Democracia monitorizada – Ramón A. Feenstra

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Democracia monitorizada - Ramón A. FeenstraSi bien el concepto “democracia” ha estado en boca de todos en los últimos meses, lo cierto es que es una forma de gobierno que no parece haber evolucionado demasiado. Lo que el joven investigador Ramón Feenstra propone en este ensayo es adentrarnos en un concepto, el de “democracia monitorizada”, ideado por el profesor de Teoría Política John Keane, que puede ayudar a comprender la deriva de la participación ciudadana en la vida pública y las posibilidades que pueden darse gracias a las nuevas tecnologías de la información. Con el análisis de varios hechos, que van desde el atentado del 11M en Madrid hasta las filtraciones de Wikileaks, el autor intenta ofrecer una nueva perspectiva a través de la cual las decisiones de una mayoría pueden afectar al rumbo de las políticas dictadas por una minoría.

La premisa de partida es que la democracia como sistema de gobierno no es funcional por completo en nuestros días. De hecho (y como se viene expresando en las calles en los últimos meses con insistencia) se tiene la sensación de que todo lo relacionado con la política es inútil, ya que es un campo que parece estar restringido a la acción de unas élites. Como el propio autor expresa, «la libertad política no parece existir y se extiende la idea de que únicamente se escoge y elige en las reducidas posibilidades que ofrece el mercado». Por lo tanto, lo que se pone en cuestión no es la idoneidad de la democracia como sistema de gobierno, sino su funcionamiento interno y su aplicación práctica a la vida cotidiana; de ahí que se juegue con la idea de que el ciudadano ha pasado a convertirse en un “vigilante”, escrutando lo que hacen los gobernantes y denunciando, gracias a las nuevas herramientas tecnológicas, las actuaciones y conductas reprobables. Así, el mero hecho de votar ha dado paso a la vigilancia activa.

Esta tesis, cuanto menos, es discutible, ya que (como el mismo autor expondrá en los últimos capítulos) el acceso a las nuevas tecnologías es limitado, tanto por la brecha digital como por los diferentes estados de desarrollo entre países. Además, el hecho de suponer que la mera vigilancia puede marcar una diferencia en la forma en la que los representantes políticos ejercen su labor es un tanto arriesgado: lo cierto es que se han dado casos en los que, pese a revelarse información muy comprometida, los políticos siguen en sus puestos, e incluso salen reelegidos para otro mandato; lo cual prueba que la observación no contribuye por sí sola a “sanear” la democracia.

Feenstra se apoya en las tesis de John Keane, quien sostiene que la capacidad ciudadana de monitorizar la actuación del poder y la posibilidad de movilizaciones gracias a las nuevas tecnología de comunicación otorgan un poder a la sociedad del que antes carecía. Keane considera que la sociedad civil es «un agregado de instituciones […] que preservan y transforman su identidad ejerciendo toda clase de presiones o controles sobre las instituciones del Estado»; así pues, parece que lo que importa es que la labor de vigilancia pueda llegar a suponer un control explícito sobre la labor de gobierno, más allá de la celebración de meras elecciones periódicas. El politólogo cree que las nuevas tecnologías de la comunicación contribuyen a crear una sociedad civil más robusta que permite la monitorización continua y exigente de los gobernantes. No obstante, este tesis no deja de encerrar una mirada cándida e idealista; lo cierto es que, como ya hemos dicho, no sólo es imposible confiar en las nuevas tecnologías para juzgar la labor de gobierno (por su dispar implantación, por la brecha digital existente y por el control masivo que sobre ellas se ejerce desde los poderes públicos), sino que es absurdo relegar las movilizaciones “físicas” o la conciencia política de los ciudadanos a un segundo lugar, ya que son hoy más necesarias que nunca.

