El amigo Manso – Benito Pérez Galdós

6
10540

El amigo Manso - Benito Pérez GaldósLa lectura de las obras de Benito Pérez Galdós resulta siempre una apuesta segura para los amantes de la literatura y es gratificante sumergirse de vez en cuando en su prosa, que fue capaz de retratar no sólo a una sociedad y a una época, sino al ser humano con sus miserias y virtudes, siempre en pugna.

En El amigo Manso Galdós retratará la España del último tercio del siglo XIX, usando de su ironía para poner en solfa los vicios de una sociedad que idolatraba el dinero, menospreciaba el conocimiento y sólo concedía crédito a las apariencias. Y al mismo tiempo, relata el choque entre el mundo de las ideas y la terca realidad, a través de la figura de Máximo Manso, filosofo.

La figura de Máximo Manso representa al intelectual dedicado al estudio, que lleva una existencia reglada y laboriosa pero, en cierta manera también, una existencia que da la espalda a la realidad bulliciosa que le rodea. En ese sentido, el amigo Manso recuerda al Sylvestre Bonnard, de Anatole France, o al Hippolyte Messay, de André Thérive: personajes eruditos que demuestran una gran candidez a la hora de juzgar lo que acontece a su alrededor y que, bruscamente, son expulsados de sus vidas idílicas por acontecimientos banales, pero que para ellos actúan como piedra de toque de todas sus creencias.

Ese acontecimiento banal comienza para el amigo Manso con el regreso de su hermano, y la familia de éste, de Cuba. Las obligaciones familiares obligarán a Máximo Manso a abandonar su ordenada rutina de estudio para prestar atención, y aun colaboración, a los asuntos domésticos de su familia. Mientras el filósofo se promete a sí mismo estudiar nuevos sistemas ontológicos en su hermano y allegados, así como probar la veracidad de sus ideas confrontándolas con sus realidades, el materialismo del día a día le va demostrando que el mundo difiere bastante de cualquier supuesto filosófico.

El amigo Manso se encuentra con dos oponentes, gracias a los cuales puede comprobar cuán equivocadas están sus apreciaciones de escritorio. El primero de ello es su hermano, José María, al que Galdós retrata como un advenedizo que, con su dinero, logra comprar título nobiliario, posición y una carrera política. Corrompido por la idea de que su dinero ha de poderlo todo, José María tratará de comprar también el amor de una muchacha humilde a quien desea convertir en su amante. El choque entre ambos hermanos se produce de manera inevitable. Mientras Máximo desaprueba la manera de enfocar la vida de José María, éste desprecia a su hermano por no usar su talento e inteligencia para medrar en una sociedad que menosprecia a ciencia cierta el genio y sólo se rinde ante el dinero o la posición.

El segundo personaje antagonista, que sirve para remarcar la lucha entre idea y realidad que pespuntea toda la obra, es el joven Manuel Peña, un antiguo discípulo de Manso que aúna talento y dinero. Aunque su origen es burgués, la buena sociedad está dispuesta a perdonarle sus poco aristocráticos orígenes gracias tanto a su buena facha, como a su bolsa. El amigo Manso y Manuel Peña se enamorarán de la misma mujer, Irene, pero mientras el primero pierde el tiempo con sofismas y argumentaciones, el segundo se lanzará a la acción, logrando el amor de la joven.

Nuevamente subraya Galdós con este episodio la diferencia entre el ideal y lo real. El ideal lo representa la mujer serena, estudiosa, prudente y algo fría que Manso cree descubrir en Irene. Lo real, que Manuel Peña le descubre a su maestro, es la mujer exaltada, que sin dudar se entrega al amor con un joven guapo pero con futuro, en una mezcla de pasión y cálculo.

Novela completa El amigo Manso, imprescindible.

Más de Benito Pérez Galdós:

6 Comentarios

  1. Hace unas semanas reparé en que había transcurrido bastante tiempo desde mi último contacto con Galdós, y como andaba algo escaso de suministros, – “Miau”, y nada más -, decidí proveerme de nuevas municiones, qué mejor manera que matar con ellas las largas tardes del agosto vacacional. Dicho y hecho, visita a la librería y nuevos pertrechos en disposición de uso: “La desheredada”, la primera serie de los “Episodios nacionales”, – asustaría a cualquiera el libraco en cuestión si no se tratara de una obra de don Benito -, y también “El amigo Manso”… Pero un “amigo Manso” muy especial, ya que, de entre todas las ediciones disponibles, elegí una de la Universidad Veracruzana de Méjico. Si siempre he tenido curiosidad por saber la opinión que despierta la obra de Galdós, imagínense si ésta proviene del otro lado del charco.

    El prólogo no me deparó ninguna sorpresa, referencias a su vida, evolución artística y poco más. Nada que ver con las atinadas introducciones de Cátedra o los interesantes comentarios de gente como Ricardo Gullón o Dolores Troncoso,… si acaso reseñar la conclusión final, que suscribo a pies juntillas:

    “Es considerado el mayor novelista español desde Miguel de Cervantes”

    La presentación del libro, a cargo de Sergio Pitol, sí aportaba otras consideraciones de mayor enjundia que no puedo dejar de transcribir a este blog, de ahí la justificación de mi largo preámbulo. Vamos con dos exquisitas perlas:

    “Leer es uno de los mayores placeres, uno de los grandes dones que nos ha permitido el mundo, no sólo como una distracción, sino también como una permanente construcción y rectificación de nosotros mismos”

    “El libro es un camino de salvación. Una sociedad que no lee es una sociedad sorda, ciega y muda”

    Sería maravilloso que estas verdades, dichas desde Méjico con mucha claridad, estuvieran siempre muy presentes entre todos nosotros. Otro gallo nos cantaría si así fuera.

