El arquero inmóvil – VVAA

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El arquero inmóvil - VVAAPáginas de Espuma, por si hay alguien que no haya oído hablar de ella, es una pequeña (no tanto) editorial dedicada en cuerpo y alma (en su división literaria) a la publicación de libros relacionados únicamente con el relato breve, el cuento. «El arquero inmóvil», una de sus últimas novedades, es una selección de ensayos que reflexionan sobre el proceso de creación de una obra breve, escritos todos por autores que, en mayor o menor medida, se han dedicado al relato, como Ángel Zapata, Hipólito G. Navarro, Eloy Tizón, Cristina Cerrada o Mercedes Cebrián.

De hecho, el subtítulo del libro es «Nuevas poéticas sobre el cuento». Como Eduardo Becerra, encargado de la edición y recopilación, dice en el prólogo, a los escritores «se les pidió la elaboración de una poética del cuento que explicara al menos en parte su propia obra creativa dentro del género, y asimismo que supusiera una cierta toma de posición frente a las definiciones clásicas». Así pues, lo que encontramos en «El arquero inmóvil» es una colección de teorías, de visiones, de opiniones, de confesiones, acerca de lo que supone para unos cuantos autores el hecho de crear y concebir un cuento. Por ese motivo, en lugar de hacer una reseña hablando de unos y otros, de lo que gusta y disgusta, de lo que se comparte y lo que se aborrece, lo mejor (sólo por esta vez) será que expongamos aquí algunos extractos de esas poéticas para que cualquiera tenga una pequeña idea cabal del asunto.

Por ejemplo, Ángel Zapata:

El cuento es y no es literatura. Es anterior y posterior a ella. Lleva en sí el rastro de una palabra dada. Una novela se recomienda mientras que un cuento se contagia. Siempre hay algo que falta a su propósito en un relato demasiado ‘escrito’, porque el cuento no aspira a la belleza, sino a una especie de emoción mestiza que une el asombro con la utilidad. «El narrador es alguien que da un consejo a quien lo escucha», ha escrito Walter Benjamin; de manera que el cuento no es arte puro, indemne, virtuoso, sino que apunta hacia esa encrucijada donde el arte y la vida se encuentran: allí donde germina a la intemperie un arte de vivir, allí donde los flujos de la vida se amonedan en arte.

O Mercedes Abad:

La novela procede por acumulación, agota su materia narrativa y a veces también la paciencia del lector […]. Un buen relato, en cambio, tiene las carnes más prietas, puro músculo narrativo. Y nos proporciona un vislumbre, una intuición fulminante, un fogonazo de vertiginoso conocimiento, el instante en que un hombre cree descubrir realmente quién es y abraza su destino o el instante en que desaprovecha la oportunidad de saber quién es y uno intuye que ese tren no volverá a pasar ya nunca más.

O Cristina Cerrada:

El final de un cuento debería parecerse a uno de esos agujeros negros del espacio de los que tanto hablan los científicos. Una masa densa y caótica donde el tiempo ha quedado en suspenso. Dilatado, comprimido. En eterno retorno. Una lavadora, una zona especular en la que la pregunta acerca del devenir constituye su propia respuesta.

O, por último, Rodrigo Fresán:

Cuando ya no hay nada por hacer, pienso que los cuentos —este intento fracturado de cuento, este cuento hecho de pedazos de varios cuentos— son el mejor y más rápido modo de explicarnos algo verdadero mediante el artilugio de una ficción. Los cuentos son, sí, formas astutas y sólidas de afirmar algo en el terremoto constante de nuestra realidad. Contamos cuentos para sentir que nuestras vidas cuentan.

Como decía arriba, visiones diferentes pero que, en mayor o menor medida, coinciden en una serie de puntos que parecen incontrovertibles. Que el cuento debe ser expeditivo, impactante y que su manera de enfocar lo cotidiano ha de ser contundente y quirúrgica. En realidad, no se puede encontrar una poética en este libro que sea original, o que aporte algo nuevo a la teoría sobre el relato disponible. No obstante, para aquellos neófitos en la materia o, simplemente, para los que quieran echar un vistazo a los procedimientos creativos de unos cuantos autores, es un libro recomendable.

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