Los crímenes de la época – Louise Michel

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Los crímenes de la época - Louise MichelLouise Michel fue, además de escritora, una destacada anarquista francesa que participo activamente en los acontecimientos de la Comuna. Su participación en la misma le valdría la deportación a Nueva Caledonia y solo se le permitiría regresar a Francia como consecuencia de una amnistía. Vaya por delante esa breve nota biográfica porque es necesario tener presente su absoluto compromiso con la causa libertaria para comprender cabalmente los relatos que componen Los crímenes de la época.

Puede decirse que Michel se sirvió de su pluma para consignar los males de su tiempo y señalar a los culpables de los mismos: la corrupción del Estado, la codicia de los capitalistas, la Iglesia… Su objetivo era la denuncia social, y la llevó a cabo desde la fábula, sin desmerecer en nada la tradición de los mejores cuentistas franceses.

Louise Michel escribió con un estilo discursivo, didáctico, que muestra, alude, señala; con sus relatos quiere instruirnos sosegadamente sobre una realidad que habitualmente no deseamos ver. La fuerza contenida de su prosa basta para llamar la atención sin que la narración se detenga en detalles escabrosos.

Sus relatos consignan el abuso del fuerte sobre el débil, y la impunidad con que puede llevarlo a cabo. Y al retratar esa realidad, pone de manifiesto esas oscuras sombras que toda sociedad se empeña en negar: el vicio, el asesinato, la prostitución discurren por los albañales del progreso sin que nadie piense en ponerles remedio. Son cuentos de horror, pero de un horror normal y cotidiano. Las historias de Louise Michel se llenan así de criminales, necrófilos, pedófilos… y de sus víctimas.

Las aves rapaces son animales de presa humanos, desde los financieros de altos vuelos que giran alrededor de los ejércitos en marcha, hasta los corredores de comercio que devoran al miserable harapiento. Son a estos a quienes vamos a poner en escena en este relato de costumbres contemporáneas.

Así en «Primeros y últimos amores», donde una joven humilde es seducida por un hombre adinerado. En «Rapaces» donde se descubre una trama de personas principales que secuestran niños para abusar de ellos. O en «Los vampiros», donde un importante banquero se convierte en nocturno profanador de tumbas.

Pero las víctimas de Los crímenes de la época  rara vez se rebelan, asumen sin más su condición de seres de segunda que existen solo para el uso de las clases superiores. Será la voz del narrador quien insufle en medio del tremendismo un poso de esperanza: entre las miserias morales del presente vive el germen de un futuro que traerá el final de los abusos.

Los crímenes de la época son aquellos de las épocas de transición, los mismos que los de la Edad Media, que fue asimismo una época transitoria.

Ciertas cosas desembocan en monstruosidades, otras nacen, crecen o se atrofian.

Esa esperanza en el futuro aflora especialmente en «El viejo Abraël. Leyenda del siglo veinte», una fábula donde la igualdad entre los hombres, la fraternidad de las razas y el progreso han logrado erradicar para siempre los crímenes del pasado.

Sin embargo, el siglo XX pasó sin que los crímenes de la época hayan menguado. Louise Michel, que los denunció con sus textos y los combatió con sus brazos, tal vez se sentiría avergonzada de nuestro presente.

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