El amor de un hombre de cincuenta años – Anthony Trollope

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El amor de un hombre de cincuenta años - Anthony TrollopeLas relaciones amorosas fueron objeto de muchas novelas durante el siglo XIX (y, por supuesto, también a lo largo del tiempo); quizá un elemento común a muchas de esas obras sea el tratamiento convencional del asunto, con protagonistas que se acababan rindiendo a los encantos del galán o la heroína de turno sin más ni más, o bien superaban incontables adversidades para alcanzar el objeto de su pasión. Siendo así, es agradable encontrarse con una novela como El amor de un hombre de cincuenta años que se aleja un tanto de esos tópicos y nos presenta a un personaje singular, capaz de abordar su amor con una racionalidad fuera de lo común; un personaje que, si bien está repleto de maneras decimonónicas (y, por tanto, de clichés), toma decisiones poco habituales que conducen a un desarrollo inusual, si bien no del todo inesperado.

El libro nos cuenta la historia del quincuagenario William Whittlestaff, un soltero de acomodada posición que acoge en su casa a la hija de un antiguo amigo, Mary Lawrie, cuando ésta queda queda completamente sola tras la muerte de sus progenitores. Su intención es mantener la promesa que hizo a su compañero de cuidar de la muchacha en caso de que quedase huérfana, aunque pronto su ama de llaves, la estricta y ceñuda señora Baggett, le previene acerca de la posibilidad de que se enamore y pierda la cabeza por la jovencita, a la que dobla en edad. Por supuesto, los hechos acaecen según esa profética visión, y el protagonista termina por pedir matrimonio a Mary, convencido de que la diferencia de años no es importante y que ella podrá ser tan feliz como él mismo se siente. Pero la casualidad hará que el mismo día de la petición aparezca en la casa un antiguo amor de la joven, John Gordon, que marchó a Sudáfrica en busca de fortuna para hacerse merecedor de su amor…

Así las cosas, Anthony Trollope pone en marcha una trama sencilla y muy centrada en los aspectos psicológicos del dilema; lo que le importa no es tanto llevar la historia a un final conclusivo y “feliz”, sino mostrar a un ser humano que se enfrenta a una decisión que puede mermar su felicidad. Quizás el rasgo al que se otorga más importancia en todo el libro sea el egoísmo: ¿qué estamos dispuestos a sacrificar por alcanzar la felicidad?; ¿qué aceptaríamos para hacer felices a otros?; ¿hasta dónde puede llegar la aceptación de costumbres, normas y reglas? En el texto varios personajes se exponen a estos interrogantes y reaccionan de manera muy desigual: mientras que unos aceptan con agrado las renuncias para hacer felices a los que respetan, otros asumen esa tarea con resignación; unos ponen su propio interés por encima de los demás, mientras que otros supeditan su existencia ante las circunstancias.

Si bien la conclusión de la novela sí que se puede considerar convencional, las disquisiciones del protagonista introducen una nota de color en una trama que, por lo demás, está repleta de situaciones maniqueas y de personajes secundarios sin ningún atractivo. Trollope muestra grandes dotes de observador de la conducta, pero no es un escritor brillante a la hora de poner personajes en movimiento, como algunos de sus contemporáneos. Sólo la gran personalidad del señor Whittlestaff consigue dotar a la obra de una dimensión profunda e interesante, pues de otra manera estaríamos ante un texto trivial; es, pues, una novela para amantes de la narrativa decimonónica o de la prospección psicológica, sin duda, pero con evidentes lagunas estilísticas.

5 Comentarios

  1. La editorial es El Funambulista. Ya os digo que no soy sólo yo el que se queja. Soy librero en Barcelona y es habitual que vengan lectores quejándose de las erratas de esta editorial (y con lo caros que son estos libros, no es muy de recibo que esto ocurra). Y se quejan de más cosas que no diré (tiene que ver con traductores rebotados, y con que no son muy legales con esas cosas. Al menos, ya que se ahorran la traducción, que corrijan los libros, concho). Gracias a la Sra Castro por este comentario, no obstante, porque este es un blog que sigo habitualmente.

  2. Sra. Castro, Sr. Molina, el comentario de Jerome viene muy al caso de algo que os quería comentar hace tiempo. ¿Por qué se ha dejado de aportar información, al final de la reseña, sobre la editorial que publica el libro?, no sé si algún tipo de impedimento legal obliga a ello, pero creo que hay datos complementarios que son muy importantes en un libro: editorial, año de publicación, traductor/a y precio, – aunque éste sea aproximado -.
    Jerome indica las deficiencias del libro, pero nadie que entre en el blog, – otra cosa es si te embarcas en tareas de investigación adicionales -, sabe a qué editorial se está refiriendo. En este caso, la carátula del libro no se muestra en su totalidad, al menos en mi ordenador, pero aunque así fuera te tendrías que dejar la vista tratando de averiguar el nombre de la editorial que figura en portada.
    Se podrían volver a aportar los datos de inicio o es imposible.
    Muchas gracias y un fuerte abrazo

    • Hola Miguel,

      Habitualmente sí consta (bien es cierto que a lo mejor no en sitio muy visible, ya que aparece debajo de las entradas relacionadas) editorial y año de edición. El dato del precio es bastante relativo, ya que puede variar de una librería a otra y, sobre todo, a lo largo del tiempo; y como estos post quedan aquí para siempre, es posible que el libro que ahora cuesta X por ser novedad, al cabo del tiempo cueste Y.

      Pero es verdad que en esta entrada no constaban, por descuido, esos datos. Ahora ya está subsanado.

      Un fuerte abrazo.

      • Gracias, Sra. Castro,
        Estaba empecinado en buscar las referencias al final de la reseña, como antaño, y no iba más allá de las entradas relacionadas.
        Hay veces que los árboles no nos dejan ver el bosque.
        Un saludo

  3. Lo compré el otro día ilusionado, y la verdad es que me dejó un poquito chafado. Por demás, y además del tema del libro (es una novela menor, se nota) echo de menos un poquito de cuidado a la hora de hacer el libro (por favor). Ya me había pasado otra vez con esta editorial (con el de Selma lagerlof, que espantosa traducción por cierto), y los publica lleno de erratas. Llenito.
    A partir de ahora, compraré libros de Alba, o de Cátedra, bien hechos.
    Por lo demás, una novela que engaña.

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