El papel de mi familia en la revolución mundial – Bora Ćosić

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El papel de mi familia en la revolución mundial - Bora Ćosić“El papel de mi familia en la revolución mundial” es probablemente el libro más divertido que he tenido el gusto de leer últimamente. Narrado desde la perspectiva del Bora Ćosić niño, relata los años anteriores y posteriores a la Segunda Guerra Mundial, centrándose en la forma en que esa época, histórica pero revuelta, afectó a su familia.

La mirada inocente, irónica e incluso inconsciente del niño Ćosić, desdramatiza la precariedad de una vida marcada por la penuria, por el temor y por los cambios. Pero, además, las características singulares de su familia, personajes todos con un punto de desenfadada originalidad, hace que la narración de sus vicisitudes arranque más de una carcajada al lector.

Al recoger los menudos acontecimientos familiares, Ćosić logra reflejar una imagen completa no solo de la familia como grupo, sino también de cada uno de sus miembros. Así se retratan, por sus acciones y dichos, sin tener que recurrir a descripciones que romperían el ritmo vivaz del relato, una madre tremendista y abnegada, un abuelo semejante a un oráculo sarcástico, un padre borrachín, un tío mujeriego, amigos, conocidos y compañeros de escuela.

Sin caer en sensiblerías, antes al contrario, “El papel de mi familia en la revolución mundial” presenta el recuerdo de una infancia feliz, auspiciada por un entorno que se cuidó de proteger, tanto como de dar alas, al niño que fue Bora Ćosić.

Intenté hacer pompas de jabón. El abuelo preguntó: «¿Con qué me voy a afeitar yo?» Hice aviones con papel de periódico. Papá gritó: «¡Todavía no lo había leído!» Luego hice una serpiente de plastilina. Mamá vio la serpiente de ojos rojos, se desmayó y se cayó sin elegir el sitio. Las tías también se desmayaban por las escenas fuertes de los libros, o por el calor, o a veces por pura pena.  También se desmayó el tío, casualmente, cuando se volcó la silla en la que estaba sentado. Tuvo una conmoción cerebral, pero luego se acordaba de todo. Mi padre se desmayó un día cuando intentaban ponerlo sobrio obligándolo a beber vinagre.  El abuelo siempre estaba en forma y se enfadaba: «¡Basta ya de tantas sirvengonzonerías!» Yo también quería desmayarme pero no sabía cómo.

La novela se deshace en anécdotas que se narran como si, al recordar, Ćosić tirará de un hilo y comenzara a desovillar sucesos que en su memoria han permanecido unidos, aunque hubieran sucedido en diferentes momentos. Gracias a esa peculiar manera de presentar los acontecimientos y al lenguaje desenfadado, directo y muchas veces jocoso de la narración, ésta se desenvuelve de forma vivificante, llena de destellos de humor que hacen las delicias del lector.

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