El Golem – Gustav Meyrink

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El Golem - Gustav MeyrinkHay libros que evitan ciertas clasificaciones, o que se resisten a una interpretación más o menos tradicional; El Golem, desde luego, es uno de ellos. La imaginación (y está uno tentado de añadir «y la locura») de Gustav Meyrink sumerge al lector en un torbellino de sueños, de referencias folclóricas de ascendencia centroeuropea, de visiones fantásticas y de personajes atormentados con el recurso de una escritura hipnótica, rica en detalles sugerentes y muy perturbadora.

No obstante, es de justicia decir que el libro es abstruso, abunda en sugerencias oscurantistas y hace complicada la percepción de la historia. Otra cosa, en fin, es que en El Golem la historia narrada se supedite al efecto que la narración misma provoca, que parece el objetivo principal.

La aventura del protagonista, Athanasius Pernath, se construye como una especie de periplo vital. Asistimos a una progresiva toma de conciencia de sí mismo, como si el protagonista no supiese quién es en realidad y hubiera de descubrirse poco a poco, mediante los signos que observa a su alrededor, en su miserable vivienda del gueto judío de Praga, a través de lo que los demás van revelándole. Así, pronto descubre el lector que Pernath debió haber sufrido algún tipo de trastorno psicológico que obligó a tratarle mediante hipnosis, lo cual explica su aparente perplejidad ante su propia existencia. La figura mística del Golem parece tener un ascendente muy importante sobre Pernath, que se ve implicado de una u otra forma en las apariciones y hazañas de la criatura mitológica. Sus circunstancias se verán complicadas por una falsa acusación de asesinato y sus relaciones con diversos personajes muy problemáticos: Hillel, un archivero de habilidades místicas; su hija Miriam, una hermosa joven que sufre por haber tenido la oportunidad de experimentar un milagro que la atormenta; o Charousek, un joven dominado por el odio hacia su padrastro Wassertrum, un cambalachero avaro y ruin. Todos ellos marcarán el avance de Pernath hacia la confrontación definitiva consigo mismo… o con otro ser distinto.

Como decía antes, El Golem es algo más que un libro cabalístico: su eminente vena onírica (de una importancia que no se puede desvelar aquí) lo convierte en una lectura de profundas resonancias sensuales, cargada también de un horror psicológico sutil, pero muy perceptible; algo, por cierto, a lo que contribuyen en buena medida —sólo en esta coqueta edición de Libros del Zorro Rojo— las ilustraciones que salpican las páginas del libro. Y es que la vida de Athanasius Pernath pasa casi por ser un sueño absurdo de una mente enloquecida, aunque lúcida en sus profundidades; como ocurre con el Golem, la vida del protagonista parece ser insuflada por alguna potencia desconocida desde fuera

Y del mismo modo que aquel Golem se convertía en una estatua de barro en el mismo instante en que se quitaba de su boca la sílaba misteriosa de la vida, me parece que todos estos hombres se derrumbarían sin alma en el mismo momento en que se borrara de su mente cualquier mínimo concepto o cualquier inútil costumbre, quizás un deseo secundario en algunos, quizás una oscura espera de algo indeterminado e inconsistente en otros.

El problema es que Gustav Meyrink tejió un libro tan onírico, tan oscuro, tan personal, que en muchas ocasiones la paciencia del lector roza el límite. Los desvaríos mentales de Pernath y de otros personajes llegan a ser abstrusos, colocando al que lee en una posición superflua, pues sólo ellos —esto es, el escritor— parecen saber de qué hablan o qué está sucediendo en realidad, y algunas escenas psicológicas resultan ininteligibles por la falta de referencias a las que asirse.

De este modo, lo que podría ser una lectura apasionante por su particular universo se convierte en un esfuerzo para el lector. Con todo, El Golem tiene escenas realmente conseguidas por su tenebrismo y la capacidad de Meyrink para construir imágenes oscuras e inquietantes. Sin embargo, el libro no soporta una lectura concienzuda, y el balance final es que la dedicación que se le otorga no compensa su ininteligibilidad. Una lástima.

18 Comentarios

  1. Esta novela me ha recordado a ciertas películas del bueno de Jodorowsky: ininteligible a ratos, pero imposible de dejar de lado. También es un buen compendio de los temas centrales de Meyrink: la luna como símbolo de fuerzas ocultas, el protagonista inmovilizado por éstas y convertido en un guiñapo sin autonomía… En fin, una novela que 100 años después de su publicación merece seguir siendo considerada un clásico del terror.

