Míster Johnson – Joyce Cary

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Míster Johnson - Joyce Cary“Mister Johnson” de Joyce Cary , es un libro que se lee en un vuelo: ligero, divertido y ameno. Pero este libro, sin embargo, también plantea acertadas reflexiones sobre el papel de las Colonias en África o los cambios que el progreso provocó en el modo de vida de los africanos.
El autor, empleado brevemente en la administración colonial, conoció de primera mano la sociedad de las colonias en Nigeria y de sus observaciones sacó el material que de forma muy atinada reflejó en esta novela. Las situaciones que en ella se desarrollan, pese a su final trágico, tienen un barniz cómico que convierte el libro en una obra de entretenimiento. No obstante, contienen también el germen de una protesta contra la manera en que el hombre blanco impone su mundo y su civilización, dándola por buena y sin plantearse lo catastrófica que esa imposición puede resultar.

Mister Johnson es un joven funcionario africano que se canta a sí mismo como un héroe. Ladrón y mentiroso, sabe convertir su vida en una epopeya, y a fuerza de trampear logra vivir como desea. Mister Johnson es también un poeta capaz de convertir lo que le rodea, por lo general miseria y desolación, en una canción hermosa que todos desean escuchar y aun corear. Con estas mañas contagia su propio entusiasmo vital a cuantos le rodean, impulsándoles a moverse a su ritmo.

Conocemos al joven Johnson como un empleado endeudado, acostumbrado a mentir para salvar el tipo, cuando un nuevo juez, Rudbeck, llega al puesto colonial de Fada donde él presta sus servicios. Este nuevo juez se embarca en la construcción de una carretera que unirá Fada con el norte del país; el presupuesto es escaso, pero gracias a la imaginación de Mister Johnson para llevar las cuentas, las obras se pueden realizar. Caído en desgracia y rehabilitado nuevamente, el joven empleado se crece ante sus propios ojos: es invencible. Sus trapacerías han contribuido a crear una carretera y, por tanto, a llevar el progreso a la región. En algún momento, Johnson comienza a creer en sus propias mentiras, lo que acaba por resultar peligroso.

A pesar de su caradura y su falta absoluta de decoro, Johnson resulta un personaje entrañable para el lector. Si miente o si roba, es sólo para conseguir la felicidad de quienes le rodean. Ver a los demás satisfechos le causa una alegría tal que asemeja a un éxtasis y bajo ese impulso puede cometer cualquier acción. Johnson es un enamorado de la vida, y la fuerza de ese amor y el sentimiento de gratitud hacia todo cuanto le rodea es la fuerza increíblemente poderosa que le arrastra, sin permitirle pensar jamás en las consecuencias de sus actos.

Amigo de sus amigos, desea siempre agasajarles. Para con algunos, esto significa beber ginebra hasta la ebriedad. Para con el juez Rudbeck, significa poner todo su ímpetu en conseguir que la carretera se construya. Se podría decir que Johnson siente (siente, no piensa) que el fin justifica los medios. Pero el fin no será la carretera, sino realizar el sueño del juez.

Como contrapunto al carácter explosivo de Mister Johnson, el propio juez representa el papel del administrador colonial que se debate entre una actitud idealista que pretende remediar el salvajismo en que viven los nigerianos, y la certeza de que los cambios que la administración colonial promueve pueden perfectamente ser una calamidad para los pueblos indígenas.

Cuando finaliza la carretera, el estupor se adueña de la vida del juez Rudbeck . Tras un intenso trabajo, ve su labor culminada con éxito y se enfrenta al vacío de unos días ya sin objeto. Y por otra parte, empieza a ver que los frutos de su esfuerzo pueden muy bien resultar amargos, ¿la carretera resulta un bien o un mal para Fada?, ¿por ella ha llegado el progreso o la violencia y el vicio? Ante la posibilidad de que la desaparición de la civilización indígena suponga un grave daño, Rudbeck se pregunta cuál es el objeto del colonialismo:

Pero, entonces, ¿qué va a ocurrir? ¿Vamos a darles una civilización nueva o nos limitaremos a cruzarnos de brazos y dejarlos rodar por la pendiente?

En medio de esta crisis en su existencia, Rudbeck se ve obligado a juzgar a su fiel, aunque tramposo, mister Johnson, condenarle y hacerle un último y terrible favor.

2 Comentarios

  1. Algo leí sobre, a nivel de reseña, sobre este libro. Me parece interesante desde el punto de vista que hay muy poca literatura acerca del colonialismo. Aparte del de Conrad, poco importante ha salido a la luz. Y la verdad según lo has explicado tan bien me resulta simpático ese Mr. Johson, todo un Robin Hood de las colonias.
    Literatura con sabor a especies.

  2. Leí este libro dentro de la colección de tapas verdes de Salvat y es como dices: ameno, de fácil lectura. Me gustó ver que el pícaro es una figura universal.

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