La novela de la no-ideología – David Becerra Mayor

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2030

La novela de la no-ideología - David Becerra MayorNo existe una literatura inocente. Esta es la primera y capital premisa que encontramos en este ensayo de David Becerra Mayor y que nos indica la importancia que tiene la ideología en la narrativa. De ahí que el título del libro, La novela de la no-ideología, nos sitúe de entrada en una imposibilidad sobre la cual el autor elaborará sus tesis; como es lógico, ya en las primeras páginas se nos comunicará que es virtualmente imposible que exista una novela no-ideológica, puesto que toda posición artística implica, casi por necesidad, una mirada crítica sobre el entorno, la sociedad y el ser humano.

Lo primero que hace David Becerra es ponernos en situación y definir el término «ideología»; un término cambiante y que se ha usado en muy distintos contextos, de manera que ha terminado por carecer de un significado fuerte y único que permita apuntar con exactitud aquello a lo que se refiere. El autor, tras una digresión acerca de los cambios experimentados por el concepto, se quedará con que…

La ideología […] alude principalmente a nuestras relaciones inconscientes y a nuestra vinculación pre-reflexiva con el mundo. La ideología, en definitiva, atañe a «las relaciones vividas» de los hombres con el universo ideológico y social en el que habita.

Se llega a la conclusión, pues, de que es imposible la existencia de una literatura sin ideología, puesto que se trata, al cabo, de expresar la relación del hombre con el mundo, y por extensión con la sociedad.

Sin embargo, la literatura española actual ha interiorizado el discurso hegemónico que indica que vivimos en un mundo perfecto y sin conflicto. En todo caso, se aborda el estudio de ese conflicto desde un punto de vista privado, sin entender (ni, por tanto, transmitir) que los elementos externos influyen y condicionan la aparición de ese conflicto. El capitalismo avanzado y su doctrina de un mundo sin complejidades, acabado y libre de contradicciones, se ha impuesto en la narrativa hasta el punto de hacer desaparecer cualquier rastro ideológico. El propio autor así lo expresa:

Todo se interpreta […] desde el interior del individuo; lo exterior queda excluido como elemento que pueda explicar o interpretar los conflictos que se dan en la sociedad contemporánea.

Una vez establecido el foco de atención, Becerra analiza algunas novelas españolas publicadas a lo largo de los últimos años del siglo XX y principios del XXI para ilustrar su teoría. Almudena Grandes, Luis Landero, Elvira Lindo o Javier Marías son mencionados y algunas de sus obras se examinan bajo la óptica de una (no) intencionalidad ideológica. Gracias a los apuntes del autor, podremos constatar que, en general, los protagonistas de esas obras se enfrentan a conflictos de índole privada, fuera de lo social; gentes solitarias que simbolizan el fracaso del individuo en sociedad, pero sin tocar el porqué de esos fracasos. Especialmente crítico es el análisis sobre Beltenebros, de Antonio Muñoz Molina, ya que en ella «la subjetividad pone de manifiesto la imposibilidad de combatir por las grandes causas: la pulsión del yo es mayor que el compromiso del nosotros

Y es que en el sistema capitalista no existe ya la lucha de clases y los conceptos que apelan a la unidad, al grupo; por lo tanto, los conflictos siempre son personales, y han de resolverse en la esfera privada, sin alusión a la comunidad, al otro. La novela, como vehículo transmisor de realidad (y de ideas), deja paso así a una suerte de panfleto propagandístico que ensalza al yo frente al nosotros, al tiempo que vapulea cualquier noción de trascendencia en los problemas a los que se enfrentan los personajes. De ahí que la novela del yo, que tanto éxito ha venido teniendo durante los últimos años, no sea más que una trampa. En palabras del autor:

[…] la meta-literatura y su efecto de realidad, que integra en un todo ontológico y ambiguo la realidad y la ficción, es un instrumento del capitalismo avanzado para desintegrar las nociones clásicas de verdad, objetividad, totalidad y realidad.

La novela de la no-ideología es un texto subversivo, inteligente y, sobre todo, necesario. No hay más que añadir, excepto que su repercusión va más allá de la mera literatura.

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