Fiesta en una botella – John Collier

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Fiesta en una botella - John CollierMe gustaría empezar este reseña alabando la labor que la editorial Contraseña está llevando a cabo en la (siempre encomiable) tarea de recuperar autores y obras que merecen una atención especial. Y venga esto muy a cuento a la hora de hablar de John Collier y la recopilación de relatos que conforman Fiesta en una botella, porque lo cierto es que uno ha descubierto un autor magistral, sardónico y sabio. El libro es un compendio de historias fabulosas, que tienen tanto de imaginativo como de profundo, ya que Collier no se limita a plantear tramas ingeniosas o fantásticas, sino que saca a la luz lo mejor y lo peor del género humano.

Fiesta en una botella es una selección de algunos de los relatos que el autor publicó en diversas colecciones y publicaciones; el nexo de unión entre ellos lo encontramos en sus planteamientos, siempre de corte fantástico, aunque con un punto de ironía que lo emparenta con algunos grandes escritores ingleses como Beerbohm o Chesterton. Es precisamente ese toque de humor negro lo que hace de estos cuentos unas piezas magníficas, algunas de ellas verdaderas obras de arte del género breve. “De mortuis”, por ejemplo, nos narra una escena de aparente tensión que, merced a la pluma de Collier, brinda progresivos altibajos hasta alcanzar un clímax que, sin llegar a sorprender por completo, deja al lector sin aliento. Otro tanto ocurre en “Por consiguiente refuto a Beelzy”, una entrañable historia de paternidad que se ve sacudida por la certeza de un hijo que no entiende de métodos educativos…

La mayoría de los textos, no obstante, tienen una dimensión bien distinta: “Dinero embrujado” o “Por el seguro”, por ejemplo, dejan a un lado la temática fantástica y profundizan más en el humor negro, en la historia de tensión emocional. Uno y otro muestran protagonistas que ansían cosas que no pueden tener, pero a las que creen tener derecho; el egoísmo, la vanidad y la incapacidad de empatía con el semejante se alían para forjar situaciones que rozan el absurdo, la hilaridad, pero que contienen en su germen la semilla de lo peor de nosotros mismos. Estos personajes son muy característicos en todos los relatos: lo que Collier parece poner de manifiesto es la capacidad de todos los seres humanos para ejercer el mal, sea de la forma que sea; en sus historias hay asesinatos, pero también mentiras, traiciones, engaños y envidias. El elemento fantástico es una excusa (o una metáfora) para introducir la mentira o el dolor en un universo que parece rebosar placidez.

Gracias a estas características los cuentos de Fiesta en una botella devienen atemporales, majestuosos. No estamos ante meras representaciones imaginativas de sucesos imposibles, o ante relatos de horror que muestran el lado sórdido del hombre; lo que encontramos en este libro es un retrato nada agradable de nuestros miedos, nuestros secretos y nuestras miserias: las piedras de toque que generan el mal que puebla el mundo. Y, sin embargo, Collier es capaz de reproducir toda esa podredumbre con ironía, humor y hasta, en ocasiones, cariño. Sus protagonistas no son despreciables, ni mucho menos: son personas respetables, educadas, tiernas, civilizadas… hasta que se encuentran en una situación que pone a prueba sus virtudes. En ese momento, casi todas flaquean y ceden. La pregunta que flota tras la lectura es: ¿no lo haría yo también…?

Resumen: lean Fiesta en una botella. Los argumentos que uno ha vertido son sólo la punta de un iceberg que, se lo aseguro, esconde mucho más para ofrecer a los lectores ávidos de buena literatura. Seguro que no se arrepienten.

2 Comentarios

  1. Hay veces que, tras concluir un libro, te invade un inmenso sentimiento de euforia. ¿Es posible que no conociera nada de este autor?, ¿cómo pueden ser tan buenos, sin excepción alguna, todos los relatos del libro?,… Son algunas de las preguntas que me formulaba al cerrar la última página de “Fiesta en una botella”.
    Y eso, a pesar de que inicie su lectura por el prólogo, – para eso se escriben y se publican, aunque en demasiadas ocasiones sea únicamente para fastidiarnos -. Pero ni tan siquiera en este caso se cumplió esa desdichada máxima, porque bastaron las primeras líneas para descubrir nombres y recuerdos que me retrotrajeron inevitablemente a unos años atrás. A la España en blanco y negro de los años sesenta, con los “seiscientos” y las demostraciones sindicales de cada 1º de Mayo; ahí, ante mis ojos, aparecían nombres de series televisivas que acompañaron mi niñez: “La dimensión desconocida” y “Alfred Hitchcock presenta”. ¡Qué tiempos aquellos!, “Viaje a lo desconocido”, y su procesión de monstruos irrepetibles, “Ella, él y Asta”, Rin – Tin – Tin, en la sobremesa de los domingos, con el cabo Rusty y el sargento O’Hara,… Pero bueno, lo que puede conseguir la nostalgia, es capaz incluso de hacerte perder el norte.
    No sabía entonces que aquellos decorados arcaicos, al más puro estilo cartón piedra, servían de base para algunas de las mejores historias de John Collier. De haberlo sabido, me habrían gustado aún más.
    Y es que John Collier ofrece a lo largo de casi doscientas páginas, una recopilación de quince relatos, a cuál mejor, que absorbe, sorprende y, además, hace reflexionar sobre la naturaleza humana. Contrariamente a lo que se pudiera suponer tras la lectura de la primera historia, la que da título al libro, no es la fantasía su temática general sino la conducta humana, los comportamientos de comunes mortales iguales a nosotros, ante situaciones límite. Cómo responde un respetado padre de familia ante el crimen cometido por su hija (“Sábado de lluvia”) o un tranquilo médico rural al descubrir el pasado oculto de su inmaculada mujer (“De mortuis”), posiblemente de la misma manera que lo haría cualquiera de los que leemos el libro. Nadie está a salvo, parece susurrarnos al oído Collier, al mostrarnos su colección de personajes; ellos, el Sr. Spiers de “Azul oscuro” o los tortolitos de “Por el seguro” son seres corrientes, los mismos con que nos podemos cruzar en la calle o en el supermercado. Quizás sea eso, la proximidad que intuimos, lo que hace más terroríficas sus historias.
    La mayoría de los relatos, a excepción del asfixiante “Onagra” y el ocurrente y desternillante “El Diablo, George y Rosie”, no van más allá de la decena de páginas, pero bastan para engarzar auténticas obras maestras del ingenio, la ironía y el humor, aunque a veces, como en “Otra tragedia americana” o “Bastante cuerda”, pueda resultar demasiado negro y morboso…., pero algo nos debía revelar la ascendencia inglesa de su autor.
    Por apuntarme, me apunto hasta a las palabras de Ray Bradbury en el posfacio: “Me han pedido que seleccione mis relatos favoritos de John Collier. El problema es que todos son mis favoritos”.
    Si se me permite, un consejo para todos y un agradecimiento para una persona: Amigos de solodelibros, es una herejía pasar por alto el libro de John Collier; Sr. Molina, muchas gracias por la recomendación.
    Cordiales saludos y felices fiestas navideñas para todos.

  2. Como siempre que leo los artículos del blog saco partido. Enhorabuena, el sitio web se ha convertido para mí en una referencia. Podré estar o no de acuerdo con algunos planteamientos pero siempre es enriquecedor leer los artículos colgados. Felicidades nuevamente, seguid así y animo a la gente a que participe con sus comentarios en este tipo de sitios educativos porque la verdad es que son de un valor enorme en esta época de internet.
    Ánimo y suerte con las publicaciones, os seguiré

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