Gog – Giovanni Papini

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De Giovanni Papini ya hemos dicho que hace gala de un sentido del humor cínico y negro, con un componente fantástico o surrealista que hace de sus textos un ejercicio de observación y elegancia. Si esos atributos se percibían con claridad en sus relato breves, en una novela como Gog se aprecian en una intensidad distinta, pero reconocible.

El protagonista homónimo de esta obra (que no creo que pueda considerarse novela por lo fragmentario de su construcción) es un millonario estadounidense que, harto de sus fábricas e inversiones, decide invertir lo que le resta de vida viajando por el mundo y observando todas aquellas cosas que le parecen atractivas. Pero no se engañen: este personaje tiene un componente destructivo, sibilino y mordaz que le convierte en una creación mayúscula dentro de la historia de la literatura y hacen de la obra un viaje delirante a través de los primeros años del siglo XX.

Papini consiguió crear un ser que a todas luces resulta despreciable por su materialismo y desapego, pero que también encierra un componente demasiado humano como para evitar que nos identifiquemos con muchas de sus extremas ideas. Gog es manipulador, cínico, brutal y misántropo hasta la extenuación: y, sin embargo, despierta nuestras simpatías. En sus entrevistas con personajes célebres (Gandhi, Henry Ford, Lenin, Freud, Einstein…) o en sus visitas a lugares ignotos nos sorprende con reflexiones que, si bien es cierto que llevadas al límite, no dejan de tener un punto de racionalidad cuya lógica es irrebatible.

Gog es un personaje que muestra lo enfermizo de nuestra relación con el entorno: las hipocresías, los fingimientos, los engaños, las envidias… La perspicacia del autor estriba en presentarle con un marbete peyorativo: desde el comienzo sabemos de su agrio carácter y de su desprecio por las convenciones y por la humanidad en general. El propio Papini nos lo define así en el prólogo:

Gog es, para decirlo con una sola palabra, un monstruo, y refleja por eso, de forma exagerada, ciertas tendencias modernas. Pero esta misma exageración ayuda al fin que me propongo al publicar los fragmentos de su diario, puesto que se perciben mejor, en esta ampliación grotesca, las enfermedades secretas (espirituales) que sufre la civilización actual.

No deja de tener cierta ironía el que Giovanni Papini trate de convencernos de que su protagonista puede servir como ejemplo a los lectores, cuando poco después el propio personaje, después de haber leído decenas de clásicos de la literatura con la intención de ilustrarse, afirme que «la literatura sea tal vez incapaz de perfeccionamientos decisivos»; las contradicciones del supuesto autor (hay que recordar que el libro se sustenta sobre el manido recurso de un diario ajeno que el escritor pone a disposición del público) son, en verdad, las de cualquier ser humano: podemos afirmar una cosa para, a continuación, hacer justamente lo contrario sin el más mínimo rubor.

La agudeza de Papini se pone de manifiesto, por ejemplo, en el episodio en el que Gog compra una pequeña república para rescatarla de la quiebra. La facilidad con que la domina e impone sus condiciones a presidente, consejeros y demás caterva política le hace pensar en la posibilidad de que otros países, algunos más vastos e importantes, sean propiedad «de un trust, de un sindicato de negocios, de un grupo restringido de capitalistas y banqueros». El capítulo titulado “Paidocracia” nos ilustra sobre la infantilización de la sociedad, la sustitución de la dialéctica y la razón por la intuición y el inconsciente. Toda una declaración de principios que casi cien años después cobra mayor claridad y preeminencia.

Gog es una deliciosa (y maliciosa) lectura que sorprende por su inteligencia, por su audacia y por su sarcástica malignidad. Giovanni Papini nos regaló una obra que bucea en nuestros corazones con afilada perspicacia y ofrece una imagen de nosotros mismos dolorosa, pero muy real. En los tiempos que corren, esta novela es una necesidad imperiosa para conocernos mejor y saber qué debemos intentar evitar.

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1 Comentario

  1. Me ha parecido una reseña excelente (ya me apunté el libro), siempre los leo, es un espacio fantástico, los felicito, ¡sigan adelante! Sobre Papini en mi bitácora he colocado un pequeño ensayo de su autoria por si quieren leerlo, éste es un autor inteligente que tiene un estilo propio, vale la pena leerlo.

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