El fondo del cielo – Rodrigo Fresán

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El fondo del cielo - Rodrigo FresánEnfrentarse e la lectura de El fondo del cielo es una experiencia distinta y original. Aunque no creo que sea uno de esos libros que te marcan, lo cierto es que al menos tiene la virtud de jugar con nuestras expectativas, de no dárnoslo todo premeditadamente masticado y obligarnos a jugar con la narración; detalles todos ellos que se agradecen dentro de un panorama que en general trata al lector como un mero espectador pasivo. Rodrigo Fresán elabora una fábula que tiene tanto de fantástica como de honda; una historia que puede ser de amor, de autoconocimiento, de ciencia-ficción o hasta un ensayo.

El fondo del cielo, en pocas palabras (por la dificultad de resumir su trama), viene a contar las percepciones de tres personas que compartieron una pasión y que también tuvieron un momento de comunión entre ellos que les unió para siempre; dos hombres y una mujer cuyas vidas se entrecruzan en un instante y cuyos destinos se ligan para conformar una historia que terminará en destrucción —en un sentido muy, muy amplio, créanme—, pero también en una apasionada mirada sobre la amistad, el amor y la sensibilidad del ser humano. Todo ello salpimentado con una atmósfera fantástica (dice el autor al final del libro que no es una novela de ciencia-ficción, sino una novela con ciencia-ficción, y me parece una definición muy acertada.)

Comentaba que era difícil hablar de este texto precisamente por su carácter ecléctico y su desarrollo fluctuante. Fresán no atiende a una estructura cerrada o lineal en la que los acontecimientos se sucedan con cierta lógica, sino que apuesta por una narración “circular”, obsesiva, llevada a cabo por distintos narradores, pero siempre teñida de una introspección reflexiva que hace que el carácter fantástico de los hechos quede en un segundo plano. Lo que prima en la novela es el pensamiento, la cavilación constante de unos personajes que, pese a vivir experiencias increíbles y estar dotados de impresionantes capacidades, no dejan de cuestionarse cosas, de dudar; y es justamente esa debilidad (si es que una duda puede calificarse así) la que los acerca a nosotros y hace del libro una reflexión sobre nuestra propia condición, más que un relato lleno de imaginación.

Y ojo, porque esta última característica también juega un papel relevante, ya que la condición fantástica de los personajes y de sus circunstancias hace que sus pensamientos puedan ser abordados desde una óptica más libre, menos encorsetada. Como dije, El fondo del cielo puede ser visto (y en cierta forma lo es) como una novela de amor, pero no encontraremos aquí estructuras manidas y declaraciones emocionantes, ni tampoco pasiones desbordadas o protagonistas aquejados de una pasión irrefrenable; lo que sí podemos hallar son unos personajes débiles, inseguros, que recuerdan obsesivamente un pasado que se confunde con el presente y el futuro, esperando recuperar unos sentimientos que no pueden definir, pero que les definen y completan como seres humanos. Porque incluso al final del mundo, cuando sólo reste el ser testigo del acabamiento de todo, lo más importante seguirá siendo el lazo que nos une con otras personas.

El fondo del cielo es una novela apasionante en su construcción, que en apariencia es algo caótica, pero que responde a un premeditado plan para reflejar el desorden de nuestros propios sentimientos e ideas; y también apasionante en su fondo, en la manera que tiene de abordar temas tan básicos y trillados como la amistad o el amor. Rodrigo Fresán hace un ejercicio de prospección maravilloso, que riega además con ingenio, fantasía y mucha referencia metaliteraria. Es un libro al que merece la pena acercarse por su originalidad, por su frescura y por su nobleza. No es poco.

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