiente de pasar por intelectual que de prepararse para ser una buena esposa. Y Cósima siente que, en cierto modo, se encuentra entre la espada y la pared, pues si bien tiene claro que jamás renunciará a la escritura, también sabe que su veleidad, si no existe un triunfo fulgurante de por medio, puede condenarla a enterrarse de por vida en su pequeño pueblo y maldita para siempre por su sociedad.

En Cósima existe siempre esa duda entre el miedo al qué dirán y sus deseos de vivir libremente, dedicada sin remordimientos a la tarea de escribir. En ella se debate la moral impuesta que se concreta en sus deseos de encontrar el amor, no por el amor en sí, sino como vehículo hacia el matrimonio que la inscribirá en el olimpo de las mujeres que han cumplido su objetivo en la vida. Ese sentimiento se trasluce a lo largo de la obra en sus referencias a las “malas mujeres”, por lo general de origen humilde, cuya vida libre parece envidiar, al igual que envidia la libertad de la que disfrutan sus hermanos varones a los que, a pesar de cometer tremendos deslices, nadie parece pedir cuentas.

Es fácil precipitar juicios anacrónicos al enfrentarse a obras de este tipo, pues a lo largo de su lectura una se pregunta qué impide a la joven Cósima abandonar la cárcel de su pueblo y evadir los prejuicios que la condenan por escribir. Sin embargo hay que comprender cuán difícil resultaba para una mujer de su época romper con las normas establecidas, de las que las propias mujeres eran las propias y más severas guardianas.

De la misma manera, cuando conocemos cómo eran sus vidas, privadas de educación, de libertad para moverse y relacionarse, condenadas a centrar todas sus aspiraciones en el pequeño planeta del hogar, entendemos mejor esos universos íntimos, volcados por completo hacia lo interior, que pueblan la mayoría de las obras debidas a plumas femeninas. Así lo expresa la propia Deledda en esta obra:

Decidió no esperar nada que viniera de fuera, del agitado mundo de los hombres, sino todo de sí misma, del misterio de su vida interior.

No obstante, siempre han existido mujeres valientes que, dejando a un lado no tanto los prejuicios ajenos como los propios temores, han abierto la senda que conduce hacia libertades mayores gracias a sus pequeñas conquistas. Por eso es imposible no sentirse congratulado cuando nuestra Cósima/Grazia toma el tren que la llevara a Cagliari para allí entrar de lleno en la vida literaria.

5 Comentarios

  1. Como “bicho”de Libreria de saldos y usados, descubrí recientemente un ejemplar de Cósima; lo he comprado y de inmediato me zambullí en Internet a efectos de saber quién fue esta escritora. Toda esta info es interesante y me entusiasma leer su obra. Gracias . Ariel (Buenos Aires)

  2. Estoy empapandome sobre Grazia y lo que he leido hasta ahora me llega muy profundo. Formo parte integrante de la Comision del Circolo Sardo Grazia Deledda de Mar del Plata, Argentina. y mi interés surgió a raiz de que mi abuela paterna se llamaba Giovanna DELEDDA, o sea el mismo apellido que esta poetiza, nada mas que mi abuela residia en Bitti (Nuoro)Les envio un gran saludo. ALBERTO DEMELAS

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