    Y de Galdós y su “El amigo Manso” qué se puede decir, pues nada no dicho ya hasta la saciedad al comentar otras obras reseñadas en solodelibros. El escritor canario, como cualquier creador, no está exento de altibajos, máxime si tenemos en cuenta su extensísima producción literaria; yo mismo, en ocasiones, lo he tildado de excesivamente conciliador e ingenuo, aunque cuidado porque su pretendido candor encierra muchas veces más malicia de la que podamos pensar. Pero siempre, sus obras, incluso las más flojas, – de lo por mí leído, me atrevo a citar “El doctor Centeno” y “La de Bringas” -, muestran detalles suficientes como para concluir que estamos ante un escritor enorme, uno de esos genios casi irrepetibles con los que la literatura universal nos agasaja de tanto en tanto.

    Dispone “El amigo Manso” de ciertas peculiaridades que la hacen algo diferente, en mi opinión, dentro del abanico de las novelas galdosianas. La primera es el abandono del narrador clásico, su papel es usurpado por el propio Máximo Manso quien nos irá desgranando, como si de unas memorias se tratase, sus peripecias y las del resto de los protagonistas. Dos años más tarde, con “La de Bringas”, Galdós experimentaría una técnica similar, aunque no tan extrema, utilizando también un narrador, que como personaje no hace acto de presencia hasta los últimos capítulos de la novela.

    La segunda es el tinte fantástico de la historia que no casa ni bien ni mal con el realismo de sus obras. Cierto que éste no se abandona en esencia ni un ápice a lo largo de toda la trama, pero el método para introducirnos en ella cabe calificarlo como mínimo de sorprendente, tan o más sorprendente que las conferencias a cobro revertido de Luis Cadalsito, – “que me da, que me da”-, con Dios, en “Miau”, libro excelente que nadie debería perderse tampoco.

    “El amigo Manso” nos hace disfrutar, como siempre, de esa miríada de personajes guadianescos, que aparecen y desaparecen continuamente a lo largo de todas las novelas de Galdós. Aquí asoma de nuevo, “cosa atroz”, doña Cándida García Grande, alias “Calígula”, allí saca la cabeza otra vez Ramón María Pez, de los Pez de toda la vida,… Qué maravilloso es verlos redivivos y qué alegría enorme volver a pasar de nuevo unas horas en su compañía.

    Inexcusablemente debe leerse “El amigo Manso”, pero también “Tormento”, “Miau”, “Fortunata y Jacinta”, “Misericordia”, “Torquemada en la hoguera”,… Sin excepción alguna, debe leerse a don Benito María de los Dolores Pérez Galdós. No hacerlo es cometer un abominable crimen contra la literatura y contra nosotros mismos.

    Cordiales saludos a los seguidores de solodelibros

    • Querido Miguel:

      Muy, muy atinadas las palabras de Sergio Pitol: el libro como herramienta para la construcción de la propia persona. Y, por supuesto, con personas mejor construidas, sociedades con sus cinco sentidos alerta.

      También por estos pagos tenemos un tanto abandonado a don Benito. Habrá que ponerle remedio…

      Un fuerte abrazo.

  2. todas las novelas de galdos, maravillosas, te trasladan a otra época, he leido fortunata y jacinta 3 veces y pienso volver, la de bringas fastuosa, la desherada colosal, en fin todas son fascinantes.

  3. No puedo estar más de acuerdo con Pedro. Cada segundo sin empezar a leer Fortunata y Jacinta es un segundo perdido. Ninguna excusa es buena, y TODO puede posponerse ante Fortunata y Jacinta.
    Es un libro memorable en el sentido literal de la palabra: después de leído, se recuerda siempre.
    Es una cumbre, es un festín, es una locura de libro. Yo lo recomiendo sin parar, y quien lo lee cae rendido a Galdós.
    Yo también digo: leedlo todos!!!!

    (Y después leed «La de Bringas» y «Las novelas de Torquemada». Y después, todo lo demás…).

  4. Pues cuando te pongas con FORTUNATA Y JACINTA lo vas a flipar.
    Es un libro maravilloso. Cada nueva página es un placer. Los personajes tremendos. El paralelismo entre la historia de los personajes y el período historico que abarca es genial. Y si vives y/o conoces Madrid el disfrute será aún mayor por el retrato que hace de la ciudad desde 1868 con la revolución gloriosa hasta 1876 con la restauración. En serio, leed todos este libro, es brutal!!!!!

  5. Totalmente de acuerdo. Galdós es imprescindible y nunca defrauda. Voy a sumergirme en Fortunata y Jacinta en breve… lo voy demorando para aumentar la emoción.
    Fascinante.
    Un saludo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here