Heike Monogatari

0
1251

Heike MonogatariEl Cantar de Heike o Heike Monogatari es la obra más representativa de la literatura japonesa. Y no solo porque ha inspirado innumerables obras posteriores, sino especialmente porque recoge y refleja la idiosincrasia del pueblo japonés: sus creencias, sus mitos, su organización social y parte de su historia.

Es por tanto una novela en la que confluyen diferentes planos que contribuyen a aumentar los puntos de interés que su lectura tiene. La religión, la sociedad, las artes de la guerra, el vestido, las tradiciones y rituales, las costumbres… todo tiene cabida en el Heike Monogatari y forma parte de su enorme riqueza.

Se suele asimilar al Heike Monogatari con los cantares de gesta occidentales. Salvando las enormes distancias que separan las producciones artísticas de uno y otro lado del globo, fruto de concepciones culturales muy diferentes, sí puede servir esta comparación para que el lector occidental se haga una primera idea de esta obra.

El Cantar de Heike fue compuesto para ser narrado de viva voz, a fin de cuentas es una obra del siglo XIII, cuando muy pocos sabían leer. Y gran parte de su argumento gira en torno a las hazañas bélicas de dos familias enfrentadas, con prolijas descripciones de armas y armaduras y de las diversas formas en las que valientes guerreros se servían de ellas.

Pero este monogatari es mucho más. Siguiendo la tradición confuciana, el Heike pretende enseñar una lección de recta moral. Que las malas acciones ofenden a los dioses y finalmente serán pagadas, en esta vida o en las siguientes. Y que poner en peligro la posibilidad de renacer sobre una flor de loto por adquirir bienes materiales o fama en este mundo efímero es un grave error.

La amalgama de creencias y postulados tomados del confucianismo, el budismo y el sintoísmo que caracteriza desde muy pronto a la sociedad japonesa dan contexto a esta novela y es a su luz a la que debemos intentar comprender las motivaciones y objetivos de los numerosos personajes que intervienen en la novela.

Así el valor, la ausencia de temor ante la muerte, el férreo sentido del deber y del honor, pero también la piedad final, la veneración a los dioses, el respeto al soberano, son las creencias que los personajes absorben desde pequeños y determinan su conducta casi de manera inapelable. Hombres y mujeres saben en todo momento lo que tienen que hacer y lo hacen, porque tienen un claro código moral al que aferrarse.

Pero, por supuesto, el Heike Monogatari no es una aburrida historia sobre obligaciones morales y preceptos religiosos. Es por el contrario un vibrante fresco donde se entrecruzan y suceden una miríada de historias entre las que cabe todo: el amor, la venganza, la muerte, el humor, lo sobrenatural, lo cotidiano o lo pintoresco.

El argumento de la historia, de sobra conocido, versa sobre el enfrentamiento de dos familias rivales: los Heike, o Taira, y los Genji, o Minamoto. El meteórico ascenso de los primeros al poder y los abusos que comienzan a cometer, especialmente Taira no Kiyomori, hace que el clan Genji se conjure, con el beneplácito de la familia imperial, para hacerles caer.

La narración se ocupa, por tanto, del ascenso del clan Heike primero y de sus desmanes y desacatos después. Al tiempo que desovilla las diversas conjuras que se traman en su contra hasta llegar a la definitiva, la que desembocará en una guerra que obligará a los Taira a abandonar la capital y vagar de isla en isla enfrentándose a sus enemigos hasta la batalla final.

Hay en el triste final de los Heike una severa enseñanza sobre la futilidad de los esfuerzos humanos, acompañada por la nostalgia de un tiempo que se acaba, que resuena hondamente en el alma del lector. En parte esto es así porque, aunque no tiene un único protagonista, sino que la acción va saltando de este a aquel personaje, acompañándolo durante más o menos tiempo, la obra logra que el lector se implique en los acontecimientos y empatice con los avatares de los personajes.

Y esto da una idea de lo excelente que es esta antiquísima novela. Una novela muy anterior a los modernos postulados sobre lo que es o no una novela, o sobre lo que tiene que tener para apelar al lector. Sea lo que sea lo que convierte a una novela en buena, el Heike Monogatari lo tiene.

Si el lector gusta de los combates y batallas y disfruta con las historias de samuráis, de su disciplina y valor, en este libro encontrará innumerables escenas de enfrentamientos, catanas empapadas en sangre, flechas arrojadas por aguerridos arqueros y cabezas cortadas a modo de trofeo.

Pero también encontrará descripciones de paisajes, vestimentas y ceremonias. Leyendas y poesías. Anécdotas graciosas y sentimientos delicados. Un mundo entero puesto en palabras y, en esta edición de Gredos, las explicaciones pertinentes en una completa introducción a cargo de Carlos Rubio que le permitirán comprenderlo si no tiene todos los conocimientos precisos para hacerlo.

Suena manido, pero este es uno de esos libros que hay que leer.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here