El hijo de la sierva – August Strindberg

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Escrita al final de su vida, El hijo de la sierva es una novela de tintes autobiográficos que recoge las vivencias de la infancia y adolescencia de August Strindberg. Aunque el autor reconoce explícitamente en el prólogo que los acontecimientos narrados se corresponden con sus propias experiencias, advierte también de que una absoluta sinceridad al narrarlas no es humanamente posible. Sin embargo, es fácil adivinar que el carácter tumultuoso y muchas veces contradictorio del autor sueco tuvo su germen en esos primeros años que él vivió en un permanente estado de infelicidad y, sobre todo, de lucha.

Mientras duró su infancia, la familia de Strindberg estuvo condenada al ostracismo social, ya que sus padres sólo habían contraído matrimonio al nacer él (y ya había tres hijos anteriores). Además, el matrimonio era bastante desigual pues, mientras su padre era comerciante, su madre había trabajado como criada en una fonda. Y precisamente, la idea de que “sangre esclava” corría por sus venas obsesionó en cierta medida Strindberg durante toda su vida.

A pesar de su carácter liberal, la vida del escritor fue un constante esfuerzo por elevarse sobre su origen y avanzar en la escala social. Pero la lectura de El hijo de la sierva permite comprender que ese deseo no tenía su origen en el orgullo o la vanidad, sino en un oscuro sentimiento que le impedía tolerar que hubiera alguien por encima de él. Un sentimiento que pudiera tener su origen en las desafortunadas relaciones que el niño mantuvo con sus progenitores.

Y es que Strindberg protesta firmemente contra la idea de la familia como célula fundamental del cuerpo social. La arbitrariedad, la injusticia y la imposición eran las leyes que rigieron su infancia, y se aplicaban indistintamente en la escuela y en casa. Sus padres veían en la innegable capacidad intelectual que el niño demostró desde la niñez algo que debía ser explotado para beneficio de la familia; sin embargo, la personalidad del niño eral algo que estorbaba y debía ser aniquilado. Incomprendido y falto de amor, el muchacho entendió pronto que debía esforzarse para liberarse de unos lazos familiares que lo alienaban.

Porque el deseo de reconocimiento social, de triunfo, fueron siempre acompañados de la idea de llegar a ellos mediante el trabajo y los méritos propios. Si otros tenían un origen noble o provenían de una familia acomodada, Strindberg reconocía que su baza estaba en su inteligencia, y supo servirse de ella. Pero a la vez, es fácil reconocer en ese deseo de destacarse un anhelo por demostrar a sus padres su valía. Sin embargo, una vez alcanzada, esa superioridad sirvió en buena medida para distanciarle aún más de su familia, en cuanto sus intereses dejaron de estar en la misma órbita que los de sus progenitores.

La tensión en las relaciones familiares conformaría el espíritu turbulento del autor, pero también dejaron su huella otras pasiones: la búsqueda desesperada, casi autoimpuesta, de la fe religiosa, un deseo de deshacerse de su propio yo para fundirse con la divinidad, que acabaría por dejar paso de forma drástica a una exaltación de la razón y la ciencia; o la lucha contra el instinto sexual y el placer (Strindberg vivió algunos años de su adolescencia con la seguridad de estar condenado a muerte como consecuencia de haberse abandonado al vicio de la masturbación); todas esos conflictos dejaron su huella en el carácter del joven. Los temores y prejuicios de la época y la hostilidad del entorno en que creció marcaron su existencia de por vida, pero conformaron una particularísima y nada convencional visión del mundo que convierte la obra de Strindberg en una de las más originales de su tiempo.

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2 Comentarios

  1. me gustò mucho esta novela; me apasionó y tambien me llevó a un estadod e turbulencia emocional qe pocas veces he sentido. la lucha de Strindberg contra lo establecido, contra la idea de moral, familia, orden,y sobre todo educacion, llevan un tono de dolor y angustia realmente hermoso. en un tiempo empezarè a leer Inferno. Supongo qe he de disfrutarlo

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