La posibilidad de una isla – Michel Houellebecq

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La posibilidad de una isla - Michel HouellebecqÉste ha sido mi primer contacto con Houllebecq. Probablemente no repita. Sin embargo no puedo decir que el libro no me haya gustado. Aunque tampoco lo ha hecho. ¿Raro, no?

De primeras el libro me echó para atrás por la misoginia del autor. Pero a medida que avancé en su lectura me di cuenta de que el autor no tiene autoridad moral para ofender a ninguna mujer, dado su alto grado de babosería. Y luego, poco a poco, la novela me fue interesando más por los planteamientos de orden, no sé si decir moral, que presenta.

El argumento trata de Daniel, un humorista francés que, en sus números, hace duras críticas sobre la sociedad actual, sobre la situación del islamismo o del conflicto palestino-israelí. Se hace un nombre de esta manera y la gente valora su opinión, sus críticas ácidas, proclamándole un adalid de las libertades.

Sin embargo Daniel critica no con una intención que pudiéramos llamar edificante, sino porque verdaderamente siente odio y desprecio por la humanidad y por los actos de ésta (lo que por otra parte es comprensible).

Daniel se casa y se separa, y con 47 años se enamora de una joven bellísima de 22 (craso error). Con ella conoce la felicidad completa y la sexualidad desbordante. Pero también la certeza de que envejece y pronto será despreciado por su joven amante. En definitiva, que Houllebecq nos aburre con el trilladísimo tema de la lolita y el hombre en el ocaso de su plenitud. Tema ya harto tratado y del que poco hay que decir.

Pero la historia central de la novela es la que en mi opinión tiene miga. Con los capítulos del relato de Daniel se entremezclan los de un Daniel futuro. Un Daniel basado genéticamente en aquel cuya historia estamos leyendo. Y es esa historia de Daniel la que nos habla del nacimiento de una nueva religión: el elhoimismo. Una religión que, por un lado, espera la llegada de extraterrestres de avanzada tecnología que liberarán a la humanidad de sus miserias. Y por otro, una religión que trabaja con ahínco en la posibilidad de clonar seres humanos a partir de su ADN. Incluso mejorar genéticamente a la población en busca de una nueva raza, los neohumanos.

Finalmente y a pesar del escepticismo inicial, esta religión conquista el mundo. ¿Por qué? Porque ofrece lo que la gente quiere, la vida eterna y sobre todo, la eterna juventud acompañada del eterno placer. Lo que el Daniel original (y la mayoría de nosotros) anhela ser siempre joven y por tanto tener acceso a ese modo de vida que nuestra sociedad niega a los adultos y a los ancianos.

Y es que es así, vivimos en una sociedad que desprecia la fealdad, la senectud, donde si no eres joven y hermoso no tienes nada que hacer. La sabiduría que da la madurez se desprecia y de esa edad sólo se valora la independencia económica que únicamente se emplea para conseguir una cosa: comprar la apariencia de la juventud. Recomiendo que leáis sobre este tema “Gente que no quiere viajar a Marte” o si lo preferís la opinión que sobre él escribí.

Superado el momento de arcada ante lo estúpida que puede llegar a ser la raza humana, prosigo: el Daniel del futuro tampoco es feliz. Y es que si le quitas al hombre su condición de mortal, le quitas precisamente aquello que le hace humano y por tanto, incapaz de disfrutar de la vida. Sabiendo ésta eterna, no hay prisa por exprimirla…

Por lo demás Houllebecq como escritor deja bastante que desear. Su escritura es plana, adolescente. Una mera narración de hechos sin ninguna belleza formal. Si a esto le sumamos el que no ha sabido extraer todo el jugo de los planteamientos que esboza nos queda una novela bastante sencilla. Para trayectos de metro, está bien.

6 Comentarios

  1. ¿Por qué tachar de misógino al novelista? Creo que la única posibilidad de auténtica dicha (¡de beatitud sentimental!) de los personajes protagonistas de sus novelas pasa por la relación amorosa que los une con la mujer. Serán períodos efímeros; estarán estas relaciones condenadas en último término, pero al fin y al cabo sus personajes sólo hablan de felicidad al lado de una mujer. Dijo el propio autor que le costó mucho desprenderse de la Valerie de Plataforma. Si hay algo casi sagrado en sus libros es el gozo de vivir que proporciona el vínculo sentimental entre sus personajes centrales y las mujeres con las que viven un verdadero romance.

