Quien parpadea teme a la muerte – Knud Romer

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Quien parpadea teme a la muerte - Knud RomerKnud Romer realiza en “Quien parpadea teme a la muerte” un doble recorrido: por la historia de su familia y por los recuerdos de su infancia y primera adolescencia en la Dinamarca de los años sesenta, sumida todavía en una posguerra psicológica marcada por el odio a todo lo alemán. Y ese doble recorrido se entrelaza creando una novela preñada de sinceridad, donde Romer rememora pero no juzga, lo que todavía da más valor a una historia que ha incomodado en Dinamarca, al poner en evidencia el maltrato al que fueron sometidos los alemanes residentes tras la guerra.

Romer va intercalando entre los episodios de su infancia de niño dado de lado por ser hijo de madre alemana, episodios de la vida de sus padres y de sus abuelos, aportando así una variedad de narraciones que gusta, además de una perspectiva de la vida en Alemania y Dinamarca desde principios del siglo XX. Este es quizás el elemento más fascinante de esta novela, la variedad de historias entrecruzadas que se funden en una sola: la vida de Romer.

Y es que en el fondo cada historia familiar apunta directamente a las vivencias del autor, pues su existencia está absolutamente marcada por los actos de sus mayores. El ambiente aislado, casi enrarecido, en que crece Romer; la ausencia total de relaciones con su familia paterna, o la hipocresía que preside el trato con la hermanastra de su madre, son consecuencia directa de hechos que acontecieron antes de su nacimiento pero que, sin embargo, han configurado la realidad que le toca vivir.

La infancia de Romer es como la de los demás: paseos en bicicleta, los estudios, los grupos de rock oídos en la radio y un tímido despertar de la sexualidad. Y al mismo tiempo, es radicalmente diferente, al crecer no sólo sin amigos, sino también perseguido por los demás niños; y, además, educado por unos padres que también viven sin amigos, que han sido dados de lado por su comunidad.

En ese sentido, se puede decir que la madre es el verdadero eje en torno al cual gira la narración de Romer. Se nos describe como una mujer hermosísima, que llevó una vida muy activa en la Alemania de preguerra y que se involucró en la lucha contra el nazismo. Independiente y luchadora, su vida en Dinamarca, aislada por completo de cualquier vida social, e incluso injuriada por sus conciudadanos, debió de ser un tormento.

Sobre los hombros del Romer niño recae entonces la responsabilidad de hacer feliz a su madre, de fingir para ella que son una familia normal, con una vida normal. Para ello se inventa invitaciones inexistentes a cumpleaños de amigos que no tiene, cuando la realidad es que debe evitar pasar por ciertas calles para no ser agredido. Pero ese esfuerzo resulta demasiado agotador y al fin el joven acaba por sentir un inmenso deseo de huir, de escapar de su ciudad natal, abandonando a sus padres a su suerte injusta.

La ironía y cierto humor amargo caracterizan la narración, como si el autor quisiera reírse un poco de sí mismo y en el fondo no tomara en serio ni la historia de su familia, ni uno de los capítulos más importantes de la historia de Europa; o como si pretendiera relativizar una época dolorosa y aceptarla como lo que es, algo inevitable que ya no se puede modificar.

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