Sin novedad en el frente – Erich Maria Remarque

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Sin novedad en el frente - Erich Maria RemarqueBajo el nombre de Trilogía de la Primera Guerra Mundial publica la editorial Edhasa tres novelas de Erich Maria Remarque. Figura entre ellas Sin novedad en el frente, que diera notoriedad al autor, además de El camino de regreso y Los tres camaradas.

Ya hemos hablado aquí varias veces de novelas que relatan las experiencias de los hombres que lucharon en el frente de una guerra como no se había visto otra, como El fuego, de Henry Barbusse, o Parte de guerra, de Edlef Köppen. Como ellos, Remarque describe en Sin novedad en el frente la sinrazón de una contienda donde cualquier ideal ha resultado pisoteado. Pero Remarque, que era poco más que un muchacho cuando combatió en las trincheras, pone el foco de su atención en la juventud arrebatada.

Las duras condiciones de vida en las trincheras, el miedo, la muerte siempre presente, el hambre… son el telón de fondo de un sentimiento inconsolable de pérdida. A los combatientes más jóvenes, aquellos que tenían veinte años o menos y se veían rodeados de cadáveres, obligados a luchar cuerpo a cuerpo y a soportar un horror que va más allá de lo que la mente humana puede comprender, se les arrebató algo precioso: la juventud.

Esa es la queja de Remarque, una nota grave que resuena entre las anécdotas de guerra: el amigo que muere, los días de calma en la retaguardia, el miedo bajo el fuego enemigo. Siempre el lamento por la juventud perdida.

[…] nos hallamos precisamente en el umbral de la existencia. Es algo así. Aún no habíamos echado raíces. La guerra nos ha barrido. Para los demás, mayores que nosotros, es una interrupción, pueden pensar más allá de la guerra. Pero de nosotros se ha apoderado, y no sabemos cómo terminará. Lo único que sabemos, de momento, es que nos ha embrutecido de un modo extraño y triste, aunque ya ni siquiera nos entristezcamos a menudo.

Ese sentimiento se hace todavía más patente en El camino de regreso. En esta novela, derrotados, los combatientes regresan a sus hogares. Y allí descubren que todo es aún peor de lo que imaginaban en el frente.

Los que ayer mataban y saqueaban, hoy deben volver a las aulas y someterse de nuevo a la disciplina infantil que marcan sus maestros. Nada ha sucedido, parecen decir todos, sigamos donde lo dejamos ayer. Como primero te pedimos que olvidaras los juegos despreocupados y los halagüeños planes de tu juventud para convertirte en una máquina de matar, olvida ahora todo lo que has vivido, todo lo que te hace sentirte como un viejo aunque solo tengas veinte años. Vuelve a ser un joven bien educado.

La lucha de estos jóvenes por adaptarse resulta tal vez más conmovedora que la narración del duro día a día en las trincheras.

—Ernst — dice en voz baja—, he querido decírtelo siempre; has cambiado mucho, te has vuelto inquieto.
«Sí —pienso con amargura—, he cambiado. ¿Qué sabes tú cómo soy ahora, madre? Soy para ti solo un recuerdo, nada más que el recuerdo del romántico y quieto muchacho de antaño. No, no debes saber nada de los últimos años, jamás debes sospechar lo que ha sucedido en realidad y en lo que me he convertido. Una centésima parte de ello te partiría el corazón […]»

Una sociedad cambiante, caracterizada por la miseria de la posguerra y su contraste con la pujante riqueza de una minoría o la revolución espartaquista es la que recibe a estos jóvenes perdidos, sacrificados inútilmente y luego dados de lado.

Esa sociedad es la que retrata Los tres camaradas. Una cálida historia de amor es el eje de una novela que retrata la vida urbana años después de la guerra. Especuladores comprando vehículos de lujo, gente humilde que lo ha perdido todo, la novela pinta una galería de personajes luchando cada día por buscarse la vida. Y en esa lucha, solo las personas sin escrúpulos parecen triunfar; todos los demás van hundiéndose poco a poco.

Por suerte, Robby, el protagonista de esta novela, cuenta con el auxilio de sus camaradas de combate. A fin de cuentas, la guerra sí dejó algo bueno a sus espaldas: un sentimiento de amistad indestructible, las manos siempre tendidas de quienes se ayudaron en la trinchera y hacen hoy malabares juntos para seguir a flote, en un mundo donde las consecuencias de la guerra siguen pasando factura.

3 Comentarios

  1. Claro es una novela de entre , guerras de lengua alemana mas existen en enormes cantidades por el ejemplo del ele fuego , de h. Barbusse,” El Fuego” y muchas más aunque, no lo he leído ,pero puedo referirme que tuve conocimiento de el durante las lecturas de J.C; Mariategui, efectivamente , en América.

    Jorge .

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