El coleccionista de mundos – Ilija Trojanow

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El coleccionista de mundos - Ilija TrojanowAcercarse a la figura de Sir Richard Francis Burton podría haber dado para un libro de viajes al uso, o para una biografía-hagiografía que ensalzase su persona y pusiese de relieve los aspectos más notables de sus devaneos a lo largo y ancho del mundo. Sin embargo, no hay nada de eso en «El coleccionista de mundos», el libro que Ilija Trojanow ha escrito basándose en ese personaje.

La novela se divide en tres partes, cada una de ellas dedicada a una de las regiones por las que Burton viajó. La primera se centra en la India, en la región de Sindh, lugar donde el británico fue destinado y en el que comenzó a desarrollar su pasión por las culturas extranjeras, sus lenguas y sus costumbres. Después se pasa a su periplo camino de La Meca en peregrinación, desde la ciudad de El Cairo. Por último, la tercera parte muestra la expedición que realizó en 1857 junto con el oficial John Hanning Speke en busca de las fuentes del Nilo, que el segundo situó en el lago Victoria (en el África Oriental, en la confluencia de Uganda, Tanzania y Kenia).

Como decía antes, quizá el camino más fácil hubiera sido centrarse en lo exótico de sus viajes, en la cantidad de culturas que conoció y las sendas que abrió con su afán por el saber y el conocimiento. No obstante, el libro de Trojanow se decanta por un enfoque totalmente diferente y, a mi parecer, mucho más acertado y, sobre todo, más bello. El autor opta por narrar la historia desde una tercera persona muy desapasionada; en ciertos momentos omnisciente y sabedora de todo lo que ocurre, pero que no ahonda en los sentimientos de Burton ni profundiza en la psicología del personaje.

Para trazar un retrato más fidedigno, el escritor se vale de otros narradores que se alternan con esa tercera persona y que exponen su visión personal y mucho más familiar del aventurero británico. En la primera parte se trata de Naukaram, un hindú que le sirvió durante toda su estancia en la India (y aun después); en la segunda se alternan los testimonios de varios viajeros que comparten el trayecto de peregrinación hacia La Meca con Burton, y a los que se interroga para saber si el inglés actuó como espía para su gobierno; en la última parte el narrador será Sidi Mubarak Bombay, el guía que condujo a Burton y Speke hasta el lago Nyanza (que los ingleses bautizaron como Victoria). Gracias a todos estos personajes, Trojanow traza una semblanza más íntima del protagonista, acercándose algo más a las relaciones que entabló en algunos de los sitios en los que estuvo.

El peso de la novela, sin embargo, no recae en las aventuras del británico ni en la singularidad de sus viajes. El autor intenta plasmar el choque de culturas que surge en cada ocasión de forma inevitable, y lo consigue con éxito. El respeto de Burton hacia las religiones extranjeras y su interés por aprender sus lenguas nos muestran a un hombre dedicado a intentar entender las diferencias interculturales para tratar de superarlas; de hecho, ese interés no es ni compartido ni comprendido por los demás: tanto es así que sus propios compatriotas, durante su estancia en la India, lo despreciaron por «disfrazarse» como un nativo, mientras que él profundizaba en los misterios de la cultura hindú. Burton se muestra como un hombre solitario, que acepta su singularidad sin perder por ello ni un ápice de orgullo.

La belleza del libro de Trojanow no está en las descripciones de lugares remotos (aunque tiene momentos sublimes y de una prosa deslumbrante) ni en los retratos de indígenas de razas extrañas, sino en el deseo de entendimiento de Burton, en su afán por encontrar los hilos secretos que unen a todos los seres humanos, sean de la raza que sean. Sólo por eso, ya merece la pena embarcarse en su lectura.

5 Comentarios

  1. Para los interesados, entre los que me hallo desde hace muchos años, por la figura de Richard Francis Burton, personaje único y polifacético, – escritor, políglota, militar, místico, científico, explorador, diplomático, agente secreto -, recomiendo encarecidamente la biografía que sobre su persona escribió Edward Rice. El libro, titulado “El capitán Richard F. Burton” lo publicó en 1999, dentro de la colección “Libros del Tiempo”, la editorial Siruela con una traducción magnífica de Miguel Martínez-Lage. A pesar de sus más de quinientas páginas, es el ejemplo perfecto de obra completa, profunda y sin embargo amena.

    Los que quieran recurrir a alguna de sus experiencias viajeras, relatadas por su propia mano, “Laertes” publicó en tres pequeños tomos, “Mi peregrinación a Medina y la Meca” (I – Egipto, II – Medina, III – La Meca).

    Ni una ni otra tiene desperdicio, y aportan gran información sobre una de las personalidades más complejas del siglo XIX.

    Cordiales saludos a los seguidores de solodelibros

  2. Estimado Sr. Molina:

    Coincido con el tono general de su crítica. Es una de las mejores novelas que he leído este año, con un mensaje saludable en una era de desencuentros. No debería pasarla por alto el lector inquieto por la historia.

    G.B.

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