Me hubiese gustado tanto llevarte a Nueva York… – Diego Parra Zamora

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Con este título tan largo se descubre Diego Parra como narrador, regalando una historia sencilla e íntima que apela al amor por los libros y a la sinceridad vital. Es ésta una novela un tanto atípica (perdonen el adjetivo trillado), no sólo por su concepción formal sino por la manera sencilla y humilde con que se afronta un tema tan solemne como es la muerte.

Dentro del libro tenemos varios niveles de lectura: la historia principal la cuenta un librero, Domingo, enfermo terminal, que rememora las pesquisas que hubo de realizar para saber de la vida de un hombre cuya nota de suicidio encontró entre las páginas de un texto antiguo; sus averiguaciones le llevarán hasta otro librero, Ernesto, que también escribió una suerte de autobiografía antes de morir —también a causa de una enfermedad terminal— y cuya vida tiene sospechosas líneas de conexión con la del propio narrador… Estas diferentes historias se entrecruzan formando un tejido casi onírico, ya que las relaciones entre ambos personajes van más allá de algunas coincidencias. Además, la voz narrativa de Domingo salta en el tiempo mientras rememora esta historia: su presente en el hospital donde se halla ingresado se alterna con el recuerdo de otras vivencias (no sólo la que da cuerpo a la trama principal), y sus apelaciones a su esposa Julia o a otros personajes (a veces, incluso al propio lector) son constantes.

Esta configuración textual hace que Me hubiese gustado tanto llevarte a Nueva York… sea una aventura para el lector, que se enfrenta a cambios de tiempo e interlocutor que interrumpen el flujo convencional de la narración e introducen una agradable y sorprendente variedad en una historia que, hablando en plata, es bastante típica. La prosa de Parra Zamora es hermosa y directa, y el narrador/protagonista, Domingo, tiene una voz trabajada con humor (son curiosas las acotaciones en las que duda sobre la pertinencia de algún término, o aquéllas en las que apela al lector sobre ciertos puntos) y sensibilidad. A pesar de ello, la trama de la novela roza la mera anécdota y hay ocasiones en que el interés del texto es muy reducido, ya que la peripecia del protagonista se muestra de forma vaporosa y abstracta. La enfermedad de Domingo es una excusa para entablar un diálogo (consigo mismo, con otros personajes y, sobre todo, con el propio lector) que reflexiona sobre la muerte, la madurez o el amor; no obstante, esos aspectos han sido tratados demasiadas veces como para que la novela, sin arriesgar en el fondo, se desmarque y construya algo verdaderamente original.

La novela, a pesar de esas pequeñas carencias, es tierna y su honradez sentimental se agradece, ya que huye de cualquier tipo de exceso. La historia de Domingo no es excepcional, pero la sinceridad del narrador y los lazos que su escritura tiende hacen que la intimidad y la empatía hagan de la lectura un placer. La literatura, nuevamente, se convierte en una tabla de salvación y en un vehículo de reflexión sobre el mundo y sobre nosotros mismos. Cabe esperar más de Diego Parra, pero, como primer intento, Me hubiera gustado tanto llevarte a Nueva York… es más que digno.

3 Comentarios

  1. Me gustaría saber cuando estará a la venta en Bs As. De lo contrario si se puede comprar viía internet, y adonde tengo que dirigirme. gracias

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