París – Julien Green

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París - Julien GreenLo malo de leer libros como éste es que a uno le entran unas ganas irrefrenables de marcharse corriendo al aeropuerto, comprar un billete y plantarse en la ciudad de la luz tan pronto como sea posible. Y digo lo malo porque, como ya se podrá comprender, uno no puede -de momento- hacer ese viaje.

Confidencias aparte, “París” es un librito tierno, acogedor, que no le cambia a uno la vida, pero le hace soñar, imaginar ciudades que existen más allá de las propias fronteras. Julien Green se pasea por la ciudad de su infancia, recorriendo con su mirada lugares y espacios, atrapando al lector con sus recuerdos. Como cualquiera, el escritor guarda dentro de sí una visión de París personal, única, que florece en su escritura cuando decide compartir sus ensueños con la hoja de papel. Sus paseos por el distrito XVI, donde creció, son en realidad retornos a la niñez, cuando las calles que conocía y que eran su universo diario e insustituible no cambiaban de forma. Las modificaciones que toda ciudad sufre son aquí, diseccionadas por la mirada de Green, pérdidas de vida, pequeñas malformaciones en una ciudad que podría ser perfecta, que casi lo es, en verdad, en la imaginación del que la recorre.

Aunque parece una perogrullada, el autor sabe que una ciudad sólo se abre ante aquellos que la pasean, que se esfuerzan por conocerla, como si fuera una persona. Como él mismo dice:

El extranjero que cruza París en coche y va de un museo a otro no sospecha la presencia del mundo que bordea pero no ve. Salvo que haya perdido el tiempo en una ciudad, nadie podrá pretender que la conoce bien. El alma de una gran ciudad no se deja atrapar tan fácilmente. Para entrar en comunicación con ella es preciso haberse aburrido, haber sufrido un tanto en los lugares en los que se halla circunscrita.

Esa ciudad secreta es la que nos revela la mirada lúcida del escritor: una ciudad que está al alcance de todos, pero a la que pocos consiguen acceder, tal vez porque su obvia presencia la convierte en inaccesible. El Trocadero, Notre-Dame, el Palais Royal o calles privadas y desconocidas guardan tesoros que sólo la sosegada visión de Green saca a la luz, haciendo partícipe a todo el que se acerque a este libro de un París diferente, íntimo, sutil.

Un bello ejemplo de la connivencia que puede establecerse con un paraje, si hay deseos y capacidad para escuchar lo que las piedras tienen que decir.

1 Comentario

  1. Gracias por tu visita. Interesante web, y muy bien escrita. Un libro de París! me parece imprescindible. Yo viví en Paris en los años ochenta y fue todo una bautizo de experiencias. Luego vinieron otras, pero siempre me quedará París.

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