El regreso de las tropas del frente – Alfred Döblin

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El regreso de las tropas del frente - Alfred DöblinCon El regreso de las tropas del frente prosigue el inconmensurable ciclo novelístico Noviembre de 1918, en el que Alfred Döblin recogió lo que fue el final de la Primera Guerra Mundial para Alemania y los días de la revolución espartaquista. Traducido por primera vez en España por Edhasa, este conjunto de novelas debe figurar indiscutiblemente entre nuestras lecturas.

El regreso de las tropas del frente continúa el relato allí donde se interrumpiera en El pueblo traicionado y vuelve a desarrollarse en Berlín, donde a principios de diciembre entraban las tropas que regresaban del frente para acuartelarse en la ciudad. Siguiendo el esquema de las entregas anteriores, Döblin entreteje en su historia hechos reales con ficción, al tiempo que también ficciona lo que probablemente sucedió entre bambalinas, poniendo el foco sobre los juegos de poder que se desarrollaban en la sombra, a espaldas de los alemanes.

La llegada de las tropas quería ser aprovechada por el alto mando militar reaccionario para dar un golpe que acabara con la revolución. Por su parte, el gobierno socialdemócrata provisional trataba de mantenerse en el poder nadando entre dos aguas: a favor de la revolución unas veces, otras a favor de la reacción. Mientras, la revolución espartaquista perdía fuerza a falta de un hombre fuerte que, como Stalin, supiera dirigir a las masas.

Al tiempo, Döblin hace avanzar las historias personales de sus personajes. Friedrich Becker, el antiguo teniente que regresó a casa inválido por una herida de bala, sufre una profunda crisis existencial. Becker es sin duda uno de los personajes más interesantes de Noviembre de 1918 y sus reflexiones sobre el significado de la guerra y sobre la responsabilidad individual en un hecho tan atroz suponen algunas de las páginas más interesantes de todo el ciclo. Así sucede nuevamente en El regreso de las tropas del frente, donde sus intensos monólogos calarán en el lector… hasta que su conflicto interior se resuelva con una epifanía mística.

El tramo final de la novela se ocupa de la conferencia de paz celebrada en París, donde las naciones aliadas demuestran que no les importa tanto evitar el horror de una nueva conflagración como defender unos intereses y unas ideas que las circunstancias acababan de mostrar como caducos. El presidente estadounidense Thomas W. Wilson, cuyos intentos de fundar una paz duradera basada en los principios de justicia y libertad recoge la narración, será el protagonista indiscutible.

Son todos unos malos políticos, limitados, egoístas. En vez de dirigir a los pueblos, se entregan a defender ideas viejas y atrasadas, fronteras, restos de la historia. Habría tenido que hacer un llamamiento a los pueblos. Pero ellos no me dejaron llegar hasta los pueblos.

Estas palabras, que Alfred Döblin pone en boca del presidente Wilson, resumen la idea central que se desprende a lo largo de toda la lectura de Noviembre de 1918: que los gobernantes suelen encontrarse muy lejos de sus gobernados; y que parte de ese alejamiento proviene de la realidad de que no saben avanzar con los tiempos y se obstinan en defender ideas que, para el hombre de la calle, hace rato que han quedado atrás.

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