El diario de Ma Yan – Pierre Haski

2
1138

Este es el diario de Ma Yan, una niña china de 13 años. Ma Yan pertenece a una pobrísima familia de campesinos radicada en la provincia de Ningxia, una de las más pobre de China. En esta provincia, donde la precaria economía depende de la agricultura, las fuertes sequías de finales del siglo XX han acabado de arruinar a los pequeños campesinos.

Por todo ello, Ma Yan debe dejar de estudiar. Sus padres no pueden seguir costeándole los estudios por más tiempo. Y puesto que es una mujer, los cinco años de escuela que ya tiene deben ser suficientes. El comienzo del diario es una carta desesperada que Ma Yan escribe a su madre (que no sabe leer), pidiéndole por favor que le permita continuar estudiando. La madre, deseando que su hija lleve una vida mejor de la que ella misma ha conocido, y consciente de que la educación es la llave a esa vida, consiente en que Yan prosiga en la escuela.

Los sacrificios de la madre de Ma Yan y de su esposo para que su hija pueda continuar estudiando son inenarrables. Sin tierras suficientes para alimentar a toda la familia, y dada la gran sequía, han de salir a trabajar a la vecina Mongolia en penosas condiciones.

En China, los escolares han de pagar un precio de inscripción para cada semestre, que para muchas familias supone una cantidad inalcanzable. Así como pagar todos los libros y materiales escolares y proveer a la escuela de arroz para la comida de los alumnos. Ma Yan es consciente de lo que supone a sus padres (ella habla sobre todo de su madre, que además está enferma) el que ella continúe estudiando. En cada página de su diario se refleja con sencillez y ternura ese reconocimiento. Así como su deseo de lograr, gracias a sus estudios, una vida mejor para ellos.

Pero unos extranjeros visitaron un día la aldea de Ma Yan y su madre, como quien lanza un mensaje en una botella, les entregó los diarios de su hija. La botella llegó a buen puerto, pues extractos de este diario se publicaron en el periódico francés ‘Liberation’, así como en otros periódicos europeos, conmoviendo a la opinión pública, que se lanzó a la ayuda de Ma Yan y de otras niñas y niños sin la fortuna de poder estudiar.

El diario conmueve por su sencillez, por la naturalidad con la que Ma Yan acepta su situación: el pasar hambre, el recorrer el largo y peligroso camino de regreso a casa desde la escuela andando por no tener el yuan que cuesta un tractor , el ayunar para poder adquirir un simple bolígrafo. La joven Yan asume todo esto sin ira, sin rencor ni envidias. Simplemente pretende aprovechar esa oportunidad, no defraudar a sus padres, cambiar la situación de sus familia gracias a sus estudios. A pesar de su juventud es plenamente consciente de que la educación es la única manera de salir de la pobreza y alcanzar una vida más digna.

“El diario de Ma Yan” incluye sólo los cuadernos escritos antes de su aparición en la prensa europea. Pierre Haski, su editor, nos advierte de que los siguientes pierden naturalidad, puesto que la joven es consciente de que lo que escriba será ahora leído a nivel mundial. Sí incluye una carta de Yan agradeciendo la ayuda e interés de los europeos por ella y otros niños en su situación.

Además se intercalan entre las anotaciones de Ma Yan en su diario, acotaciones sobre los orígenes de la familia, su religión (son musulmanes) y sobre todo sobre la situación de China. Un coloso que ha despegado económicamente, deshaciéndose del lastre del comunismo, pero que no ha sabido dar riqueza a todos sus ciudadanos por igual, abriéndose una brecha cada vez mayor entre los habitantes de la ciudad (cuyo poder adquisitivo ha aumentado notoriamente) y los del campo, olvidados por la administración.

Pero lo mejor de este libro es la reflexión que nos invita a hacer: recapacitemos sobre esta sociedad nuestra, consumista y banal, donde todos participamos en un carrera por adquirir objetos, para ser siempre infelices. Y pensemos en la gente que no tiene ni lo imprescindible: ¿qué pensarían de nuestra manera de vivir, de nuestros esfuerzos denodados por conseguir cosas del todo innecesarias? Deberíamos reflexionar sobre esto.

Por último, recomiendo la película ‘Ni uno menos’ del director Zhang Yimou, como complemento ideal a “El diario de Ma Yan” si queréis conocer la precariedad de las escuelas rurales chinas.

2 Comentarios

  1. ¿¿deshaciendose del lastre del comunismo?? ¿Cuando ha desaparecido el Partido que no me he enterado? ¿Habré dormido una siesta de varios años? ¿No sabes que el ejercito y el estado siguen estando supeditados al Partido y que el consejo de estado dirigido por el camarada presidente lo sigue mangoneando todo? ¿Desconoces que China aun carece de poder judicial independiente? ¿Quien crees que designa los candidatos a esos simulacros de elecciones locales en las aldeas si no el Partido? ¿Hu Jintao es un lider democráticamente elegido entonces? Ve a contarselo a los tibetanos. Que optimismo tan pueril rezumas, por mucho que China esté en la omc sigue sin ser un estado de derecho y sobre todo sigue siendo comunista. aparte de la lectura de culebrones de diarios de niñas coge de vez en cuando algun periodico para adultos y meterás menos la gamba. Si lo llamas comunismo de mercado hasta nos evitarís sobresaltos. ¿Quieres saber cual ha sido el ultimo atropello? No reconocer ni un puto derecho a los que dejaron inválidos en Tiannamen en el 89.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here