Los comebarato – Thomas Bernhard

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Los comebarato - Thomas BernhardEstaba buscando en el catálogo de Cátedra (Letras Universales), algo que pudiera resultar interesante y llamó mi atención el título de este libro, “Los comebarato”. Con un título así, el libro me tenía que gustar por fuerza. Y así ha sido.

Además, he descubierto, por azar como suele suceder, un escritor del que creo que leeré más cosas: Thomas Bernhard. Y es que me gustan los austriacos. Me gusta Jelinek, me ha gustado Bernhard, y me gustaba Christine Nostlinger cuando era una niña.

La escritura de Bernhard es intensa, divertida, poco habitual. Supone un esfuerzo intelectual para el lector. Y eso, como ya he dicho en más de una ocasión, es algo que me resulta muy atractivo. Cuando se lee mucho, una se acaba cansando de los discursos narrativos habituales. Así que cuando se encuentra a un autor que se sale de las sendas trilladas, una queda muy agradecida.

Thomas Bernhard, poeta, novelista y dramaturgo austriaco, tras vivir los últimos años de la II Guerra Mundial en Salzburgo y posteriormente pasar varios años recluido en un sanatorio a causa de su mala salud, estudió música y arte dramático en la Academie Mozarteum de Salzburgo. De su obra cabe destacar “Helada” (1964), “Trastorno” (1967), “La calera” (1970), y “Corrección” (1975). Aunque lo más llamativo de su biografía es que dejó prohibido que tras su muerte y hasta que se cumplieran 70 años de su fallecimiento, se publicara o representara nada de su obra en Austria. Los autores austriacos suelen ser bastante críticos con su país, ¿por qué será?.

En “Los comebarato”, Bernhard nos cuenta la historia de Koller, un hombre que pretende realizar una gran obra científica y filosófica, obra que él llama “Fisonomía” y que aunque supuestamente tiene completa en su cabeza, aún no ha plasmado sobre papel. A esta obra ha dedicado su vida entera, aunque realmente esa obra no existe más que en su pensamiento.

La historia no es narrada por Koller, sino por un amigo de éste que nos va desvelando detalles de la vida del protagonista, así como de la suya propia.

Koller es un ser extraño, asocial, autoritario, de relaciones difíciles con los demás. Perdió una pierna a consecuencia del mordisco de un perro y por ello recibe una pensión, suponemos que no muy cuantiosa porque cada día come el plato más barato en el CPV, el comedor público de Viena. Es allí donde conoce a los comebarato, hombres que como él comen el plato menos caro del CPV. Y un día comprende que ellos deben ser el centro de su “Fisonomía”.

La mayoría del texto gira en torno a esa epifanía, en torno al momento en que Koller comprende que sus compañeros de mesa son el centro de su obra, y que ahora su obra puede por fin realmente materializarse.
Sólo las últimas veinticinco páginas pasan a ser una descripción de los cuatro hombres que cada día comparten la mesa con Koller en el CPV. Es decir, sólo el final de la obra gira realmente en torno a los comebarato.

Todo esto nos lo cuenta el amigo de Koller, del que poco sabemos, excepto que alberga un sentimiento de admiración pero también de envidia hacia Koller. A pesar de que el amigo parece disfrutar de una vida mejor que la del protagonista.

La narración está formulada de manera quizá un tanto caótica, con párrafos llenos de redundancias, vueltas atrás, sin un sólo punto y aparte. Es enrevesada pero es clara y el lector acaba por sentir lástima de Koller, un pobre infeliz fatuo que finalmente no podrá realizar su obra puesto que morirá al día siguiente de hablar con el amigo/narrador sobre su descubrimiento de que los comebarato son el eje central de la obra que ahora sí está en condiciones de realizar.

Por el tema, por la manera poco común de narrar, este libro me ha entusiasmado. Y estoy contenta de haber descubierto un autor que agregar a mis favoritos. No será ésta la única opinión que escribiré sobre él.

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8 Comentarios

  1. Calma, riqueza literaria, inspiración que nos toca el corazón, todo lo que es del emperador Adriano y su amor por Antínoo, es interesante.
    Deseamos ya leer la obra del escitor español, Antonio Costa, debe ser pulcra,visionaria, inagotable, como sus otras obras.

  2. A MI ME ENTUSIASMA “LA CALMA APASIONADA”(LOS ÚLTIMOS DÍAS DEL EMPERADOR ADRIANO), ANTONIO COSTA GÓMEZ, EDITORIAL CULTIVALIBROS, MADRID

  3. El estilo el es propio de Bernhard, musical, lleno de repeticiones y de variaciones que son música en su cabeza y música textual, en ocasiones con aspecto de encallarse, con variaciones que parecen fluctuar, mecer las palabras. En Justo Navarro se detecta la influencia de este gran autor austriaco. Me alegra mucho que hayas hecho una lectura tan provechosa y gozosa.

  4. La buena literatura poco tiene que ver con el marketing. Por otra parte, creo que la literatura de Jelinek, además de excelente, es un paso adelante a continuación de la de Bernhard, una nueva vuelta de tuerca en una manera de narrar nada convencional.

  5. Tras leer tu comentario hay cosas que me animan a leer “Los comebarato” y otras que no:
    A favor:—–esta en el catálogo de Cátedra (Letras Universales)—-y— La narración está formulada de manera quizá un tanto caótica, con párrafos llenos de redundancias, vueltas atrás, sin un sólo punto y aparte. Es enrevesada pero es clara.
    En contra:—- que lo compares con Jelinek —- Thomas Bernhard. Y es que me gustan los austriacos. Me gusta Jelinek—
    Y lo que más anima de todo es el titulo, los que saben de marketing dicen que el título y la portada da un 40% de las ventas o más, y este título llama la atención.

  6. No sé si las casualidades existen, pero resulta curioso: hace un rato, reclamando un pedido de libros que hice hace unos días por internet -para mí, pisar una librería es sinónimo de bancarrota… me dejo llevar como una posesa-, he incluido en el mismo “El malogrado”, de Bernhard. Hacía tiempo que quería leer algo suyo -lo conocía, de referencia, por un par de obras de teatro de las que me habían hablado- y de ahí mi interés. Ahora vengo aquí y leo tu recomendación, 😀

    Saludos

  7. No tenía ni idea de que existía este libro así que me lo apunto, que lo otro que he leído de Bernhard me ha gustado mucho. Y es cierto, el título llama mucho la atención.

    Por cierto, yo también adoraba a la Nostingler, sacaba todos sus libros de la biblioteca municipal de Oviedo !

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