El diario de Satanás – Leonid Andréiev

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El diario de Satanás - Leonid AndréievLas vicisitudes de la encarnación suprema del Mal convertida en hombre es el argumento de El diario de Satanás, publicado en 1919 de manera póstuma tras la muerte de Leonid Andréiev. Una manera curiosa de reflexionar sobre el sentido de la vida, la bondad, la maldad y, especialmente, sobre el ser humano.

Satanás ha abandonado el infierno y se ha humanizado en la figura del multimillonario norteamericano mister Henry Wunderhood, recién llegado a Roma. Y son precisamente las primeras páginas de la novela las que resultan de mayor interés, puesto que en ellas el diablo —reciente aún su encarnación— trata de explicar las sensaciones que un ser sobrenatural puede tener encerrado en una frágil carcasa mortal.

El diario de Satanás esta escrito a modo de dietario en el que el maligno escribe de su puño y letra su venida a la Tierra para «fingir e interpretar», harto de aburrirse en el infierno. Pero lo primero que experimenta Satanás en la tierra es la barrera que supone el tratar de expresarse dentro de los reducidos conceptos humanos y en nuestro corto lenguaje.

Pero paulatinamente su humanización se va volviendo más completa. Y Satanás va sintiéndose más cercano a esa criatura humana orgullosa, cobarde, egoísta y estúpida; de la que en el fondo es hermano, pues también los ángeles (incluso los caídos) son hijos de Dios. Las reflexiones sobre el ser humano jalonan todo el texto, pero su concepto sobre el mismo va variando a medida que Satanás va olvidando su esencia diabólica y encariñándose con lo que de bueno hay en el hombre.

Sin embargo, el hilo conductor de las anotaciones de Satanás será su relación con Tomás Magnus, un extraño hombre al que conoce por casualidad y que acabará absolutamente ligado él. Aunque a pesar de la importancia que la influencia de Magnus sobre Wunderhood/Satanás tiene en el desarrollo de la historia, el autor no termina de concretar de una manera clara los acontecimientos que acabarán por conducir al desenlace. El influjo, e incluso el dominio, de Magnus sobre Wunderhood es palpable, pero la razón del mismo no termina de concretarse, lo que vuelve la narración si no confusa, si al menos difusa. La lectora puede suponer que Satanás está demasiado ocupado siguiendo el desarrollo de su humanización, pues de otro modo ¿por qué ese voluntario sometimiento de Satanás a un simple mortal?

En cualquier caso, el final de la narración viene a poner de manifiesto que Satanás no ha logrado, a pesar de todo, comprender la verdadera esencia del ser humano. Mientras él se empeñaba en buscar los rasgos de la bondad humana a su alrededor y trataba de conocer sin éxito la verdad sobre Tomás Magnus, éste logra estafar al mismo diablo. El final tragicómico de un demonio burlado por la maldad humana resulta un colofón apropiado para las meditaciones satánicas, aunque no deja de ser un poco chocante para quien lee el libro, que hubiera esperado un poco más de sagacidad por parte del Maligno.

A pesar de ello, El diario de Satanás es una de esas obras que merece la pena conocer y leer, de uno de esos autores imprescindibles.

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