Flores tardías – Antón Chéjov

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Flores tardías - Antón ChéjovAunque hay narrativa que aborda la cotidianidad desde una perspectiva épica, lo cierto es que en muchas ocasiones la sencillez puede conmovernos tanto o más que las vicisitudes heroicas. Esto es lo que ocurre con una novela breve como es Flores tardías, en la que Antón Chéjov ofrece una lección magistral acerca del orgullo, de las expectativas incumplidas, de los sueños y de lo azaroso del destino. Un texto bellísimo, pero de una tristeza incomparable…

La obra nos sitúa en un escenario típico de las obras del maestro ruso: una familia noble, pero arruinada por la mala gestión y los excesos del hijo mayor. La princesa Priklonski y su hija sobreviven con maltrecha dignidad en un mundo que cambia a su alrededor y no presta atención a los valores que la matriarca considera capitales: honor, tradición y alcurnia. Su hijo mayor, Yegórushka, es un vago recalcitrante que dilapida la escasa herencia familiar en francachelas y borracheras. El futuro de esta familia parece abocarse a una lenta capitulación, pero una súbita enfermedad del hijo hace aparecer en escena al doctor Toporkov, hijo de un antiguo sirviente de la casa; convertido en un médico ilustre y reverenciado, el joven causa una profunda impresión en la princesa. Cuando semanas después una alcahueta se presenta en la casa para pedir la mano de la joven princesa Marusia, la vida de esta familia cambiará… si bien no como ellos creían.

Flores tardías gira sobre dos ejes bien claros: la decadencia de la clase aristócrata (frente a una burguesía que empieza a controlar la economía) y el amor concebido como relación de poder. Lo primero lo deja bien claro Yegórushka al afirmar que «la mejor estirpe es la de quien tiene una buena cabeza sobre los hombros y un bolsillo amplio en los pantalones»; la nobleza y la estirpe dejan de tenerse en consideración, puesto que lo que merece respeto es el dinero y la claridad de ideas. El ejemplo de ello es Toporkov, un hombre hecho a sí mismo que supera su condición de sirviente para terminar convertido en una celebridad local, adinerado y respetado.

Sin embargo, la tragedia de la obra se teje alrededor de Marusia y su imposible relación con el doctor. La joven no tiene en cuenta las diferencias de clase que los separan, pero la ruina de su familia termina por condenar su aspiración. Cuando Toporkov se casa con la hija de un comerciante con una generosa dote, la muchacha cae en una depresión de la que no podrá salir. Y a partir de ahí Chéjov creará una tragedia de dimensiones íntimas, pero tan destructiva como realista.

Marusia es un símbolo de inocencia, de bondad, de esperanza en un futuro sin jerarquías o envidias; su amor por el doctor es sincero, puesto que para ella el dinero o el honor no representan obstáculos. Pero lo que se acaba por imponer es un azaroso destino que hace que los protagonistas de la historia afronten hechos que no habían considerado; así, aquellos que han perserverado verán sus sueños desvanecerse, mientras que los que se aferran a la miseria diaria triunfarán en el lodazal de su miseria. Chéjov nunca juzga (aunque se nota su simpatía por los débiles); sin embargo, su texto nos muestra con crudeza la injusticia de una naturaleza impasible ante el dolor humano, los sentimientos o las expectativas.

Flores tardías es un hermoso ejemplo de lo conmovedora que puede ser la literatura cuando afina su mirada sobre el corazón humano. Leer a Chéjov, sin duda, es todo un placer y una enseñanza.

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1 Comentario

  1. Pues la verdad es que para los que somos adictos a Chéjov empieza a ser un drama recopilar y leer las obras del genial autor ruso.

    “Flores tardías”, aún pendiente de lectura, la tengo, como decíamos de pequeños con los cromos, “repe”: Una, bajo título “Flores tardías y otros relatos” de Alba Clásica y otra dentro del compendio “Chéjov. Cuentos completos (1880-1885)”, editada por Páginas de Espuma el pasado año.

    Sr. Molina, alguien me puede explicar por qué ocurre esto. A qué obedece una disgregación tan caótica: intereses editoriales, derechos de autor,….

    No me extraña que el negocio editorial no funcione, no solo se lanzan al mercado ingentes cantidades de autores, sino que además se hace por duplicado, triplicado, – la “Flores tardías” de la reseña parece ser de Rey Lear -, o cuadriplicado. Vamos, un auténtico caos.

    Un fuerte abrazo

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