«Nosotros no editamos para el público, nosotros lo hacemos para los lectores»

5
1313

En primer lugar, una pregunta muy clásica: ¿por qué -o cómo- se hizo editor? ¿Cómo fueron los inicios de Pre-Textos?

No me cabe la menor duda de que me hice editor por mi pasión por la lectura. No hay editor que no haya sido antes lector.
Los inicios de Pre-Textos fueron maravillosos, como todos los inicios. Creo que fuimos los editores más jóvenes en los anales de la edición en español, lo fuimos siendo universitarios, con poco más de veinte años. Es más, nuestra aventura editorial ha supuesto para los miembros que constituimos nuestra empresa cultural desde el principio hasta el día de hoy una alegría sin fin. Aunque uno es consciente de que para estar en este medio se necesita mucha moral, nosotros no hemos podido disfrutar más nuestro trabajo. Nos consideramos en verdad unas criaturas afortunadas.

¿Qué pretendía ofrecer como novedad? ¿Qué tipo de libros quería editar? ¿Quería ocupar algún nicho en concreto que considerase que no estaba suficientemente explorado?

Nosotros lo que pretendimos es cubrir aquello que nuestros colegas no cubrían con la suficiencia necesaria. Por ejemplo, la recuperación de la memoria del exilio republicano español, también algunas líneas del pensamiento contemporáneo que a nuestro parecer estaban descuidadas, una poesía no suficientemente valorada y otra naciente, que no gozaba del predicamento de los lectores por falta de información de la existencia de la misma: Nadie echa de menos a un desconocido.

En unas pocas palabras, ¿cómo ha sido el desarrollo de la editorial desde su fundación? ¿Han continuado las líneas que se marcaron al inicio?

Creo que en mis dos anteriores respuestas he contestado a esta tercera cuestión. Nosotros seguimos, pese a todos los obstáculos que hemos tenido que sortear y seguimos sorteando, con el mismo entusiasmo que en nuestros inicios.

Pre-Textos tiene, entre otras, dos líneas muy claras: valores jóvenes o desconocidos y autores internacionales igualmente descuidados dentro del panorama editorial español. ¿Qué criterios se sigue para publicar a unos y otros?

El criterio de excelencia que aplicamos para editar a unos y a otros es puramente subjetivo. Ya lo dije en otra ocasión, no somos objetos, luego lo que no se puede pretender es que seamos objetivos. Con todo, nosotros a la hora de leer un texto procuramos ser lo más neutrales posibles, es decir, no pedirle nada previamente a cambio. Uno tiene sus preferencias, pero a veces debe ceder sus posiciones. ¿Por qué? Pues porque por fortuna vivimos una realidad poliédrica que nos obliga a contemplar el mundo de la cultura en su vastedad y complejidad.

¿Es difícil encontrar nuevas voces con «algo que decir»? ¿Es compatible un criterio de calidad más o menos contrastado (con autores tan ilustres como Pessoa, Bataille, Eça de Queirós, Pavese…) con la búsqueda de autores noveles?

Lo complicado es apostar por quien no ha apostado antes nadie

Por suerte no es difícil, el continuum de la cultura hace que las voces de calidad, por supuesto con sus altibajos, se sucedan naturalmente. Creo que en el ámbito de nuestra lengua estamos viviendo un momento óptimo, por ejemplo, en lo que a la poesía respecta. Tanto en América como en España se pueden identificar voces de altísima calidad.
Por supuesto que es compatible. Yo diría más, para mí como editor lo que más me pone es descubrir a nuevos autores. Editar lo que parece ya consensuado es fácil, lo complicado es apostar por quien no ha apostado antes nadie. Esa además es la labor esencial de todo editor literario que se precie.

Alguna vez ha comentado que «editar es un modo de hacer pedagogía». ¿Considera que el editor tiene un papel relevante como creador, como agitador cultural? ¿De qué forma se plasma esa intención en Pre-Textos y los autores que decide editar? ¿Cómo se edita desde esta posición frente a los intereses del mercado y al (¿necesario?) marketing?

Desde luego que para mí editar es uno de los modos posibles de hacer pedagogía. Y para hacer pedagogía, no lo olvidemos, hay que saber seducir a los otros. O lo que es lo mismo, crear estados de sorpresa, de perplejidad en lo otros. El editor no debería olvidar que esa labor pedagógica le obliga a contemplar el horizonte ético al que su tarea de selección obliga. No podemos dar gato por liebre a costa de sacralizar la sociedad de mercado. Hemos hecho del mercado un ídolo y así nos va. Se hablan de falsos valores en la literatura contemporánea, quizá ahí esté la clave del asunto: en el mercado. Nosotros no editamos para el público, nosotros lo hacemos para los lectores. Nosotros no buscamos consumidores, nos alegramos de “encontrarnos” con ciudadanos.

