Iluminaciones en la sombra – Alejandro Sawa

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Iluminaciones en la sombra - Alejandro SawaDice Andrés Trapiello en la presentación de este libro: «Las Iluminaciones es en realidad un libro misceláneo, en forma de diario, que es género donde cabe todo lo que no cabe en ningún otro sitio.» Esta afirmación hace justicia a la forma del libro, puesto que “Iluminaciones en la sombra” amalgama pensamientos de toda índole, historias y recuerdos de ese bohemio caído en desgracia que fue Alejandro Sawa.

Precisamente la bohemia como manera de vivir —y no como pose— está presente en cada página, convirtiéndose así en el leitmotiv del libro. Porque Sawa recorre el Madrid de principios del siglo XX en estas páginas a base de historias, de retratos de contemporáneos o de hechos de actualidad de la época, pero la verdadera pasión de estos apuntes a vuelapluma es su libertad: libertad para vivir, libertad como una forma de enfrentar el mundo, aun cuando ello conlleve (como así fue en su caso) la miseria, el desprestigio o las privaciones. El autor se sabe extraño, incomprendido, y si bien es una actitud que cultiva con premeditación, no es menos cierto que su forma de entender la vida le imposibilita para trabar lazos con la sociedad en la que se mueve. Él mismo lo sabe y lo confiesa:

Yo soy un extemporáneo; siempre en mis lecturas de las tristes hojas periódicas de Madrid el presente me parece cosa del pasado o de una vaga realidad de ensueño. Mis contemporáneos son, al estrechar sus manos, fantasmas inciertos de los que no sé sino que se llaman López, Martínez, García… No tengo la psicología de ellos, y frecuentemente me perturban al sentir que no conozco el idioma que hablan; son, sin embargo, mis contemporáneos y mis compañeros.
Falsamente. Yo no soy de aquí, y mi cronología no se mide en la esfera de los relojes.

Bien cierto es que Sawa parece marchar a contracorriente; esa libertad de la que hace gala, una indómita voluntad que se aferra a sus años dorados en París, codeándose con los poetas simbolistas, le impele a no acomodarse, a batallar por todo aquello que considera injusto, que es mucho; de ahí que buena parte de sus diatribas sean contra representantes políticos o contra ciertas costumbres caducas; también vocifera contra su suerte, o contra los críticos miopes que no aprecian las nuevas corrientes literarias.

Pero no todo son críticas. Hay mucha poesía en estas páginas, muchas líneas dedicadas a glosar la hermosura de lo cotidiano, bien sea real o recordado. Y también muchas entradas reflexivas, de tono casi siempre agridulce, porque Sawa escribió este diario en los últimos años de su vida, cuando ya había quedado ciego y malvivía casi sin dinero en un callejón madrileño. Se pregunta el autor por qué la vida le ha dado la espalda, qué puede haber ocurrido para que una persona de su talento haya caído en semejante lodazal. Una de las diatribas más amargas lo expone de forma contundente:

Vino el duende que era embajador de la Dicha. Yo estaba ocupado en cosas inútiles, pero que me placían momentáneamente…
—Ven luego —le dije.
Y mi vida, desde entonces, ha transcurrido aguardando desesperadamente al emisario, que no se ha vuelto a presentar jamás.

Un resumen muy acertado de la vida de Alejandro Sawa, desde luego. “Iluminaciones en la sombra” nos revela un hombre frágil, honrado y sincero, pero también orgulloso, tozudo y altanero. Quizá por eso lo que pervive en el tiempo es su figura, su leyenda, más que su obra; y es que, si bien el libro tiene momentos mágicos y excelentes, no es menos cierto que lo que le dota de un mayor interés es la voz del propio autor, la sensación de que está presente en cada una de sus páginas. Es posible que ésa sea la razón de que este libro sea el más ilustre de todos los que escribió: es aquí donde reconocemos al Sawa bohemio, perdulario y extremoso, que hizo de sí mismo, al estilo de Oscar Wilde, una leyenda viva. Sólo por eso merece la pena acercarse al libro.

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  1. Otras obras de Alejandro Sawa son: La mujer de todo el mundo, Madrid, Establecimiento Tipográfico de Ricardo Fe, 1885; Crimen legal, Madrid, Juan Muñoz y Compañía Editores, Biblioteca del Renacimiento Literario, 1886; Declaración de un vencido, Madrid, Biblioteca del Renacimiento Literario, 1887; La sima de Igúrquiza, Madrid, Novelas de El Motín, Imprenta Popular, 1888; Criadero de curas, Madrid, Novelas de El Motín, Imprenta Popular, 1888; Noche, Madrid, Biblioteca del Renacimiento Literario, 1888; Los reyes en el destierro, Madrid, R. Velasco Impresor, 1899; Iluminaciones en la sombra, Madrid, Biblioteca Renacimiento, V. Prieto y Compañía Editores, 1910. Recordar que tras su paso por París (1890-1896) pone fin Alejandro Sawa y reniega de su etapa naturalista, para dar paso a otra, simbolista y decadentista con Paul Verlaine (1844-1896) como maestro. José Fernando Dicenta, afirma: “Evidentemente, Sawa no fue un genio. Pero, evidentemente, era genial”, en La santa bohemia, Madrid, Ediciones del Centro, 1976, págs. 37-82 (cit., pág. 82). Véase Amelina Correa Ramón, Alejandro Sawa luces de bohemia, Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2008.

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