Vientos amargos – Harry Wu

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Vientos amargos - Harry WuEn 1960, a la edad de veintitrés años, Harry Wu, sobrenombre de Wu Hongda, fue recluido en un campo de reforma por el trabajo de la República Popular China, acusado de ser un “derechista contrarrevolucionario”. Sólo en 1979 se le concedería la libertad, aunque sobre él pesase, mientras permaneció en China, el estigma de haber sido encarcelado por rebelarse contra las directrices del Partido Comunista.

“Vientos amargos” recoge las vivencias de esos veinte años de reclusión y trabajos forzados, en los que la deshumanización y el miedo fueron la tónica dominante en la vida de los miles de presos encerrados sin juicio y sin sentencia, que debían emplearse en realizar autocrítica para convertirse en nuevos socialistas.

Harry Wu era miembro de una familia acomodada, de manera que vivió una infancia privilegiada, ajeno a la pobreza y las tensiones políticas en las que vivía sumido su país. Su padre, directivo de un banco extranjero, eligió permanecer en China tras la victoria comunista de 1949, seguro de poder servir a su país en la nueva era que daba comienzo; pero acusado de ser un lacayo del imperialismo, se vio relegado a un puesto de escasa responsabilidad y tuvo que renunciar a las comodidades burguesas que hasta entonces había procurado a su familia.

Por su parte, Harry Wu decidió realizar estudios de Geología, convencido por un artículo publicado en el Diario del Pueblo, de que eran necesarios expertos en esta disciplina para avanzar en la construcción socialista del país. Sin embargo, su llegada a la universidad supuso un encuentro con una sociedad de tintes cada vez más totalitarios. Por un lado, el Partido Comunista trataba sin cesar de captar miembros devotos entre los estudiantes y, por otro, la asistencia a actividades políticas parecía más valiosa que el tiempo dedicado al estudio.

Harry Wu cometió el error de dar prioridad al estudio y al deporte, desvinculándose de la politizada vida universitaria. Además, cuando se lanzó la Campaña de las Cien Flores, que pretendía recoger las opiniones discrepantes acerca de las políticas del Partido para promover posibles nuevas vías, Wu se permitió criticar la dureza y arbitrariedad de anteriores campañas dirigidas contra elementos contrarrevolucionarios. Esas críticas le valieron el baldón de derechista y, unido esto a otros incidentes de cariz político, Wu acabó siendo condenado a la reforma por el trabajo.

Los primeros años de encierro, supusieron una dura prueba física para Wu: en un país cuya economía había sido asolada por la mala gestión consecuencia del Gran Salto Adelante, el hambre hizo su aparición, cebándose en los presos de los campos de trabajo. Recuperado milagrosamente después de estar a las puertas de la muerte, Harry Wu decidió no desesperar y proseguir adelante a cualquier precio. Si bien las humillaciones, el agotamiento y el desconocer cuándo llegaría el fin de su cautiverio, mermaban en ocasiones su capacidad de resistencia.

A las duras condiciones de la vida en el campo, se sumaba el miedo constante por la manera en que las campañas externas promovidas por el Partida, y que en la mayoría de los casos eran reflejo de luchas internas por el poder, podían sacudir la existencia precaria de los condenados. Así, durante la Revolución Cultural, la violencia desatada por los Guardias rojos, llegó hasta los campos de trabajo, donde los derechistas actuaron como perfecto chivo expiatorio.

Devuelto a la libertad, Harry Wu descubrió con horror que la sociedad china ignoraba la realidad de los campos de trabajo, y que la sociedad internacional comerciaba con el producto del trabajo de hombres condenados y sometidos a condiciones infrahumanas. “Vientos amargos” es el fruto de su decisión de dar a conocer a situación lamentable de los miles de presos que continúan en los campos.

2 Comentarios

  1. Parece un estupendo contrapunto a los fastos olímpicos y un recordatorio de la poca distancia que media entre una dictadura amable y una dictadura a secas (¿acaso no son lo mismo?). Gracias por la recomendación.

  2. Muy buen libro. Recomendable. Un buen resumen el de la crítica. Me solucionó un fin de semana en la playa, el libro es alucinante.

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