Mujeres – Mihail Sebastian

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Mujeres - Mihail Sebastian“Mujeres”, la que fue primera novela del rumano Mihail Sebastian, es una obra que, aunque ligera, destila una sutil melancolía. La liviandad proviene del tema amoroso con que está tejida. La melancolía es esa que nos embarga cuando echamos la vista atrás y repasamos los amores que han jalonado nuestra existencia.

“Mujeres” es por tanto el retrato de un hombre, Ştefan Valeriu, esbozado a través de las mujeres que ha amado. O, si se prefiere, a través de su forma de amar, que quizá defina mejor que nada la manera en que las personas nos enfrentamos a la vida y a nosotros mismos.

Pero la novela no es una mera enumeración de aventuras románticas o eróticas, aunque eso pueda parecer su inicio, pues Mihail Sebastian tiene la habilidad de incluir en el relato amores consumados, amores idealizados, mujeres a las que Valeriu no amó o bien mujeres que toman la palabra para contar ellas mismas su propia historia de amor. Si a todo esto se une la sobriedad del estilo de Sebastian, y su capacidad para dar a detalles que pudieran resultar accesorios una representatividad inequívoca, el resultado es una obra sumamente atractiva.

La novela está dividida en cuatro partes, cada una bautizada con el nombre de una mujer que marcó en alguna medida la vida del protagonista. A excepción de la primera parte, donde tres serán las mujeres a las que el joven Ştefan ame en un solo verano: el aburrimiento de la vida en una pequeña pensión alpina, el cuerpo y la mente descansados, incitarán a Valeriu a fomentar una mutua atracción con Marthe, una mujer hermosa y de más edad con la que nada se consumará; a convertirse en el amante de Renée, una mujer casada; y a establecer una relación de camaradería con Odette, una muchacha con la que mantendrá una relación sexual la noche antes de que ella parta.

Émilie es el nombre protagonista de la segunda parte del libro. En ella, mientras Valeriu mantiene una relación más bien carnal con la joven Mado, conoce a Émilie, una amiga de ésta cuya vida humilde le impresionará más que la salacidad de la que es su novia. Émilie es una muchacha fea y torpe que, a pesar de moverse en un ambiente en el que conservar la virginidad se considera decadente, se mantiene virgen. Pero el interés de Valeriu por ella no será romántico ni sexual, pero logrará atraerle gracias a su mansedumbre y a la tranquilidad con la que vive una vida que supone gris y desdichada. El triste final de la joven impresionará para siempre a Ştefan, hasta el punto de contarla entre una de las mujeres de su vida.

Maria es el gran amor de Valeriu, tal vez por no haber sido correspondido. Y la parte dedicada a ella está compuesta por una larga carta en la que la mujer explica a un Ştefan que acaba de declararse, que está enamorada de otro hombre: un hombre que no la hace feliz, pero al que no puede ni quiere renunciar. Introduce así Mihail Sebastian en este breve compendio de relaciones sentimentales no sólo una visión del amor no correspondido, sino también del amor como una fuente de sufrimiento de la que, a pesar de todo, nos empeñamos en beber.

Arabella es la historia que cierra el recorrido por la vida sentimental de Ştefan Valeriu. Y resulta una historia extraña, quizá la única de verdadero amor de toda la novela, aunque parece que ni Valeriu ni Arabella lo comprenden. Ambos viven juntos una vida de bohemia donde el sentimiento que les une, al que no reconocen como amor, es una fuerza vital, sencilla y amable, que dulcifica una existencia que de otro modo resultaría difícil. Pero para ambos ese amor es meramente una comodidad de la que se puede prescindir, sin sentir después por ella más que una leve nostalgia.

De este modo finaliza el repaso por las relaciones de Valeriu, con un final abierto que invita a pensar en qué otros nombres de mujer acabarían por unirse a los que ya se destacan como hitos en la vida del protagonista, quien al narrarlos se narra a sí mismo.

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4 Comentarios

  1. He leído el libro a raíz de haberlo escuchado anunciar en la radio, tras haber leído vuestro blog. Es un libro delicioso, y muy recomendable. Es como si volviéramos a la literatura europea de verdad, a la literatura que nos habla de ciudades como Praga, o Budapest. Y París.
    Y las historias son preciosas. Recomendable la segunda, la de la chica fea que conoce el amor…
    Gracias por la recomendación.

  2. He disfrutado mucho de este libro, más que de las historias, de la forma en que están contadas, de manera sencilla, pero evocadora.
    Me ha gustado tanto que ya tengo preparado “La ciudad de las acacias”…
    saludos

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