Roxana, o la cortesana afortunada – Daniel Defoe

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En Roxana, o la cortesana afortunada, narra Daniel Defoe las aventuras y desventuras de una mujer que, abandonada por su esposo en precaria situación y amenazada por el hambre y la pobreza, se ve abocada a dedicarse al oficio más viejo del mundo. De esta manera amasará una considerable fortuna, de modo que el oprobio mediante el que escapó a una situación sin salida, dejará de ser considerado una deshonra para pasar a contemplarse como un lucrativo negocio.

Defoe convierte a Roxana en narradora y ésta, al comenzar a desgranar sus peripecias, advierte claramente que su intención no es moralizar, sino describir los hechos tal como acontecieron, de manera que sean las buenas gentes que conozcan su historia quienes juzguen y aprendan la manera insidiosa en que el pecado puede gobernar una vida.

De esta manera, el autor se asegura la libertad suficiente para no hacer de Roxana, o la cortesana afortunada una novela moralizante, sino que la convierte en un cautivador testimonio vital, donde no hay espacio para el arrepentimiento hipócrita; Roxana, nombre de guerra de la protagonista, se muestra como es: demasiado amante del dinero y la adulación como para sacrificar el placer de poseerlos a meros convencionalismos sociales o a la fantasía del infierno.

A pesar de la narración un tanto rudimentaria, en la que hay continuos adelantos de los derroteros que tomará la historia y continuas vueltas atrás para ampliar determinados aspectos, Daniel Defoe logra retratar la evolución psicológica de su protagonista con una maestría notable. Roxana puede parecer un personaje plano en algunos aspectos, pero al avanzar en su relato se va desvelando su desarrollo: no es una víctima, sino alguien que ha sabido sacar partido de sus circunstancias y, cuando habla de su maldad, consigue trasmitir la sensación de que lo hace con la boca pequeña, satisfecha en el fondo de la vida que ha llevado.

De alguna manera, la actitud de Roxana es un canto a la independencia de la mujer y una invitación a conseguirla al precio que sea. En una época en que la conducta femenina debía seguir estrictos patrones sociales y morales, la afortunada cortesana propone saltarse a la torera los prejuicios y tomar las riendas de la propia vida. Roxana se rebela contra la sumisión que la esposa debe al marido, quien será desde el matrimonio el encargado de manejar sus intereses. Desde la experiencia que le brinda el que su primer esposo desapareciera tras dilapidar la fortuna familiar, señala la injusticia de que se le quite a la esposa toda posibilidad de gestionar sus asuntos, de modo que se vea obligada a hundirse con su marido si este no administra bien los suyos.

La filosofía de Roxana se resume en una sentencia lapidaria: «una esposa es una especie de criada de rango superior, mientras que una amante es soberana.» Porque la novela de Defoe nos presenta a una mujer que aprendió a ser soberana, no tanto de los amantes que se rindieron a sus encantos, sino de sí misma. Roxana no escapa por completo a los prejuicios de su época, pero parece asumir sus yerros como algo deseable si a cambio se obtiene la libertad.

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4 Comentarios

  1. hola yo tube el gusto de leer robinson crusoe.pero este el de la cortesana no lo he podido encontrar en ningunna libreria si alguien pudiera fasilitarme esta imformacion muy agradesido

  2. A mí también me gustó mucho precisamente por eso, porque Roxana no es una víctima ni un ejemplo de lo que no debería hacer una mujer, sino que es una mujer que decide salir adelante tomando decisiones muy claras de las que en ningún momento se arrepiente. Me sorprendió mucho que un hombre de la época de Defoe escribiera esta historia de esta manera.

  3. Hola, Sra Castro!
    No he leído esta obra de Defoe; leí Moll Flanders y Robinson Crusoe. Pero encantada de leer esta reseña; la anotaré para una posible lectura en el futuro.
    Un saludo

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