Despilfarro – Tristam Stuart

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Despilfarro - Tristam StuartLa mitad de la producción alimentaria mundial —más que suficiente para saciar a los millones de hambrientos del planeta—, se desperdicia. Este es el mensaje que nos transmite Tristam Stuart en Despilfarro. El escándalo global de la comida, un libro que nos aporta datos estremecedores del viaje de los alimentos desde la tierra… al contenedor de basura.

Stuart empezó en el instituto a recoger comida desechada para criar cerdos; ya entonces descubrió que los productos que los minoristas de su pueblo tiraban eran productos aún aptos para el consumo humano. Años después y tras haber viajado por diferentes países para conocer cómo gestionan sus deshechos alimentarios ha recogido sus experiencias en un libro que denuncia un sistema insostenible e insolidario del que todos (también los consumidores) debemos avergonzarnos.

En el libro se recogen testimonios de productores obligados a desechar la mayoría de su cosecha (a veces la cosecha entera) para adaptarse a las exigencias de los minoristas que quieren frutas y verduras de igual calibre, sin manchas, sin nada que pueda recordar al consumidor que nacieron en la tierra. Otro tanto sucede con los productos elaborados, o con la carne y el pescado. Los supermercados consideran que el consumidor no tolerará comprar productos “feos” por lo que los descarta sin más, obligando a los productores, la parte débil de la cadena, a asumir las pérdidas.

A las toneladas de comida apta para el consumo humano —no hay que decir que la calidad nada tiene que ver con la estética— que se desperdicia de esta forma hay que añadir las toneladas que los supermercados tiran a la basura cada día. Las fechas de caducidad, que se calculan con márgenes amplísimos para evitar problemas, obligan a desechar cada día miles de productos. Pero también ayuda a ello la mala gestión de los stocks por parte de los minoristas que calculan al alza sus pedidos para acabar llevando al vertedero inmensas cantidades de productos que todavía podrían ser consumidos.

El consumidor remata este ciclo del derroche: compramos compulsivamente productos que no vamos a comer y que acabarán en el cubo de la basura. Aunque, nuevamente, parte de la culpa de este desperdicio la tienen los supermercados con sus promociones dos por uno o sus envases gigantes.

Tristam Stuart alterna la descripción de tan desolador panorama con reflexiones sobre el uso de recursos para producir algo tan básico para nuestra supervivencia como es la comida.  Cada año se deforestan miles de hectáreas de bosques vírgenes (con el aumento consiguiente de los gases de efecto invernadero en la atmósfera) para convertirlos en suelos cultivables; se invierten recursos hídricos para regar cultivos; se contamina con productos químicos para controlar plagas; y el fruto de tantos esfuerzos acaba conducido al vertedero.

Según Stuart sería posible reducir el tamaño de las tierras cultivadas y aún así abastecer de alimentos suficientes a la totalidad de la población del planeta, incluidos los millones que a día de hoy sufren desnutrición o mueren de hambre. Bastaría para ello con acabar con el despilfarro que recorre toda la cadena de producción y abastecimiento.

Despilfarro. El escándalo global de la comida es una obra bien documentada, aporta datos de forma amena y, sin duda, hará que quienes lo lean no vuelvan a mirar igual las bien surtidas estanterías de los supermercados o las sobras de su plato.

2 Comentarios

  1. La única manera de concienciarlos es hacer como este señor ! he leído una entrevista que le hicieron en una revista . Durante una campaña lograron alimentar a 5000 personas con frutas y verduras descartadas por feas…Los consumidores tenemos el poder de acabar con esto

  2. Es una vergüenza que tiremos tanto sin pararnos a pensar. La gente muere de hambre, en nuestro país hay mucha gente que pasa hambre, pero el pueblo no puede hacer tanto como los poderosos que creo que solo quieren llenar los bolsillos mientras nos lo sacan a nosotros, meros trabajadores, y no miran colores. Deberían de concienciarse los que pueden parar esta atrocidad de mundo avocado a la barbaridad de egoísmo y materialismo en el que todos estamos envueltos. ¿No hay gente poderosa, altos cargos con increíbles sueldos, que piensen un poco en lo desgraciadamente que viven la mayoría y ayudarles, protegerles y enfrentarse a los que quieren hacer tanto daño con sus actos?

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