Era el cielo – Sergio Bizzio

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Era el cielo - Sergio BizzioEra el cielo es una novela curiosa y en apariencia puede resultar deslavazada: avanza con saltos narrativos que no parecen proporcionar demasiada información y su estructura formal es frágil. A priori, un libro poco trabajado y con algunas carencias estructurales. Sin embargo, la incoherencia de la obra es quizá su mejor baza a la hora de presentar a su narrador y protagonista. Y es que este personaje es la gran creación de Bizzio en todos los sentidos. No es sólo que constituya una figura verosímil y sólida, sino que su construcción está llena de aristas, de dobleces que lo acercan al lector y le dotan de una profundidad insólita en un carácter de ficción.

El libro tiene un comienzo que puede llevar a error en la valoración del texto: el protagonista llega a casa y contempla la violación de su esposa a manos de dos desconocidos. Esta escena, que tendrá su relevancia hacia el final, parece diluirse poco a poco en la historia que de sus vivencias va desgranando el narrador. No hay morbo gratuito, ni tampoco intrigas trasnochadas. La violación le sirve al autor para definir, casi en su totalidad, al personaje que está creando.

Un personaje que no podemos describir sino como espectador. Un espectador de su propia vida, un hombre maduro y responsable, pero incapaz de afrontar las distintas situaciones por las que va pasando (la separación de su esposa, su inminente despido, la relación con una mujer más joven) y que se deja llevar por el fluir de acontecimientos. Un personaje que se limita a observar y registrar lo que sucede —no parece azaroso el que su trabajo sea el de guionista—, que no se involucra en ningún sentido y que evita las confrontaciones directas. Una personalidad con virtudes y defectos, con claroscuros que lo hacen muy humano y que permiten al lector reconocerse en algunas decisiones, en algunos comportamientos. Un hombre que tratará de redimirse encarando, quizá por vez primera, su responsabilidad como ser humano gracias al suceso que da inicio a la novela.

Era el cielo parece no detenerse en los detalles y se diría, a ratos, que la trama avanza a empujones, con escenas traídas a colación con aparente desenfado y que no terminan de conformar una auténtica historia, un relato coherente. Sin embargo, ese texto se cohesiona en la parte final para ofrecer una imagen completamente diferente a lo esperado. La trama cobra una relevancia inesperada, revelada con un olfato narrativo espléndido y con una sutileza desconcertante. Lo que hasta entonces parecía un cúmulo de desventuras, una relación deslavazada de las experiencias de un hombre extraviado en su madurez, se torna una fábula hermosa y cruel sobre la responsabilidad. La novela nos sitúa ante un personaje que transita desde la soledad de su apatía moral hacia un estado de aceptación: un viaje hacia la comprensión de nuestros límites y de nuestras obligaciones para con los demás.

Bizzio lleva a cabo este giro con una escritura directa y con algunas fisuras; un monólogo con altibajos, como los que sufre el protagonista que narra. Nada se da por sentado, no hay pontificaciones ni verdades absolutas. Pero ojo: tampoco hay insinuaciones y no se abusa de la capacidad de sugerencia de la literatura. El autor sabe hacia dónde se encamina el texto, pero no le regala información al lector. Era el cielo contiene respuestas, pero no están explicitadas en la novela: el escritor busca no sólo la complicidad del lector, sino su competencia. De ahí que el comportamiento de su protagonista huya de estereotipos y maniqueas posturas: en la fragilidad del ser humano, parece decirnos el autor, se encuentra su valor, su entereza.

La novela merece la pena por lo desusado de su sinceridad. Sin personajes planos, sin mediocres y efectistas tramas, Era el cielo se centra en ahondar en nuestra naturaleza con una mirada inteligente y actual. No crean que eso es poca cosa.

3 Comentarios

  1. Yo creo que Bizzio urde adrede una trama plagada de desvíos, y que de ninguna manera puede considerarse que èsto sea un error en la estructura, al contrario, creo que èse es su mèrito y su singularidad. De todos modos estoy de acuerdo con el comentario en general. La novela es extraordinaria.

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