Los misterios de Barcelona – Antonio-Prometeo Moya

1
1028

Los misterios de Barcelona - Antonio-Prometeo MoyaUna novela extraña ésta, dados los tiempos que corren, en los que el ego del escritor suele supeditar cualquier otro rasgo de la narrativa para convertirse en protagonista absoluto de la historia, de la trama o de lo que sea. Antonio-Prometeo Moya, el autor, publicó este libro en Caballo de Troya (una editorial que mantiene algunas apuestas fuera de lo común —en el mejor sentido—) hace pocos meses, después de haber permanecido en un silencio literario durante años.

Lo primero que habría que señalar de esta novela es lo que le sugirió a uno mientras la leía. Porque, a veces, el descubrir influencias, o reminiscencias, o rasgos, de otros escritores y otros libros, no es tan malo como pudiera parecer. «Los misterios de Barcelona» recuerda a Eduardo Mendoza y sus libros de ‘aventuras’ («El laberinto de las aceitunas», «La aventura del tocador de señoras»), sin que ello suponga demérito ninguno. Como dice el texto de contraportada: «Una historia disparatada donde nada parece ser lo que parece pero que, en clave de disparate, hace diana: vivimos en un mundo que desconocemos, detrás de cada migaja de luz se esconde una tonelada de sombras y nadie conoce quién mueve los hilos del azar que nos construye. Un gesto de humor en medio de tanta grandilocuencia narrativa. No se me pongan demasiado serios». Y así ha de ser: esta novela se ha escrito para ser leída de forma desenvuelta y tranquila, para divertirse y reír, y poco más se saca de ella.

¿La trama? A grandes rasgos, la historia comienza cuando Santiago Bocanegra regresa a España después de pasar varios años vagabundeando por Europa, urgido por el repentino recuerdo de un viejo amigo ya muerto, de cuya hermana, Isolda, había estado perdidamente enamorado en su juventud. Al poco de llegar a Barcelona se establece, de manera casual, en casa de su antigua amante, Virginia, que un día recibe la extraña noticia de que su padre, su verdadero padre (al que ella no conocía), le ha dejado en herencia una casa enorme y desvencijada que, poco a poco, dejará entrever algunos secretos.

A partir de ahí, cualquier lector un poco imaginativo puede suponer la cantidad de misterios, parentescos, persecuciones, personajes, asesinatos y enamoramientos que se producirán a lo largo de las trescientas y pico páginas de «Los misterios de Barcelona». Como en los mejores (o peores) novelones folletinescos, policías, abogados y héroes inopinados se verán las caras en situaciones extravagantes y lugares oscuros y secretos.

Lo cierto es que, pese a ser un libro ligero e intrascendente, uno ha salido de él con la vaga sensación de que sus virtudes, o mejor dicho, su celebrada carencia de virtudes (narrativas, se entiende), no es sino una excusa para tratar de colarle al lector una novelita que entretiene sólo a ratos, cuyo sentido del humor sólo brilla tenuemente en algunas escenas y cuyos personajes carecen de entidad suficiente como para que el lector se conmueva por sus peripecias. Comparado, de nuevo, con Eduardo Mendoza, Moya carece del sentido del humor de aquél, y de su habilidad literaria para crear tramas que, manteniendo siempre la tensión y la intriga, están marcadas por un hilarante (y profundo) sentido del humor. Para un rato de metro, en resumidas cuentas, no está mal; y poco más.

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here