El demonio – Hubert Selby Jr.

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El demonio - Hubert Selby Jr.El demonio es una obra desgarradora y terrorífica: una bajada a los infiernos sin concesiones, descarnada y feroz. Su único demérito es caer en ocasiones en un tremendismo efectista, una hipertrofia sentimental que rebaja la figura del protagonista un poco; afortunadamente, el desarrollo de la novela no se resiente y el resultado es una trama magnífica, horripilante y, lo peor de todo: demasiado humana.

El libro nos cuenta la historia de éxito de Harry White, un oficinista emprendedor y seguro de sí mismo que disfruta de la vida con toda intensidad. Soltero, se dedica a seducir a mujeres casadas para no tener que comprometerse con nadie, al tiempo que deslumbra en su empresa por su capacidad de iniciativa y su personalidad deslumbrante. Su carrera sin tropiezos comienza a cambiar en el momento en que sus aspiraciones ya no se ven colmadas por el sexo y el trabajo: decide casarse para lograr un puesto ejecutivo y medrar aún más, pero los hitos de su vida no son suficientes para una voracidad que crece y crece sin mesura.

Lo que Selby pone sobre la mesa en esta novela es nuestra incapacidad para vivir sin preocupaciones: la insatisfacción perenne (quizá connatural al ser humano) que nos obliga a estar en permanente lucha, en un viaje que no termina nunca en pos de algo que no sabemos bien qué es en realidad. El demonio muestra ese espíritu descontento en un grado terrorífico, extremo, pero en absoluto fantástico; en algunos momentos el celo del protagonista es un tanto teatral, un poco pasado de vueltas en lo dramático, pero la esencia de su comportamiento es verosímil. Harry busca incesantemente un placer que convierte en su “huida hacia adelante”: su existencia placentera y exitosa nunca es suficiente, ya que hay un prurito de algo más. El protagonista opta por la degradación y el hundimiento, en una elección que no tiene por qué ser la única, pero que Selby presenta como sencilla, atrayente y, en determinado momento, inevitable.

El descenso a los infiernos de Harry White es terrorífico, deleznable, pero real. Su insoportable tensión, sus permanentes deseos de triunfo y placer, su anhelo por lo desconocido, son sentimientos que se han experimentado muchas veces. Lo que Selby retrata con desmesura, pero también con humanidad, es la seducción del mal, el placer que se paladea al tener la posibilidad de obtener satisfacción inmediata sin atender a razonamientos morales o éticos de ningún tipo. Es cierto que El demonio lleva este punto al extremo, y que su tramo final añade un toque de locura al comportamiento de Harry, pero no es menos cierto el hecho de que los actos reprobables ejercen una seducción casi irresistible y que provoca sensaciones intensas.

La novela juega, además, con un ritmo bastante intenso que en sus últimas páginas se torna frenético, contagiando así al lector de la voracidad del protagonista y de su progresiva degradación; la voz interior de Harry y las vertiginosas descripciones conforman un estilo rápido, luminoso. Sólo se puede achacar al autor, como ya hemos dicho, una cierta teatralidad en algunos pasajes que hace que tanto el protagonista como algunos otros personajes pierdan humanidad y se acerquen más a unos arquetipos excéntricos y desmesurados. Por lo demás, El demonio es una obra a la que merece la pena acercarse.

4 Comentarios

  1. El demonio es una buena novela, en mi opinión, aunque tanto el autor como su protagonista desbarren por completo en el último tercio del libro. Se puede entender la personalidad de un hombre con un problema de adicción al sexo y que esto l torture antes y después de su matrimonio. Pero que de esto pase a practicarel sexo con seres repugnantes, a robar en su oficina cuando se queda sólo, a matar a personas desconocidas e incluso a apuñalar al obispo de Nueva York antes de suicidarse va un buen trecho. La degradación y la locura de Harry no se explican y se banaliza exageradamente con la ayuda terapéutica que recibe. En mi opinión, por lo tanto, esta última parte rompe la credibilidad de la novela y nos deja a los lectores con una sensación de absoluta irrealidad.

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