Intente usar otras palabras – Germán Sierra

2
1365

Intente usar otras palabras - Germán SierraMuchas veces hemos comentado libros que inauguran o reinventan una corriente moderna, novedosa, rompedora, insólita, etc., etc., etc. También hemos comentado en casi todas esas ocasiones que detrás de ese afán por perpetuar banalidades se encuentra un interés puramente publicitario (ergo, económico) por parte de la editorial de turno, el grupo de turno o el amigo/crítico de turno. Comienzo diciendo esto porque si escuchan alguna noticia sobre el nuevo libro de Germán Sierra será, casi con toda seguridad, de esta índole o similar; por supuesto, son libres de aceptarla como buena, de comulgar con ella e incluso de creerla, si les place. No obstante, creo que «Intente usar otras palabras», siendo como es una novela interesante, distinta y lúcida, está lejos de romper con ciertas tendencias o tradiciones.

Sí es cierto que Sierra es un narrador que tiene la virtud de alejarse de los lugares comunes más rampantes de la narrativa actual. Bien sea por su estilo sobrio y preciso, bien por su formación científica, el caso es que las obras de este escritor brillan con una luz propia dentro de la literatura contemporánea en castellano. En el caso de este libro que nos ocupa, quizá lo más relevante sea el objetivo temático al que apunta y no su armazón. «Intente usar otras palabras» está construido de forma más o menos convencional: una trama de aparente sencillez y linealidad con abundancia de interpolaciones y referencias externas, internas y metanarrativas; un ejemplo pulcro y trabajado de un texto que ha sabido librarse de cualquier membrete posmoderno (léase: excursos, interrupciones, citas, escolios, etc.) para optar por un desarrollo inteligible, pero de cuidada intensidad. (Me llama la atención algo que decía el propio autor en un artículo publicado en la revista Quimera acerca de la pertinencia de unas reglas autónomas para la realización de la obra de arte; una diferenciación entre lo «real» como apego a la verosimilitud y lo «real» como las reglas necesarias para construir un aparato de ficción: «Echo de menos […] algo que nos permita discutir la eficacia de determinados esquemas formales, la capacidad de los novelistas y los poetas para establecer reglas que faciliten la consecución de objetivos estéticos.»)

Sierra expone la historia de Carlos Prat, un funcionario solitario que repasa algunos pormenores de su vida para que un escritor aún desconocido arme una novela de su existencia; con ello pretende suplantar o invalidar el libro que una ex-amante estaba escribiendo, y que cree que le tiene a él como protagonista. Lo que en principio parece un simple recuento de andanzas y experiencias, pronto deviene algo más. En realidad, el autor dispara en múltiples direcciones y, si bien algunas balas no aciertan en la diana y se pierden en la oscuridad, la verdad es que su empeño hace del libro una obra ambiciosa, exigente, que pide del lector penetración y confianza.

Porque «Intente usar otras palabras» teoriza sobre varias cuestiones: sobre la soledad, sobre el compromiso, sobre el éxito, sobre el esfuerzo, sobre el sexo… Sierra ha pergeñado un artefacto que cuestiona muchas ideas, que acicatea al lector para que piense mientras lee, para que (re)elabore lo que absorbe y para que se involucre en la propia creación. De ahí que la cultura y su representación sea uno de los asuntos más importantes sobre los que gira el texto.

La cultura es nuestra principal estrategia de dominio, la máquina de guerra definitiva que todos, en mayor o menor medida, ayudamos a construir, la reluciente armadura que después de vestida nos impedirá movernos con libertad. […] Los artistas de nuestro tiempo trabajan para la industria más contaminante que jamás ha existido: los medios de comunicación de masas.

Quizá por ello la relación de la cultura con otra infinidad de elementos se plantea como un eje del libro: el éxito fácil y televisivo, la creación de obras de arte, la fabricación de bienes, la durabilidad de la literatura… Sierra conjuga en un discurso proteico visiones sobre la identidad, sobre el papel del hombre en una sociedad mediatizada y tecnificada, sobre la necesidad de una cultura que sea representativa. Las teorías se insinúan por docenas, y en realidad el libro no se plantea soluciones, sino que cuestiona sin cesar. El autor, no obstante, tiene la gentileza de ubicar todas esas preguntas dentro un marco consistente y persuasivo, que atrapa al lector como artefacto estético y, al tiempo, lo sacude como aparato teórico. En «Intente usar otras palabras» todo significa algo, y todo está integrado con fluidez dentro de su historia: internet, blogs o correo electrónico no son elementos traídos por los pelos, como si fueran recursos insoslayables para crear una novela moderna; son elementos que forman parte de nuestra realidad, y así se entienden y utilizan.

Germán Sierra ha creado un libro lleno de interrogantes y de visiones, con una fuerza narrativa que crece conforme se avanza y que sospecho que requiere más de una lectura para empezar a adentrarse en todas sus posibilidades. Ésta es una novela que hay que leer, y que hay que atesorar como testimonio de un cambio en las formas literarias que, afortunadamente, se produce sin estridencias. Porque aquí lo que importa es el texto, no lo que lo rodea.

Más de Germán Sierra:

2 Comentarios

  1. vaya que saben despertar el interés o la curiosidad por ésta obra, vuestros comentarios son augurios de una lectura inevitable,
    gracias por sus envíos

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here