Doña Perfecta – Benito Pérez Galdós

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Doña Perfecta - Benito Pérez GaldósCualquier seguidor asiduo de esta web ya sabrá lo mucho que nos gusta don Benito Pérez Galdós; así pues, no diré nada nuevo si afirmo que Doña Perfecta es una maravillosa novela que tiene todo lo que se le puede pedir a un buen libro, e incluso más. Como ocurre en casi todas las obras del maestro Galdós, tenemos una trama de corte clásico que sirve como excusa para poner en la palestra temas y problemas sociales de la época. (Y tristemente podemos constatar, también como sucede en otros de sus libros, que esas carencias se perpetúan en el tiempo sin visos de resolverse.) Al buen manejo de la prosa del escritor de origen canario se une, pues, una mirada crítica sobre condiciones de vida, costumbres, ideas y personas.

En el caso de Doña Perfecta se nos cuenta la peripecia de José Rey, un joven ingeniero que llega a la recóndita ciudad de Orbajosa con la intención de conocer a su prima, Rosario, ya que su padre y la madre de ella, doña Perfecta, han concertado un más que probable matrimonio. Muchacho de ideas avanzadas, viajado y culto, Pepe pronto se topa con una sociedad cerrada y conservadora que parece tomarse muy a mal el hecho de que el joven tenga una mentalidad progresista. Como no podía ser de otra manera, estas diferencias se tornarán motivo de enfrentamientos y terminarán por acarrear la desgracia a varios de los personajes.

Galdós pronto nos ofrece un retrato de la sociedad cerril que puebla Orbajosa, un evidente trasunto de la típica ciudad de provincias cuyos habitantes tienen ínfulas de cosmopilitismo y una vanidad a prueba de bombas. La primera conversación que Pepe Rey mantiene con su tía Perfecta y el penitenciario de la catedral, don Inocencio, pone las cosas muy claras: el clérigo, hombre de lengua viperina, halaga al joven al tiempo que vitupera las ideas liberales y el ideal de progreso que representa el ingeniero.
En sucesivas escenas tanto don Inocencio como doña Perfecta insistirán en la idea de que la religiosidad de los lugareños les exime de ser tolerantes o abiertos para con las nuevas ideas. De hecho, el protagonista traba conocimiento con otros ilustres representantes de la ciudad, como el juez, el alcalde o el deán, todos ellos ejemplos de hombres vacuos cuya fatuidad es llevada a gala en un lugar repleto de gente ignorante, pero orgullosa. Personajes que suman a su estúpida visión de la vida una laxa consideración por parte de sus superiores (que se ubican, claro está, en el lejano Madrid).

El juez era un mozalbete despabilado, de estos que todos los días aparecen en los criaderos de eminencias, aspirando, recién empollados, a los primeros puestos de la Administración y de la política. […] En aquellas manos inexpertas, en aquel cerebro henchido de viento, en aquella presunción ridícula había puesto el Estado las funciones más delicadas y más difíciles de la humana justicia.

No es de extrañar, dadas estas circunstancias, que el joven Pepe Rey trate de sublevarse y se enfrente a su tía con la intención de llevarse a Rosario de allí para tratar de llevar una vida sin presiones. Ante el abotargamiento social que ve a su alrededor, y la evidente mala fe de doña Perfecta, que entorpece su noviazgo con sus filípicas y malas artes, el protagonista se marcha de la casa familiar para oponerse a «una brutalidad tan ilógica como irritante»; parece que Galdós lanza la idea de que ante la cerrazón y la ignorancia sólo cabe la fuerza, la «feroz acometida» a la que recurre José para enfrentarse a sus adversarios, curtidos en la batalla del cuchicheo, el vituperio y la desacreditación.

Doña Perfecta es una novela magistral, con unos personajes que, aunque obvios representantes de unos tipos muy concretos de aquella época, son tan actuales que permiten al lector contemporáneo compartir sus inquietudes. La grandeza de Galdós, claro está, consiste en trascender fechas y lugares para ofrecernos historias que hablan sobre los misterios del alma humana, sin importar cuánto tiempo haya transcurrido. Si no han tenido la oportunidad de leerla, no sé a qué están esperando.

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5 Comentarios

  1. Puesto que últimamente mis lecturas se pasean por lo que se ha denominado “realismo literario” del XIX, no podía dejar de asomarme al que parece el mayor representante de este estilo en las letras españolas. Es el primer libro de Galdós que leo, y sólo puedo decir cuánto lamento no haberlo hecho antes. Una prosa extraordinaria, personajes muy bien definidos, cierto humor que me recuerda un poco a Dickens y buena crítica social.

  2. Yo también soy galdosiana hasta la médula, pero fíjate que todavía no he leído “Doña Perfecta”, aunque ahora estoy metida en una lectura conjunta de los Episodios Nacionales, como no leemos más de tres al año (y se lee cada uno en una semana, como mucho), a lo mejor le hago un hueco a esta novela.

    Al fin y al cabo ya conozco Orbajosa, por el milagro de los ajos que se produce en Incógnita.

    • Loque,

      debería ir a saludarte a tu casa, que descubrí un día precisamente siguiendo un comentario que dejaste por aquí y de la que soy desde entonces fan rendida. Gracias por los buenos ratos que me haces pasar con tus historias imposibles, pero seguro que ciertas.

      Un saludo.

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