  2. Todo el relato es un como un sueño, provocado por el cambio de los sombreros. Se basa en cuentos del guetto y en su atmósfera anterior a la remodelación. Recuérdese que el principio y el final los protagoniza otro personaje que no es Pernath, cuyo sombrero, cambiado por error, produce las imágenes que componen la obra; de ahí el carácter onírico. El sombrero es un elemento importante en ciertas tradiciones digamos… esotéricas. Retiene trazas de la personalidad de su dueño perceptibles por quien tenga la sensibilidad adecuada.
    Sería ignorar quizá lo más importante de la obra si no se dijera que el relato cuenta el camino a la inmortalidad, en el modo del andrógino, tan caro a Meyrink, que aparece en otras de sus obras. La unión de Pernath con Myriam, la judía buena, contrapuesta a Rosina, la “mala”, con la que en su momento sucumbe, y la eterna juventud, la inmortalidad, que obtiene con la “fusión” con la primera y que le(s) permite habitar en la casa blanca.
    Creo que el señalar que ese camino a la inmortalidad no es un camino de rosas -las flores blancas sólo aparecen cuando se va camino de “el muro de la última farola”-; que las vivencias dolorosas e incluso los caminos que extravían no le son ajenos, es la enseñanza, si es que puede hablarse de tal cosa, que nos da Meyrink. El Golem, la pérdida de la personalidad, de lo más propio de cada uno, el convertirse en un muñeco, en ocasiones rebelde, aparece como amenaza latente en varios momentos de la obra.
    Y para los interesados en la figura del andrógino, su relación con la sexualidad etc,, bajo una perspectiva nada novelesca, podría servir de ayuda:
    Julius Evola. Metafísica del sexo. Heracles. Buenos Aires.

    • El Golem es un peligro, una amenaza, que aparece en determinadas etapas del camino iniciático de Pernath, el “protagonista”. Concretamente la amenaza de perder la personalidad, lo más propio de quien recorre ese camino; es el riesgo de perder el alma -si lo prefiere Vd en términos más afines a nuestra tradición-, y quedar convertido en un muñeco, en ocasiones servil, en ocasiones rebelde. Recuerde Vd el momento en que se aparece como espectro sin cabeza y le ofrece las simientes, que Pernath rechaza y su compañero de celda, el violador y asesino, acepta. ¿Qué le ocurre a este último? Que no alcanza la forma de andrógino. Para lograr esto último es imprescindible la figura de la mujer, lo mismo que para perderlo; de ahí la contraposición entre Myriam, la judía buena, y Rosina, la “mala”.
      No sería una buena aproximación a la obra, creo, buscar en ella un relato de terror convencional. en el que una figura de inspiración “zombinesca”, quiero decir “al uso”, nos asuste, y lo valoremos según la intensidad de ese susto.
      Tampoco me parece superfluo señalar que cualquier parecido entre la obra que nos ocupa y la película del mismo nombre se agota poco menos que en el título.

  3. alguien podria decirme en que momento en el libro aparece el golem?.lo lei pensando que el golem iba a aparecer continuamente en el libro.o no le entendi.saludos.

  4. Es un libro muy hermoso, la descripciòn que hace el autor de los lugares y momentos son tan lucidos y despejado, como describe una realidad no muy lejana a cada quien y cada personaje teje con detalles muy particulares lo que es esta hermosa obra

  5. El golem en sí me resultó interesante, aunque la verdadera joya está al final: El Dominico Blanco, una obra esotérica muy profunda.

  6. El libro no es difícil; si ha llegado alguien hasta aquí con dudas, con dos o tres reseñas desacreditando parcialmente a El Golem, procure olvidarlas y lea la obra.

  7. Los comentarios de Pedro y de Impresionado se ajustan a mi experiencia con este bello libro.

    La crítica del Sr. Molina se asemeja más a una crítica formal, de columna de periódico que apunta a un público general y en ese contexto, es una crítica justa.

    Sin embargo, es un libro de seducción, donde la vivencia priorizada es la subjetiva, tanto del autor como del lector -co partícipe del texto y su infinito entramado-. Sí discrepo profundamente con la idea que señala Molina de que Meyrink se olvida del lector… es más, creo que al momento de escribir el lector es y debe ser un personaje inexistente. Si se escribe pensando en el lector, se desvía el objetivo y se obtiene un producto complaciente, no necesariamente digno del más hondo sentir de hacer arte. Si se escribe sin pensar en el lector, el lector lo disfrutará. Me parece que el concepto de escritura es completamente opuesto a lo que indica Molina. Yo quiero leer autores que se expresan y que no están buscando agradarme. Existen autores que son ingratos de más, de acuerdo, pero eso se ajusta a la medida de cada quien. Meyrink me trató bien 😉

