Las mil y una noches

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Las mil y una noches«Las mil y una noches» es uno de esos libros tan ilustres, tan conocidos y tan reseñados que casi quedan fuera de cualquier intento de comentario; es como hablar sobre los cuentos que leíamos en nuestra infancia, refractarios a toda exégesis que vaya más allá del simple placer que provocaba su lectura o su audición.

No obstante, no es menos cierto que «Las mil y una noches» es un texto repleto de matices e interpretaciones, y que sus diferentes versiones han suscitado enconados debates y una multiplicidad de ediciones sorprendente. De ello habla, y mucho, René R. Khawan en la introducción a esta edición que publica Edhasa: profundo estudioso de esta compilación de textos orientales, a los que ha dedicado toda su vida, Khawan alerta acerca de la variedad de ediciones espurias que se han dado desde casi el mismo descubrimiento del libro. Habla en particular sobre las tres ediciones más ilustres que se conocen de «Las mil y una noches»: la de Galland, la primera en ver la luz en lengua francesa en el siglo XVII, y que se considera la primera edición «rigurosa» del texto; la de Boulaq, una de las primeras en lengua árabe, considerada como una de las más fidedignas, pero que incurrió en numerosos recortes debido a una interpretación austera y rigurosa de la ley islámica y al dogmatismo religioso; y, por último, la de Mardrus, también en francés y de principios del siglo XX, dominada por el orientalismo sensualista del periodo decadente y que se esforzó por recrear una versión licenciosa y ridícula del Islam. (En esta versión se basa otra edición reciente en castellano, publicada por Cátedra.)

Sea como sea, y aun sin suponer que la de Khawan sea una edición definitiva, el caso es que estas «Mil y una noches» son un texto riquísimo en cuanto a tradiciones, muy bello en su lenguaje (mérito evidente del traductor, claro está) y de estructura compleja y ramificada. Es curioso comprobar que estas historias no suman mil y una, y que de hecho no llegan ni a la mitad, si bien las historias dentro de historias forman el eje de la narración: como se encarga de advertir el editor, la traducción del árabe es demasiado literal, ya que «mil y una» significa «muchas». De hecho, muchas de las suposiciones que se daban por sentadas son falsas, como que las historias de Aladino y los cuarenta ladrones, o las aventuras de Simbad, pertenezcan al ciclo de «Las mil y una noches»: las diferentes recopilaciones añadían o eliminaban cuentos al corpus del libro, y en realidad son muchas menos las historias originales, que poco tienen que ver con lo que tradicionalmente se ha conocido en occidente.

En realidad, muchos cuentos de este libro entroncan con cierta tradición picaresca y satírica que en Europa se reflejaría a la perfección en el «Decamerón» de Boccaccio: tramas en las que el ingenio del hombre se alía con la fantasía y la desvergüenza para salir airoso de situaciones comprometidas. Al menos, eso es lo que ocurre en la primera de las cuatro partes de la obra, llamada ‘Damas insignes, pícaros sirvientes’; en las otras tres esas características casi desaparecen para dejar paso a historias de amor que unen a bellos mercaderes con ricas princesas, o viceversa, y en las que el peso de la trama recae en las disparatadas y repetitivas desventuras que los enamorados deben vivir para poder consumar su pasión.
De hecho, la obsesión por este tipo de historias es lo que convierte la lectura de «Las mil y una noches» en un ejercicio pesado, al menos si se hace de forma continuada, ya que los cuentos son un prodigio de ingenio vistos de forma individual, como narraciones únicas, pero engarzados unos con otros pierden sus señas distintivas y pasan a ser relatos especulares que se limitan a ofrecer la misma historia contada por otros personajes.

Quizá el secreto para leer este libro sea espaciarlo en el tiempo, disfrutando de manera esporádica con narraciones como ‘El mozo de cuerda y las damas’ o ‘El jorobado recalcitrante’, en la que se incluye la desternillante historia del barbero, ejemplo perfecto de un sentido del humor cínico y malévolo como pocos. Así pues, a todos los que quieran embarcarse en esta lectura les recomendaría que se limitasen a una o dos historias cada semana; la belleza del texto y su satírica concepción no saldrán, así, perjudicadas.

10 Comentarios

  1. […] recopilados en Las mil y una noches: la prueba es que, en los albores del siglo XXI, se siguen publicando y actualizando ediciones. Según Vargas Llosa “no existe en la historia de la literatura una parábola más sencilla y […]

  2. este libro me parae de plena importancia ya que cada vez mas aprendemos de lo bueno que simboliza para el ser humano y gracias a esto podemos demostrar el amor y ademas muchas cosas mas cada dia que pasa cada intante sentimos como en nuetro interrior podemos

  3. El libro de las mil y una noche por su genero narrativo es fascinante por que envuelve poco a poco al lector en una magica atmosfera de ese mundo de reyes genios alfombras voladoras etc. Particularmente en los actuales momentos lo estoy leyendo y se puede palpar imaginriamente todo lo que esta sucediendo para mi es un gran libro que merece ser discutido en un foro.

  4. la verdad es un libro super interesante… pero tengo que admitir que me tomó muchisimo tiempo leerlo… a veces se tornaba aburrido tal vez por la terminología que utiliza.. aunque de todas formas: «BUENISIMO»

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