Historias del arcoíris – William T. Vollmann

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1984

Historias del arcoíris - William T. VollmannHistorias del arcoíris es un libro atípico en todos los sentidos: son atípicas sus historias, sus personajes y, por encima de todo, su peculiarísimo estilo. William T. Vollmann es un escritor dotado de una singular manera de abordar la narrativa y todas las tramas de estos relatos están impregnadas de ella; su escritura es compleja, sinuosa, reiterativa, fragmentaria y caótica, pero a través de ese desorden formal también ilumina aspectos ocultos de seres y hechos. La lectura de un libro así es exigente, qué duda cabe, pero ofrece la recompensa de adentrarse en un mundo de peculiaridades ínfimas, de detalles sensuales difíciles de percibir en otros contextos. El autor nos ofrece la posibilidad de acercarnos a situaciones conocidas a través de una mirada muy diferente de la acostumbrada.

En las páginas de Historias del arcoíris encontramos, ante todo, personajes que sufren: seres incomprendidos, apartados de la sociedad, desorientados y marginales. Casi todos ellos pululan por un San Francisco recreado desde una perspectiva casi onírica, puesto que a sus detalles físicos se superpone una suerte de plano intangible que hace que cada relato parezca ambientado en un universo alternativo. Los mendigos de sus parques o los neonazis que se reúnen en bares para emborracharse y pelear son tan extravagantes como un ser imaginario sacado de una novela fantástica. Sin embargo, Vollmann consigue que esa cualidad mágica de sus escenarios cuaje en unas historias que ponen el foco en situaciones muy concretas: la enfermedad, la drogadicción, la traición, el enamoramiento… Sus personajes se mueven en lugares concretos, pero que al tiempo alcanzan una dimensión universal.

En cada uno de estos relatos podemos ser testigos de la peculiar capacidad del autor para desmadejar el hilo de la historia. Vollmann tiene un estilo alambicado y pleno de matices: un estilo que obliga a seguir los vericuetos de su escritura para ir conformando, a base de detalles o pistas, el meollo de lo que se está narrando. Vean un ejemplo:

La noche era maravillosamente clara, como si estuviera barnizada en menta epistemológica. Caminé por Haight Street cada vez más rápido, hasta que me pareció que casi corría, pero la calle iba desenrollando una manzana tras otra de tiendas de ultramarinos, cafés de fantasía y escaparates húmedos, con el objetivo de acosarme a opciones, confuso como ya estaba, primero con la multitud de bares, a continuación con las tiendas de cómics, después con las tiendas de discos donde había millones de estos rozándome contra sus fundas de cartón.

En cada párrafo asistimos a un despliegue verbal lleno de metáforas inesperadas, imágenes surrealistas y descripciones insólitas; la narración es la verdadera protagonista a medida que las tramas avanzan. Y éste quizá sea el punto más frágil de esta colección.

Vollmann tiene una creatividad asombrosa para epatar con su escritura: su verbo consigue iluminar pasajes del texto que, de otra forma, apenas tendrían importancia dentro del contexto general. Sin embargo, el caos en que incurre en algunas ocasiones y las tramas endebles en las que se apoya en otras contribuyen a que algunos relatos carezcan de interés; en esencia, lo que el lector aborda en algunos cuentos (pienso en “Naranja llameante” o “La inmensidad azul”, por ejemplo) es un ejercicio estilístico que encubre la ausencia de un trasfondo coherente y sólido. El autor abusa de su excepcional imaginación narrativa para tejer historias cuya extensión se sustenta en la acumulación de pasajes fulgurantes, pero hueros.

Aun con todo, la especial sensibilidad que demuestra a la hora de presentar a sus personajes, siempre frágiles y desamparados, redime a la mayoría de estos relatos. Los minuciosos estudios de la personalidad que nos regala Vollmann tienen fuerza, verdad y originalidad a raudales. Pese a su estructura algo hinchada y a su lectura exigente, Historias del arcoíris es uno de esos libros que merece la pena leer para entender las posibilidades que tiene la escritura para revelar lo oculto.

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