el cerco de beatrice – Celso Castro

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el cerco de beatrice - Celso Castro“el cerco de beatrice”, de Celso Castro, es uno de esos libros idóneos para entablar un debate acerca de la tan necesaria renovación de la literatura española. Y ese es un tema en el que preferiría no entrar. Pero es sabido que yo rara vez leo libros de escritores españoles contemporáneos y, sin embargo, cuando el otro día cayó éste en mis manos y le eché una primera ojeada, supe que me iba a gustar. Siempre hay una excepción para cualquier regla.

Tal vez me gustó porque Castro tiene un aire a Félix Romeo, con esas historias donde se mezcla el delirio con lo marginal. Una especie de realismo mágico, producto más bien de una mente intoxicada, que viene a poner una nota de color en las historias grises de gente que lo ha perdido todo, o está a punto de hacerlo. ¿Es esta la nueva literatura española cuyo advenimiento esperamos esperanzados todos los que ya estamos hartos de Javier Marías y las herederas de Carmen Martín Gaite? No sabría decir. Pues siendo éste un tipo de literatura que a mí me atrae, no me atrevería a decir que tiene la calidad suficiente como para que echemos alborozados las campanas al vuelo.

Es una literatura diferente, que se aleja algo de los temas a los que nos tienen acostumbrados los autores patrios. Pero tal vez existe el riesgo de que, frente a los escritores ‘típicos’, se organice un grupo de escritores ‘alternativos’ que sean también todos cortados por el mismo patrón. Esperemos a ver.

En cualquier caso, “el cerco de beatrice” es una novela divertida, amena, diferente si no original. En sus páginas se entrecruzan las historias de distintos personajes, girando todos, historias y personajes, en torno de un casi mítico ser llamado m. de verganza. El lector puede ir así tejiendo la historia, poniendo bastante de su imaginación (lo que es un punto a favor del libro), de unos días extraños en los que verganza se ausentó de las vidas de sus amigos/admiradores, mientras extraños fenómenos ocurrían en la ciudad de La Coruña.

¿Quién es ese verganza? El joven amante de una bella mujer, el amigo de un enfermo terminal, el objeto de deseo de unas cuantas muchachas, un poeta novel, el hermano desconocido de una forastera pelirroja… cada personaje nos da una pequeña pista, una visión diferente de un hombre que marca a cuantos le rodean, hasta al propio lector.

Mientras ese ser, casi de fábula, va dándose a conocer, las historias se suceden: pasajes de varias infancias, hechos sobrenaturales que mantuvieron en vilo a la ciudad y otros asombrosos que la mantienen en el momento de la narración. Fantasmas, aludes de algo que no es nieve, suicidios, intentos de suicidio, curas milagrosas, padres que desaparecen tras una maleta, madres enajenadas por un fervor místico… una colección de narraciones que van conformando una novela sorprendente.

A su vez, La Coruña se erige en un personaje más, dentro de una obra que sitúa en sus calles hechos insólitos y costumbres sorprendentes. Una ciudad donde se mezclan historias extrañamente conmovedoras con la realidad cotidiana, dibujando un paisaje nuevo que transforma la ciudad en una alucinación.

Finalmente el mítico verganza se encarna en un veinteañero consumidor de anfetaminas y la novela se cierra con una historia que parece más bien justificar el título de la misma. Pero este par de detalles no logran acabar con el buen efecto que causa la novela. Porque la vida de verganza es una enseñanza: solemos endiosar a personas perfectamente vulgares.

Si bien es cierto que la renovación de la narrativa española no tiene que pasar necesariamente por escribir sin utilizar ni una sola mayúscula, Celso Castro nos entrega una novela diferente que debe ser tenida en cuenta.

2 Comentarios

  1. ¿Cómo llegó a ti el libro de Castro? ¿Por qué nunca contestaís las preguntas que a veces, vuestros lectores de opiniones os hacen?

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