Un viaje de novios – Emilia Pardo Bazán

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Un viaje de novios - Emilia Pardo BazánHay algunos nombres de escritores españoles que deberían estar escritos con letras de oro en los anales de la literatura. Perdón por el tremendo tópico. Estos escritores serían para mí Pío Baroja, Benito Pérez Galdós, Luis Martín Santos, Rafael Sánchez Ferlosio… entre otros. A la mayoría de los otros escritores españoles que figuran habría, por el contrario, que sacarlos de estos anales a empellones.

Cualquiera que lea asiduamente estos comentarios personales de nuestras lecturas, sabrá que hay una mitad de solodelibros a la que no le gustan demasiado los escritores españoles. Ese estilo, que llamaré intimista, que rezuman nuestros narradores, me produce por lo general desazón y dolor de estómago. A los escritores que se engloban dentro de ese estilo he dado en llamarles ‘herederos de Martín Gaite’, con todo respeto.

Pues he aquí que me he topado con la madre (la hija no puede ser, cronológicamente hablando) de Martín Gaite y todos sus herederos: doña Emilia Pardo Bazán.

De la ilustre coruñesa leí tiempo atrás (mucho tiempo, realmente, cómo se escapa la vida) “Los pazos de Ulloa” y “La madre naturaleza”. No guardo un recuerdo especial de ninguna de estas lecturas, lo que viene a decir que mucho no me impactaron. Sólo una vez leído “Un viaje de novios” se me viene a la cabeza la idea de haber ido tomada de la mano de la escritora a través de frases largas y farragosas, también en aquella ocasión.

Así pues en su día compré feliz en Oviedo “Un viaje de novios”. Esta es la primera novela pretendidamente naturalista de Emilia Pardo Bazán, según la crítica, influenciada por Victor Hugo, a quien conoció durante su estancia en Vichy. La propia autora nos habla en el prefacio sobre el naturalismo, corriente que no desprecia, pero a la que achaca un interés excesivo por describir costumbres licenciosas y sórdidas, interés que evidentemente aplauden ciertos lectores. Para Pardo Bazán debe existir un naturalismo autóctono español, separado del naturalismo que ella denomina transpirenaico, que ensalce por supuesto la virtud de lo nuestro. Y así inaugura el naturalismo de la gazmoñería y la puerilidad.

“Un viaje de novios” es una novela a caballo entre lo que su autora denomina novela de costumbres y un libro de viajes. Pues aprovechando el viaje de novios de la mal casada Lucía, la autora nos describe su trayecto desde León hasta Vichy, con parada en Bayona. Aunque la miga de la historia es lo acaecido durante el viaje a la joven Lucía.

Hija de un tendero enriquecido, su padre la casa con un hombre de la buena sociedad veinte años mayor, para unir abolengo a los millones. En el viaje de novios hacia Vichy, donde el marido debe ir a tomar aguas, éste sufre un desafortunado accidente que le separa de su esposa. Ella conoce entonces a un gentil caballero que la conduce hasta Bayona y la acompaña hasta la llegada del esposo. Como no puede ser de otro modo, ambos jóvenes se enamoran, aunque a la llegada del esposo se ven obligados a separase. Para los malpensados diré que la joven Lucía permanece fiel a su marido, pues ese tipo de cosas licenciosas no ocurren en el naturalismo de Pardo Bazán. Tiempo después volverán a encontrarse sin embargo los enamorados, y aunque el joven le propone huir juntos y ser felices, la ejemplar Lucía se negará, aduciendo lo sagrado de los votos que la unen a su marido.

En definitiva, un naturalismo enconsertado por las buenas costumbres y apestando a moralina, al que se le restan también las descripciones prolijas ya que Pardo Bazán no gustaba de ellas, por juzgarlas accesorias. Quitémosle entonces el nombre, erróneamente puesto, de naturalismo. Y digamos que no es más que una novela rosa, al estilo que años más tarde heredaría Rafael Pérez y Pérez, a la que, además, se le ha suprimido el final feliz.

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5 Comentarios

  1. este es sin duda una clara representacion del naturalismo, es una obra con una trama muy bella, que nos deja ver que el amor vence demasiadas advercidades, pero la dignidad nadie la vencera…
    en lo particular me agrado mucho esta obra ¡¡¡

  2. Aunque vengan, creo, de las dos hemisferios diferentes que componen solodelibros me ha gustado el tonillo ácido bien dosificado que comparten las dos últimas recensiones. Sólo diría que ya que sacamos a una gallega del olimpo pues propongo a un gallego, a Cunqueiro: poético, culto, natural en su estilo, irónico, pero -sobre todo- creador de mundos hipnóticos. Ésos son los escritores que merecen las letras de oro (también los sillones de la academia y los premios, pero ésa es otra cuestión).

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