La crisis del siglo – Ignacio Ramonet

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La crisis del siglo - Ignacio RamonetSi hace no mucho hablábamos de la crisis financiera, en el libro que hoy nos ocupa nos centramos en las repercusiones que ésa y otras crisis similares han generado en la sociedad. La crisis del siglo está compuesto por artículos breves en los que Ignacio Ramonet analiza o enjuicia los diferentes estados de desequilibrio que se han venido produciendo desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos allá por 2007.

Lo más interesante de esta serie de textos es su recalcitrante optimismo; más que optimismo, quizá cabría hablar de esperanza, de fe. Porque el autor constata la depauperada situación social que vivimos con una agudeza cruel: las desigualdades que ha creado un capitalismo feroz, la anuencia de los gobiernos (sea cual sea el signo político que simulen representar) con esa visión del mundo, las catástrofes humanitarias que se provocan directa o indirectamente… Y siendo consciente de este estado de cosas, Ramonet insiste una y otra vez en la cercanía del cambio; «El modelo de capitalismo», dice en la introducción, «diseñado por los estados del Norte para mayor provecho de los países ricos, ha muerto.» El diagnóstico es muy ilustrativo, pero se aleja de la realidad; lo que ha muerto no es un modelo, sino un ciclo mediático. A partir de ahora, como ocurrió tras el estallido de la burbuja de internet a comienzos del siglo XXI, los inversores y especuladores pondrán sus miras en otros campos; el mismo autor así lo corrobora: «Huyendo de la crisis de las subprime, los fondos de inversiones apuestan en este momento [junio de 2008] por los productos alimentarios […]. Son valores refugio.»

Pese a todo, no sería justo reducir estos análisis a la condición de textos de autoayuda para los que creemos que otro mundo es posible. Ramonet no sólo estudia la situación mundial y señala las causas de los desastres, sino que aporta posibles soluciones y estrategias para enmendar la situación. Por ejemplo, es firme defensor de la imposición de la tasa Tobin, propuesta por el premio Nobel de Economía James Tobin: una tasa internacional del 0,1% que gravaría todas las transacciones en divisas; esto limitaría las especulaciones internacionales y podría generar tipos de interés más bajos, lo cual redundaría en un mayor crecimiento y en la generación de empleo. Además, el dinero recaudado podría servir para gestionar programas de ayuda al desarrollo, educativos o ecológicos. También aboga por la supresión de los paraísos fiscales, algo de lo que se ha hablado mucho últimamente (y que siempre queda en nada), y que constituye uno de los frentes más importantes para abolir las malversaciones y la delincuencia financiera. Hay algunas otras propuestas, quizá más complejas de llevar a cabo, como serían la institución de una renta básica incondicional que asegurase una renta vital sin distinción de clase, trabajo, raza o sexo, una distribución del trabajo orientada a la productividad solidaria y con tendencia hacia el aumento del tiempo libre, el desarrollo de una economía ecológica, que permitiese el crecimientos sostenible, etc.

Ramonet siempre incide en la posibilidad del cambio, en la esperanza de que poco a poco una gran masa de personas comprenda la necesidad de plantar cara al capitalismo neoliberal y plantee una alternativa global al dominio de las corporaciones empresariales. ¿Imposible? No lo sé, aunque es obvio que es una hazaña casi inconcebible, dado el estado de desinformación y docilidad en el que nos movemos en los últimos tiempos. La maquinaria que detenta el poder mediático hace lo posible por arrumbar cualquier noticia que pueda dar algo de relevancia a los movimientos anti-sistema, o bien los criminaliza o los convierte en mera pataletas de jóvenes sin nada mejor que hacer. El autor insiste, no obstante, en la importancia de ser conscientes de lo que ocurre y de plantar cara desde una posición individual; quizá así, parece decirnos, se consiga con esfuerzo organizar una oposición social férrea. Y en nuestras manos está el empezar a conseguirlo.

3 Comentarios

  1. Empecé a leer esta página con entusiasmo, pensando haber encontrado una alternativa a la revista de libros… hasta llegar al comentario de quelibroleo.com que nos complace con uno de esos errores que por más que se repitan resultan chocantes: “comentarlo y puntuarlo (…) animaros” en lugar de comentadlo y puntuadlo (…) animaos.
    Menos mal que su comentario sólo ocupa dos líneas!

  2. Si lo habéis leído y queréis comentarlo y puntuarlo, en nuestra página este libro aún es “virgen”, animaros para que otros a los que les interesa el tema, puedan conocer este libro. Saludos

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