Cuentos – August Strindberg

1
1968

Cuentos - August StrindbergDoce son los cuentos del sueco August Strindberg que recoge esta original —aunque algo incómoda de leer— edición, decorada con las ilustraciones originales de 1915. En ellos el autor muestra un estilo candoroso, que no necesariamente los hace infantiles, con el que resalta lo extraordinario que habita en lo cotidiano. Son, sin duda, cuentos enraizados en la tradición cuentística de la Europa del norte.

En algunos de ellos tiene un peso importante un elemento que va desde lo imaginativo hasta lo fantástico. Imaginativo es, por ejemplo, es el cuento «El gran cedazo para grava», que narra un verano pasado al son de la música que los peces tocan en un piano hundido por accidente. Mientras que lo fantástico es el motor de uno de los mejores relatos de esta pequeña antología: «Las tribulaciones del práctico»; en él se cuentan las sorprendentes aventuras de una especie de Simbad nórdico, aunque el recurso utilizado por Strindberg para cerrar el relato logra enfriar un tanto al lector.

Como no podía ser de otra manera, algunos de estos cuentos arrastran una pequeña moraleja (¿y no es ese el deber de un cuento?). En «Fotografía y Filosofía» se nos enseña no solo el valor de una vida saludable y en contacto con la naturaleza como medio de recuperar la alegría de vivir, sino también que todos necesitamos la ayuda de los demás, por lo que debemos aprender a aceptarla y valorarla. «El triunfador y el bufón» muestran lo perniciosa que es la soberbia, un mal que ataca tanto a grandes hombres como a bufones. También sobre la soberbia y sobre la posibilidad de convertir el mal en bien trata «Los secretos del secadero de tabaco».

Hay además un par de cuentos conmovedores, como «Medio pliego de papel» y, especialmente, «Cuando el papamoscas llego al espino cerval». Este último es una bellísima historia sobre como el último de los hombres, un ser al que la sociedad ha expulsado de su seno, puede, con un pequeño gesto, embellecer el mundo.

Nota aparte merecen los paisajes y parajes nórdicos que sirven de escenario a estos cuentos de August Strindberg. No porque sean, como se suele decir, un personaje más de ellos; sino simplemente porque son el reflejo de una vida donde la naturaleza todavía convivía con el hombre. Bosques, playas, ríos y prados aparecen en estos relatos como una visión cotidiana que el lector moderno no puede evitar añorar.

En resumen, unos cuentos tal vez algo candorosos que, de alguna manera, trasmiten la idea de la existencia de un mundo mejor donde el dolor, la pérdida y el sufrimiento no son inútiles, sino el vehículo para alcanzar un estado mejor. Strindberg, en estos cuentos, demuestra creer en ese mundo, pero su lectura hoy nos hace pensar en que la oportunidad de crearlo quedó ya muy atrás.

Más de August Strindberg:

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here