    En cuanto a su estilo, creo que en sus textos predomina el fondo sobre la forma, la llana transmisión de hallazgos sobre el uso de un léxico avanzado o unas construcciones sintácticas barrocas. Creo que la mejor manera de novelar las ideas que tejen sus historias es ésa. Me parece una sencillez necesaria para desgranar su discurso. Para barrenarnos los sesos podemos leer a Wittgenstein. Para ensalzar la Literatura podemos leer a Pérez Galdós. Tal vez no sea un gran escritor, sino un gran comunicador y conocedor del ser humano y de su entorno.

    ¡Soy un incondicional de este hombre!

  2. Me he dejado una frase a medias: debo deir que en general la lectura de Plataforma me entretuvo y que creo que la novela estaba bien “construída”.

  3. Me ha llamdo mucho la atención tu reseña porque (creo que) yo llegué a conclusiones muy similares al leer Plataforma. También me pareció plana su escritura, y terminé comentando que por ahora no iba a leer más de este autor. También debo decir que

    P.D.: Y también alguien me dejó un coemntario recomendándome Las partículas elementales, así que he llegado a la conclusión de que me leeré ese libro y le daré carpetazo al señor Houllebecq

  4. Bueno,no es de sus mejores novelas(“Las particulas elementales” es la mejor,en mi opinión),pero es interesante.Sobre sexualidad,siempre intenta provocar,lo que a veces se agradece,pero a veces da un tono un poco adolescente,si.Pero intenta poner el dedo en la llaga de una sociedad occidental actual que intenta cubrirlos.Y por ello merece ser leído.Gran página,felicidades.

  5. Hola:

    Coincido con algunas opiniones de tu crítica pero discrepo de otras. Para no repetirme, me centraré en las que discrepo. No creo que el autor sea en absoluto misógino, al menos no que se pueda deducir de sus novelas; para mí Houllebecq exagera sin llegar a la caricatura la idea que tiene nuestra sociedad de la sexualidad de las mujeres, políticamente incorrecta y por tanto solapada entre eufemismos y medias palabras.

    Coincido plenamente en la descripción psicológica que haces del protagonista, Daniel pero a mi no me aburre su descripción del tema Lolita – aunque por supuesto prefiero a Navokov-. A pesar de jactarnos de ser una sociedad sexualmente liberada, creo que el autor ‘pone el dedo en la llaga’ explicitando el deseo semiaceptado de muchas personas de ‘ampliar’ su experiencia sexual. Me gusta la forma en que hombres y mujeres – remarco, las mujeres también – disfrutan de una sexualidad completamente desinhibida.

    Me gusta mucho tu descripción de los sentimientos de Daniel cuando envejece y también del Daniel clonado. He leído críticas contundentes sobre la absurdidad de esta parte del argumento de ‘La posibilidad de una isla’: la credulidad, la necesidad de Dios, la mirada fantástica, está presente en muchas obras de Houellebeck y personalmente me gusta como introduce esta mirada fantástica en la cotidianidad.

    No puedo estar de acuerdo, sin embargo, cuando afirmas que su novela es sencilla y su escritura plana y adolescente; claro que también depende de con qué comparemos. Si lo comparamos con, por ejemplo, Henry James – del que me fascina su virtuosismo con el lenguaje – en la parte narrativa o con Tomas Mann en la parte de ‘Novela de ideas’, coincido contigo. Pero sin fijar una referencia, diría que Houellebecq tiene un estilo peculiar – directo, conciso, rudo – .

    Personalmente, el autor tiene para mí un efecto hipnótico, sé lo que encontraré cuando leo otra novela suya y eso es precisamente lo que busco. ‘La posibilidad .. ‘ fue la primera novela suya que leí y me pareció excesivamente largo. Cuando leí ‘Lanzarote’ encontré muchas coincidencias con ella. En ‘Ampliación del campo de batalla’ añoré a un Houellebecq aún más vitriólico. ‘Las partículas elementales’ y ‘Plataforma’ me gustaron mucho … creo que estos libros los dejaremos para otra crítica.

    Muchas gracias Sra Castro por tu entrada y un abrazo

  6. Pues le echaré un vistazo. Eres una buena fuente de información, solodelibros, y te lo agradezco. Ahora, que se oye hablar del tal Houellebecq por aquello de que va a hacer una película de este libro precisamente he pensado ¿merecerá la pena este autor? voy a ver qué dice de él solodelibros. Y aquí estoy. Ya te diré, iré a ver qué tienen en mi biblio. Un saludo.

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