Cuentos esenciales – Guy de Maupassant

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Cuentos esenciales - Guy de MaupassantUno no es conocedor de los trabajos breves de Guy de Maupassant, pero lo que parece indudable es que esta edición de Mondadori hace honor a su título y recopila docenas de relatos que ofrecen una panorámica amplia y bastante exacta de la obra del escritor francés. Entre los escogidos hay algunos de los más famosos, como ‘El Horla’ o ‘El miedo’, pero también es muy interesante tomar los cuentos en conjunto para tener una idea cabal de la progresión estilística y temática del autor.

Dicen de Maupassant que es uno de los grandes maestros del relato breve; esto es cierto no sólo por la evidente enjundia literaria de su obra, sino por la variedad de estilos y temas que cultivó, característica que la selección de este libro pone de relieve. Los primeros textos, publicados en torno a los años 1881-82, son de carácter eminentemente realista, en una tradición que provendría de Balzac (y sobre todo de su «Comedia Humana»). Maupassant retrata tipos humanos más o menos elementales, tratando de captar la multitud de caras del hombre. En estos primeros textos se asoman labradores, burgueses, monárquicos venidos a menos, mozas de servicio o prostitutas, en cuentos como ‘Bola de sebo’ (uno de los mejores de todo el volumen, con una mirada quirúrgica y despiadada sobre los estereotipos sociales y sobre el patriotismo), ‘Historia de una moza de hacienda’, ‘La casa Tellier’ o ‘Conflictos de risa’.

Aparte de servir como testimonios escritos de un tiempo concreto, estos primeros relatos nos muestran el lado más amable del autor, aunque esa alegría esté siempre soterrada bajo una capa de inmisericorde realidad. En ‘La casa Tellier’, por ejemplo, nos narra la historia de una madame que acude acompañada por sus chicas a la comunión de su sobrina en un pequeño pueblo; los asiduos visitantes de su casa se quedan con un palmo de narices cuando descubren el local cerrado por ese viaje, pero la noche siguiente son recompensados con bebida y «diversión» gratuitas por la dueña, feliz por haber asistido a la celebración familiar. Una historia sencilla, de gentes sencillas que toman las cosas como vienen y que Maupassant relata con cierto aire bucólico y romántico, pero sin perder de vista la crudeza de la condición social de sus protagonistas.

Otro tema que se repite en varios textos es el de la guerra; concretamente, la contienda franco-prusiana de 1870-71. Podemos asistir a la dolorosa resistencia de la protagonista de ‘Bola de sebo’, que también aparece en ‘La cama 29’. Ambos personajes femeninos son presentados como resueltos, feroces en su odio hacia el enemigo y conscientes de la posibilidad de hacerle frente de una forma distinta a la usual; la moral de la época parece conducirlas a la desgracia o a la muerte, pero Maupassant deja entrever su simpatía hacia sus protagonistas y el respeto por su forma de entender la justicia. El patriotismo orgulloso y tenaz también se observa en ‘Dos amigos’ o en ‘San Antonio’, cuentos en los que, además, el autor retrata con saña los horrores de la guerra y la sinrazón de los que en ella participan.

La figura de la mujer es muy importante en toda la obra del francés, y en estos cuentos aparece dibujada en multitud de facetas: la seductora, la inconstante, la valerosa o la independiente. Aunque caiga en clichés propios de su época, Maupassant ofrece en algunos relatos representaciones impresionantes de la mujer; una mujer segura de sí misma, consciente de las desigualdades a las que debe hacer frente en esa pacata sociedad y que busca su satisfacción personal, bien sea de carácter sensual, o bien de carácter mucho más práctico y mundano. Ese anhelo de independencia y de seguridad son inusuales y, quizá por ello, más valiosos dentro del conjunto de una obra que, como ya hemos señalado, abarca una miríada de temas.
Adentrarse en estos «Cuentos esenciales» supone sumergirse en un juego constante, en una apuesta por la sorpresa perpetua y por la representación humana entendida de la manera más clásica (y no por ello, ojo, más conservadora). Maupassant ofrece en estos relatos casi de todo: misterio, pasión, compromiso y poesía; algo, por cierto, que Ana Juan capta de forma precisa en sus ilustraciones de atmósfera inocente, pero mágica. Cualquier lector con un mínimo de sensibilidad disfrutará con estos textos, porque la buena literatura, como todos sabemos, nada entiende de épocas ni temas: Guy de Maupassant es ejemplo de ello.

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4 Comentarios

  1. He leído el cuento «La cama 29» de este autor y es interesante cómo retrata la realidad lo más próxima posible, breve y constante. El manejo del tiempo está muy bien elaborado, no deja espacios en duda, pues deja posibilidad a la inferencia de hechos posibles. La respresentación de la mujer está configurada muy valientemente autónoma y sobresaliente. Buen cuento, buen autor.

  2. Desde niño he leído este escritor. Sus cuentos son muy crudos (algunos) y algo impropios para infantes o personas demasiado sensibles,pero no cabe duda que es un magnífico narrador y observador de la naturaleza humana.

  3. Leí de Maupassant hace unos años un libro de cuentos del club diógenes y reconozco que me impactó mucho su estilo. Una obra apetitosa la que comentas.

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