El libro de la almohada – Sei Shônagon

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El libro de la almohada - Sei ShônagonSei Shônagones reconocida por la tradición como la rival literaria de Murasaki Shikibu, la autora de “La historia de Genji“. Pero son muchas las similitudes entre estas dos mujeres coetáneas, dedicadas al servicio de la corte y que hicieron gala de una sensibilidad exquisita al poner por escrito el mundo que las rodeaba. Nacidas en el periodo Heian, ambas son una clara muestra de una época donde las artes y las letras florecieron al amor de una nobleza que gustaba del lirismo, de la belleza y del placer.

Poco se sabe de la vida de Sei Shônagon, cuyo nombre sólo indica el cargo que ocupó en la corte al servicio de la emperatriz Sadako, aunque se afirma que era hija del poeta Motosuke y que abandonó la corte al morir la emperatriz.

Tampoco conocemos el texto original de “El libro de la almohada” puesto que no llego íntegro al final de la era Heian. Para entonces, los copistas ya habían añadido numerosas partes, suprimido otras y modificado el orden de los fragmentos.

Sin que se sepa con certeza, es posible que “El libro de la almohada” haya recibido ese nombre por tratarse de una serie de apuntes personales guardados en un lugar privado, en este caso, los cajones de la almohada de madera que las damas utilizaban para reclinarse.

Así, “El libro de la almohada” recoge recuerdos, impresiones, relatos de escenas divertidas o penosas que la narradora reúne de manera inconexa, formando una amalgama de historias breves en las que ella suele ser la protagonista. Pues si algo caracteriza este a modo de diario, es precisamente lo personal de las observaciones: mientras en “La historia de Genji” Murasaki Shikibu permanecía detrás del biombo como una presencia tímida que sólo parecía querer dejar constancia de un mundo en el que ella no significaba nada, en “El libro de la almohada” Sei Shônagon es el filtro por el que ese mundo llega hasta nosotros.

Shônagon quiere dejar constancia no meramente de la época en la que le ha tocado vivir, no sólo de aquello que ella ha presenciado, si no de sí misma, de sus gustos, odios y predilecciones. Por ello, en sus apuntes no recoge simplemente anécdotas sino que además realiza listados de cosas que considera adorables, detestables, espléndidas, aburridas…

En un mundo en el que las mujeres dependían de sus esposos o de los varones de sus familias, las damas de servicio en la corte disfrutaban de mayor libertad. Y es esa libertad la que impregna las páginas de “El libro de la almohada”. Shônagon quiere fijar su independencia mediante la escritura, reflejar las vivencias y las opiniones que la diferencian de cuantos la rodean, dejando de lado la uniformidad de una vida duramente reglada.

No por ello “El libro de la almohada” deja de ser un maravilloso testimonio sobre la vida en el Japón de la época, dando fe de las costumbres, las modas, las maneras de vestir, hablar o relacionarse. Sin embargo, lo que fascina del libro es la capacidad de la autora para volcar su propia esencia en sus páginas para llegar hasta nuestros días como una protagonista llena de fuerza, capaz de hacer observaciones muy inteligentes sobre las personas y los hechos de su época.

Y es que si Sei Shônagon viviera hoy, tendría un blog.

4 Comentarios

  1. Habiendo estado en Japon en dos oprtunidades, con aprender muchas
    cosas fije en mi conducta la costumbre de dar gracias.Creo si que es
    primordial añadir un concepto descriptivo que grafica la personalidad de
    Shonagon Sei ; lo que muchos la han comparado con la flor del ciruelo
    y a Shikibu Murasaki con la del cerezo. Generando una suerte de analogia muy interesante. Gracias.

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