  8. termine de leer el libro.
    primero, lo compre con la premisa de una historia acerca del golem.obiamente al final fue una desilucion, pues el golem forma parte de uno de los tantos personajes secundarios en la historia.
    sin embargo, uno ya espera que no va a leer una historia realista, pues el golem pertenece al folcklore.
    la verdad me gusto, al principio se me dificultad, pero luego va con fluides.pero concido con la critica, es una mescla de historias, sueños, cabala
    tiene un significado, pareceria que si para Pernath.pero al final todo toma un vuelco sorpresivo.y la verdad no lo entiendo
    es decir, lo que leimos lo soño un hombre al ponerse o ver el sombrero de otro.vio la vida de el verdadero Pernath.pero al reencontrarse con este,todo parece diferente.como si lo que vio en el sombrero, fue un sueño del personaje, de como podria haber sido la vida de ese tal Pernath.
    cosa que al final no coincide.
    miriam nunca se fue, no hubo incendio, y la vida de algunos personajes fue diferente.entonces?
    la conclucion, cuenta la historia de un hombre que se imagina la vida de otro, para al final darse cuenta que fue solo eso, imaginacion.
    me gusto, pero la verdad esperaba un final diferente, esperaba que viera a Pernath, y que si, todo concuerde lo que imagino con lo que fue real(como una conexion mistica, que encajaria con la trama de la historia)pero no
    le doy un 8 sobre 10 porque el relato es muy rico
    nada mas

  9. En tu crónica no pareces recomendar su lectura, y yo tampoco: este libro no es para leerlo, es para soñarlo con los ojos abierto resbalando por las palabras.

  10. me interesa leer el libro del golem solo e leido poco y me intereso mucho diganme con que empiezo pues soy principiante.

  11. Este libro me ha dejado tan impresionado que no he podido dejar de buscar por internet referencias suyas para buscar más material de este estilo.
    Para los gustos los colores, sin embrago me apena mucho que el Sr. Molina no haya disfrutado tanto como yo con la lectura de este libro, las últimas 150 páginas más que leerlas, las he consumido.
    Como el mismo libro indica, hay gente que vive vidas normales y gente que vive vidas “anormales”, buscando otros sentidos y significados a la vida, no recomiendo el libro a aquellos que se alegren de llevar una vida cotidiana normal, ni a aquellos que lo pretendan.

  12. Hola. Le agradezco su comentario pues comparto su valoración de la novela de Meyrink tanto como el sabor semi amargo de decepción que deja tras haberla leído toda y no sin esfuerzo.
    Particularmente el golem mismo, el mito esotérico de tipo mágico, termina por diluirse en el torbellino de sueños, argumentaciones y anécdotas que tejen el relato. Así, quien esperaba encontrar alguna cosa respecto al misterio del golem es probable que se termine frustrado.
    Sin embargo, creo que es posible otra interpretación, a posteriori, de la ininteligibilidad y el carácter abstruso del relato: tal vez Meynrink, cuya afección a las ciencias ocultas es cosa conocida, haya cifrado, a lo largo de la tortuosa y onírica historia del Sr. Parnath, ciertas enseñanzas de tipo espiritual. Pero no me refiero a las referencias explícitas de ese tipo que hay en la novela relato sino a los muchos símbolos que salpican la historia de ‘pe a pa’ sin que su sentido se explique en ninguna parte. El final, por ejemplo, me parece que puede ser leído de ese modo..

    Cordialmente
    Máximo

  13. Teneis razón los dos El Sr. Molina describe perfectamente la leve sensación de decepción que deja la lectura de El Golem porque muchos de sus párrafos no son fáciles. También Pedro dice la verdad, seguro que el autor lo quiso hacer así y es parte de su esencia y su belleza.

  14. En una obra como “El Golem” lo ininteligible es precisamente uno de sus atributos. Una relectura, el esfuerzo de una segunda lectura, quizá trasluciría mejor en ciertos casos la prístina riqueza de equivalencias, que en la primera inmersión pueden no descifrarse. No coincido con el juicio sobre la obra. Hay algo de laberíntico en “El Golem”, algo de juego de espejos, que refuerzan la sensación de misterio. Esta novela no puede, no debe, leerse con la predisposición de quien lee una novela realista. A veces sucede que en los espacios donde no conseguimos entender es donde se opera el asombro más perdurable. Atribuyo el desencuentro entre “El Golem” y el autor del artículo a ese afán, ese desgano, tan actual de entenderlo todo y, si es posible, inmediatamente. La sentencia de lástima merecería cambiarse entonces por la de no ser el lector que esta obra buscaba.

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