Käsebier conquista Berlín – Gabriele Tergit

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Käsebier conquista Berlín - Gabriele TergitPermitan que comience esta reseña con una reflexión sobre el concepto de “lo moderno” en la novela. ¿Qué hace moderna una novela? En los últimos tiempos se señala como tales aquellas en las que se mencionan las nuevas tecnologías —de innovaciones formales o estilísticas está bastante desierto el panorama—. Pero, ¿es suficiente con que el protagonista de una novela mande un correo electrónico o tenga una cuenta en Twitter para que se pueda definir el texto como moderno? Sinceramente, creo que no.

Porque si nos atenemos a eso, Käsebier conquista Berlín pudo ser considerada sin duda en su época —fue escrita en 1931— muy moderna: a fin de cuentas el protagonista filma una película sonora. Pero no son meramente detalles como ese los que hacen de esta obra de Gabriele Tergit una novela no ya moderna, sino atemporal.

Eso a pesar de que Käsebier conquista Berlín retrata con precisión la sociedad de la Alemania tocada por el crac del 29, en la que el nazismo adquiría cada vez más fuerza, lo que podría lastrarla y convertirla en una novela válida sólo en el contexto en que fue escrita. Pero, al mismo tiempo, su relato del triunfo y caída de personalidades y fortunas (y no únicamente la del Käsebier que aparece en el título) enlaza la novela con La comedia humana de Balzac. El arribismo, el deseo de lucro, los favores debidos, el maridaje promiscuo de prensa, política y dinero son temas que, por desgracia, acompañan al hombre desde antiguo. Y Gabriele Tergit señala las de su época, pero de tal manera que nos hace conscientes de que las intrigas que narra pueden ser trasladadas a cualquier tiempo.

Por si esto no fuera suficiente, Käsebier conquista Berlín presenta un planteamiento original. A pesar de aparecer en el título, el personaje de Käsebier apenas aparece en la obra, aunque en torno a él gira cada acontecimiento descrito. Käsebier es un cupletista al que un día dedican una noticia en un periódico para rellenar una página a última hora. Por ese azar, el cantante se verá lanzado al estrellato y se convertirá en el hombre de moda. Pero realmente la novela no trata del ascenso de un artista, sino de los negocios que otros hacen (o tratan de hacer) al rebufo de su éxito. Muñecos, zapatos, un teatro, libros, pisos de lujo, cigarros… todos tienen un producto que colgar de la marca Käsebier. Los negocios se multiplican, y con ellos las componendas, los amiguismos y los chantajes.

Industriales, constructores, periodistas, escritores, hombres de negocios, abogados, banqueros… Gabriele Tergit hace desfilar por la novela un sinnúmero de personajes en una narración vivaz, ágil y amena. Puede decirse que cada personaje representa un tipo (como el constructor sin escrúpulos o el escritor arribista), pero jamás se cae en el estereotipo; por el contrario, a pesar de la enorme galería de personajes que la autora pone en juego, logra conferir a cada uno de ellos rasgos propios. En ese sentido, Käsebier conquista Berlín presenta lo intrincado de una red de relaciones, donde cada sujeto espera lograr algo de los demás.

Un torbellino de intereses, de acciones y reacciones, que transcurren en un panorama social sorprendentemente similar al que vivimos en estos momentos, escrito con particular pericia: eso es Käsebier conquista Berlín. Apunten esta novela para leerla este verano.

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