Pesadilla a 20.000 pies – Richard Matheson

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Pesadilla a 20.000 pies - Richard MathesonRichard Matheson es, sin duda, uno de los más grandes escritores de terror y ficción de todos los tiempos. Algunas de sus historias han servido como base para películas, series de televisión y en general su obra está considerada como un referente dentro del género del horror.

En Pesadilla a 20.000 pies y otros relatos insólitos y terroríficos encontramos buenas muestras del porqué de su condición de maestro. Matheson toca muchos temas en los cuentos de este volumen: desde el terror más clásico de “La casa Slaughter” (con fantasmas y espíritus malignos) hasta una concepción más psicológica del horror, más introspectiva, como es el caso de “Viejos territorios” o “Una casa enloquecida”. De hecho, esta última vertiente es la más explotada en los textos de este libro: el autor abandona los temas más tópicos de la narrativa de terror para adentrarse en territorios más íntimos, más sutiles, más relacionados con la percepción del terror.

Así, tenemos cuentos magníficos, como “El número de la desaparición” o “Legión de conspiradores”, en los que Matheson refleja los miedos interiores de unas personas corrientes: en el primero, el temor a pasar desapercibido, a no ser nadie; en el segundo, la exasperación que nos puede llegar a producir la vida en sociedad. No hay nada en ellos de sobrenatural (o casi nada, mejor dicho), sino que el autor juega con temores que son connaturales al hombre en su vivencia cotidiana: la envidia, la desconfianza, el recelo ante lo desconocido… Lo cotidiano, lo normal, se transforman así en elementos que provocan ansiedad y horror, de manera que el devenir de las tramas se sustenta en la percepción que los protagonistas tienen del entorno y de sí mismos, y no en hechos o personajes externos.

El estilo de Richard Matheson es poco ornamental, descriptivo y preciso; no hay frases de relleno, ni párrafos de más: su lenguaje es económico, ya que busca impresionar al lector mediante los hechos, y no gracias a la creación de atmósferas que le predispongan a un sentimiento concreto. Lejos de Lovecraft y semejantes, lo que Matheson busca es un fogonazo, una revelación súbita que prenda la chispa del terror y desencadene una emoción a posteriori. A veces lo consigue mediante un clímax abrupto, otras con una conclusión sorprendente y, las más de las veces, con un final que encierra una visión inesperada. No se basa en oscuros corredores, mansiones tétricas o bosques desolados (aunque utilice algunos de estos recursos con inteligencia), sino que trabaja la psique de sus protagonistas para evidenciar los aspectos temibles que se ocultan bajo la tranquila superficie de nuestras vidas.

Por eso, aunque también recurra a la imaginería clásica, como ocurre en “Llamada a larga distancia” o “La casa Slaughter”, sus mejores historias son ésas en las que la psicología se confunde con el terror más puro. Quizá el mejor ejemplo de ello, y a la vez uno de los mejores relatos de horror que uno ha leído, es “El distribuidor”, la historia de un personaje que no parece encajar muy bien en su nuevo vecindario. (Obviamente, no doy detalles para no revelar los entresijos de los cuentos.)

En pocas palabras: Pesadilla a 20.000 pies y otros relatos insólitos y terroríficos es un excelente recopilatorio de relatos de terror, que no sólo hará las delicias de los aficionados al género, sino que puede alegrar el día a cualquier buen lector.

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