Aunque es un ensayo interesante y bien argumentado, uno se queda con la sensación de que Democracia monitorizada planea sobre cuestiones que necesitan de un abordaje mucho más concreto, cercano y, si me permiten la expresión, drástico. En estos momentos en los que la justicia social brilla por su ausencia no podemos confiar en cambiar el mundo con un tweet o descubriendo unos emails comprometedores: es un momento de lucha, de acción social y de compromiso. Por eso este libro, si bien certero, es insuficiente.

5 Comentarios

  1. omo autor del libro democracia monitorizada agradezco enormemente la reseña que has realizado de mi libro y las palabras positivas que has escrito sobre el mismo. Sin embargo, me gustaría puntualizar alguna cuestión de lo que has comentado.

    La propuesta de democracia monitorizada no pretende agotar todas las demandas por lograr una democracia participativa “plena” o” real”. Es solo un paso más -aunque importante- en la consecución de una mayor participación respecto a modelos de democracia representativa mínima.

    Luego, hay que entender bien el concepto de monitorización que ni mucho menos se reduce, tal y como se trata de señalar en el libro, a una participación limitada al espacio virtual. La participación online es solo una posible forma de monitorización entre otras muchas, entre las que, por supuesto, se incluyen las protestas en la calle, la detención de desahucios, la desobediencia a ciertas normas, etc., etc. De hecho la interpretación del 15-M como un “subproducto” más de la democracia monitorizada es analizada en las páginas que van de la 104 a la 109 y de la 138 a la 143. En este post resume brevemente esta cuestión:

    http://eticaydemocracia-uji.blogspot.com.es/2012/10/una-lectura-del-15-m-desde-el-concepto.html

    Por otro lado, el libro reconoce que (como bien señalas en tu crítica) hay momentos en los que los efectos de la monitorización no son los que deberían puesto que se dan “déficits democráticos” tales como la brecha digital o la falta de independencia del sistema judicial. En este sentido, trato de argumentar en el libro como la propuesta de democracia monitorizada no es solo descriptiva sino también normativa. Es decir, supone también un ideal que es deseable consolidar para lograr, al menos, una mayor rendición de cuentas y transparencia informativa (aunque, de nuevo, esto no agotaría todos los ideales que asociamos con una democracia real creo que se debe reconocer como un paso fundamental y necesario).

    Comparto plenamente tu tesis cuando señalas que “En estos momentos en los que la justicia social brilla por su ausencia no podemos confiar en cambiar el mundo con un tweet o descubriendo unos emails comprometedores”. De hecho pienso lo mismo desde el concepto de democracia monitorizada, pues esta propuesta señala que debemos utilizar eficazmente las nuevas herramientas de comunicación para empoderar la acción de la sociedad civil pero las vías de monitorización son, y deben ser, múltiples y variables y pueden incluir: acampadas, marchas por la democracia, manifestaciones, sentadas o asedios pacíficos a los centros de poder, hackitivismo online, peticiones 2.0 y un largo etc. De hecho actores tan variados como CorpWatch, Indymedia, Wikileaks, Anonymous, Avaaz.org, MoveOn, #Occupy Wall Street, Yo132 o 15-M centran parte de sus esfuerzos en monitorizar a los centros de poder. Es más, muchos de sus logros se deben precisamente a su capacidad por escudriñar a estos centros y lanzar constantemente denuncias públicas sobre los desajustes que afectan al sistema político y económico y que son sufridos por la ciudadanía.
    De nuevo agradezco el tiempo que te has tomado en leer y en comentar.

    • Muchas gracias por tus comentarios y puntualizaciones, Ramón. Lo cierto es que el ensayo tiene elementos muy interesantes y que merece la pena discutir y desarrollar. No obstante, y como tú mismo señalas, me pareció importante subrayar el hecho de que es necesario un compromiso más activo para empezar a cambiar las cosas.
      Una vez más, gracias por tus palabras. Suerte en próximos proyectos.

  2. Hola Sr. Molina, en el segundo párrafo se te ha colado un “el ciudadano a pasado”, debería ser “Ha pasado”. Luego borra este comentario si quieres.

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