India, vagón 14-24 – Ignacio Carrión

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India, vagón 14-24 - Ignacio CarriónApunta Ignacio Carrión en el prólogo de este “India, vagón 14-24” que lo más placentero de un viaje es contarlo; y que precisamente ese placer compensa tanto las penalidades que el viaje pueda traer, como el esfuerzo de narrar, con todos los detalles, lo vivido. “India, vagón 14-24” es el resultado de ese esfuerzo por contar, «sin faltar a la verdad, pero sin renunciar a la imaginación», el viaje en tren por la India que el autor emprendió en 1977.

Un viaje curioso, cuya oferta encontró Carrión por casualidad en un periódico inglés, y que le permitió recorrer el subcontinente asiático en un vagón privado de tren que se iba enganchando en los trenes ordinarios indios. De este modo Ignacio Carrión efectuó un periplo alrededor de la India, recorriendo las principales ciudades: Delhi, Calcuta, Agra, Bombay, Madrás o Benarés, zambulléndose de lleno en una India eterna, inmutable en su esencia a pesar de los cambios que en la época promovía el gobierno de Indira Gandhi.

“India, vagón 14-24” no es, evidentemente, una guía de viajes, a pesar de que el autor visitó los lugares más significativos. Tampoco es un estudio exhaustivo de la sociedad india, en un momento en que se buscaba promover un despegue económico sin por ello volver la espalda a la identidad nacional. Sin embargo, este libro de viajes tiene un poco de ambas cosas y un mucho de las impresiones de su autor, que se deja sorprender, que observa, pregunta y describe con humor, pero que rara vez opina y, desde luego, jamás juzga.

Ignacio Carrión busca el testimonio de la gente de a pie, les incita a hablar de su vida y, sobre todo, de su país y de su sociedad, pero sabe permanecer en un discreto segundo plano. Taxistas, conductores de rickshaw, maquinistas de tren, camareros, vendedores o empleados de correos, dejan constancia de cómo ven a su país, enumeran los problemas que sufren y especulan con las posibles soluciones, demostrando el talante de un pueblo esperanzado, seguro de que un futuro mejor aguarda, tal vez porque tan sólo imaginar la posibilidad de que las cosas tornen a peor es simplemente insoportable.

Pero el autor también aprovechó ese viaje para entrevistarse con personalidades relevantes que le ofrecieron nuevas visiones de la situación de la India. Así líderes espirituales, como el Brahmachari Radha Krishna, uno de los líderes de la escuela donde los Beatles trabaron contacto con la meditación trascendental, quien predicaba una espiritualidad que no parece convencer a Carrión por impostada; o la Madre Teresa, cuyo mensaje de entrega a los demás, especialmente a quienes más nos necesitan porque menos tienen, sí parece calar en todas las conciencias. Pero también hombres de negocios como el maharaja de Mysore, descendiente de un linaje que ha visto desaparecer su poder y su influencia; o la primera ministra Indira Gandhi, con la que Carrión conversó de la posición de la India en la geopolítica mundial: una mujer cansada de la lucha incesante por demostrar a los países desarrollados que la India podía salir de la penosa situación provocada por la colonización sin la ayuda, llena de condiciones, de los países occidentales.

Para completar el mosaico de las cien personas a las que Carrión da voz y que dibujan una semblanza variada de todo un país, se unen breves descripciones, a modo de instantáneas de momentos fulgurantes, que albergan en su seno la verdadera esencia de la India: el barullo de una estación, el olor a orines de una calle, un niño acuclillado a la sombra, mujeres vestidas de colores en medio de los campos que atraviesa el tren… Toda una invitación a emprender nuestro propio viaje por una tierra que Carrión sabe presentarnos como la más hospitalaria.

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