Publicada en 1867, Thérèse Raquin fue la novela que otorgó notoriedad al hasta entonces desconocido escritor Émile Zola. La notoriedad vino dada por el escándalo que acompañó a la novela, a la que la crítica acuso de ser nauseabunda e impúdica.

La desmesurada reacción de la crítica animó al autor a incluir un prefacio en la segunda edición de la novela —prefacio que la presente edición de BackList incluye— en el que, además de una apasionada defensa de Thérèse Raquin, podemos encontrar toda una declaración de intenciones acerca de cómo Zola entendía la novela: una novela humana, que reflejase al hombre tal como es, sin falsos idealismos; que le situara como ante la lente de un microscopio y consignara con meticulosidad y desapasionamiento sus virtudes y defectos.

Esa es la labor que el autor pretendió llevar a cabo en Thérèse Raquin, donde se estudian los temperamentos enfrentados de un ser de naturaleza carnal y otro de naturaleza nerviosa. Las alteraciones que la unión y el choque de esas naturalezas provocan, darán lugar al drama que se desarrolla a lo largo de la novela.

El temperamento nervioso corresponde a Thérèse, una joven casada con un hombre de naturaleza enfermiza que no puede satisfacer a su esposa. Acogida desde niña en casa de la madre de su marido, y tía suya, la joven se ha visto obligada a adormecer su propia naturaleza vigorosa, encerrada para siempre en el cuarto de un enfermo. Sin embargo, su verdadero instinto será despertado por Laurent, un amigo de su esposo. Él será el temperamento carnal que, en cierto modo, desencadene los acontecimientos. Laurent se nos presenta como un hombre que anhela llevar una tranquila vida burguesa sin otro objeto que poder comer bien y tener una mujer asegurada para todas las noches.

Thérèse y Laurent inician una apasionada relación erótica a la que ninguno de los dos desea renunciar. Cuando las circunstancias les obligan a dejar de verse, en ambos surge la idea de asesinar al esposo, hecho que aceptan «como los lobos aceptan el asesinato de los corderos» El plan es sencillo: eliminado el esposo y evitada cualquier sospecha que en ellos pudiera recaer, los adúlteros contraerán matrimonio para dar así curso a su concupiscencia desde la legalidad del matrimonio. Pero, a pesar de que el plan transcurre según lo proyectado, los amantes no podrán disfrutar de la dicha que se prometían. Tras el asesinato comienzan los remordimientos, que acosan sin tregua a Thérèse y a Laurent hasta empujarles a una situación desesperada.

Narrada con morosidad, la novela da cuenta pormenorizada de la evolución de los caracteres de ambos protagonistas. Al tiempo que se plantea la historia, Zola acierta al presentar a Thérése y Laurent no sólo tal como son antes de conocerse, sino también tal como aparentan ser. De este modo, el lector tiene la base para juzgar cómo la tensión provocada por la pasión primero, después por el temor y la euforia, y por último por el remordimiento, aumenta de manera paulatina hasta conducirles al terrible final que pone colofón a su historia.

Hay escritores que jamás defraudan, Zola es uno de ellos.

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| Backlist | 2010