Pre-Textos puede considerarse una «pequeña editorial» o una editorial «independiente», si bien su enorme y valioso catálogo la convierte en una referencia ineludible dentro del mundo editorial español. ¿Qué dificultades (si las hay) entraña publicar con un mínimo de exigencia, sabiendo que los títulos nunca serán grandes éxitos de venta?

Para editar, tal como entendemos nosotros esa labor, hay que saber esperar. No por precipitar las cosas salen mejor, al contrario. Y para saber esperar hay que tener mucha fe en lo que uno hace, en los libros que somete a la intemperie de los otros, los lectores. Detrás de todo lector se esconde un crítico insobornable. Es a ellos a los que nos debemos y es a ellos a los que sometemos la sanción de nuestro trabajo. Hoy, cuando los críticos literarios independientes escasean, es más importante que nunca contar con la fidelidad y complicidad de tus lectores. Nosotros siempre hemos crecido poco a poco, pero no hemos dejado de crecer en un ritmo ajustado a la naturaleza y singularidad de nuestro trabajo. Nuestro lema: Nada verdaderamente importante en la vida requiere urgencia. Vamos, que lo que queremos conseguir con nuestro gustoso esfuerzo es que se nos quiera y, a ser posible, un poquito mejor cada día.

Ahora que tanto se habla sobre los ebooks y el futuro digital del libro, ¿cuál es su opinión sobre los próximos años? ¿Corre el libro en papel algún riesgo? ¿De qué manera se afronta la edición con la inminente llegada del libro electrónico?

No corre ningún peligro. El que corre, y no sé si nos hemos dado cuenta, peligro es el individuo. Ése al que se le quiere relegar a vivir en cubículos donde las bibliotecas por descontado no tendrán cabida y a viajar en avión colgados de arneses. Al poder, a lo que se ve, lo único que le interesa es favorecer consumidores y no, repito, ciudadanos. Y lo peor es que nos lo hemos creído. Yo creo que España ha dado un paso enorme en su desarrollo económico, pero que ese paso no ha ido ni mucho menos acompañado de un paso adelante en lo cultural.

¿Qué defectos y virtudes tiene la edición en España? ¿Cuáles son sus retos?

Los retos siempre son los mismos: tratar de dar al público lector lo mejor de nosotros mismos. Procurar compartir con ellos aquello que no hemos logrado olvidar, aquello que en definitiva nos ha ayudado a vivir. Tampoco estaría mal que se arriesgase más y que no se fuera tan seguidista de las modas, incluso que se pusiese más en crisis nuestro yo aun a costa de equivocarnos. Para aprender hay que aceptar que podemos equivocarnos. En fin, deberíamos aprender a aprender.

Y por último, ¿algún libro que recomendar (a ser posible, uno publicado por Pre-Textos y otro que no lo sea)?

Yo siempre recomendaría el último pero sin que se olvidaran los primeros, puesto que somos editores de fondo, no exclusivamente de novedades. De ahí quizá destacaría las obras de Ramón Gaya o José Antonio Muñoz Rojas, nuestros seniors, y de los más recientes la obra de un autor italiano con el que no se ha hecho justicia todavía en nuestro país: Mario Rigoni Stern. Eso en lo que a Pre-Textos respecta. Y otro que no lo sea, aprovecharía, ahora que se nos ha ido un amigo y colega querido como Antonio López Lamadrid, para recomendar el catálogo de la editorial Tusquets puesto que, como siempre digo, el catálogo es el mejor libro que puede escribir un editor.

5 Comentarios

  1. Es esperanzador ver que sigue habiendo editores y editoriales cuyo trabajo nos permite conservar esa idea romántica que muchos de nosotros tenemos de la literatura. «Romántica» en el sentido del libro como producto perfecto de entretenimiento, cultura y aprendizaje, más allá de -siempre necesario- la influencia de un mero factor marketiniano donde la literatura casi deja de existir.
    Y más aún si abrimos el juego a nuevos autores sin buscar siempre el cobijo seguro de los consagrados. Esta es sin duda -según mi punto de vista- la gran aportación de las editoriales independientes. Enhorabuena a Pre-textos por su excelente trabajo en este sentido y por esta entrevista tan alentadora.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here