Jane Eyre – Charlotte Brontë

5
1957

Publicada en 1847, Jane Eyre supuso en su tiempo toda una revolución al presentar a una heroína independiente, decidida, corajuda y emprendedora. Por supuesto, esas cualidades no son tan evidentes hoy día, ya que Charlotte Brontë es hija de su época y la rebelión que podía llevar a cabo con su protagonista era limitada; pero lo cierto es que Jane sí es un personaje diferente y se aleja del prototipo de sufrida heroína que se prodigaba en la literatura del siglo XIX, confirmando así el olfato artístico y humano de su creadora.

La historia de Jane Eyre es bastante conocida: una huérfana narra su peripecia vital en primera persona, desde su ingreso en un orfanato estricto hasta la oportunidad de ejercer como institutriz en la casa de un caballero del que se enamora; sin embargo, pronto descubrirá que el hombre oculta un secreto en el ático de su hogar que traerá infaustas consecuencias para ambos. Puro melodrama decimonónico, claro está, aunque en esta novela lo que verdaderamente cobra importancia es esa voz en primera persona que va a ir desgranando los detalles de su vida; Jane cuenta sus vivencias con un pormenorizada atención, siendo consciente de su papel como narradora (varias veces apela al lector y anticipa o recuerda acontecimientos) y exponiendo los hechos con precisión. Los pensamientos de la protagonista están, de esta manera, al alcance del lector, y así podemos encontrarnos con sus peculiares opiniones acerca de la independencia, el matrimonio o la venganza. «Si alguien nos golpea sin el menor motivo», afirma en un momento del libro, «lo que debemos hacer es devolver el golpe aún con más fuerza, para asegurarnos de que la persona no repita su mala acción.»

El carácter indomable de Jane se hace evidente desde el primer enfrentamiento con tiene con su tía, la señora Reed, una viuda egoísta y manipuladora que la trata con una furia incomprensible; Charlotte Brontë no construye una protagonista sumisa o abnegada (si bien algunas facetas de su personalidad —como es lógico en la época— no se aparten de ese camino), sino que configura un carácter irascible, rebelde y contestatario. Esto último se pone de relieve en las numerosas conversaciones que mantiene con el señor Rochester cuando comienza a trabajar como institutriz para su ahijada; su papel como mujer no le parece justo y trata de reivindicar (con tanteos algo inocentes, pero intentos al fin y al cabo) derechos y cualidades que considera inherentes:

Las rígidas represiones y el estancamiento absoluto les causan [a las mujeres] el mismo sufrimiento que provocaría en los hombres, y resulta patético que esos compañeros más privilegiados las confinen en el hogar, a hornear pasteles o zurcir medias, a tocar el piano o bordar bolsas. Es injusto criticarlas o reírse de sus empeños por llegar más allá.

«Sólo quiero tener libertad», dice Jane a su señor, y ese afán de libertad será lo que la lleve a separarse de él cuando descubra el secreto que le oculta: no por sentirse libre para experimentar, sino para liberarse de cualquier atadura que la sociedad bienpensante pudiera imponerle (como mantenerse fiel a un hombre que la engaña). Ése es el gran potencial de la protagonista: poseer una capacidad de pensamiento independiente que, si bien está sujeta a muchas normas culturales (de las cuales es casi imposible sustraerse), la lleva a cuestionar convenciones, deseos, acciones y costumbres, conformando así una personalidad luchadora y —dentro de unos límites— libre.

Jane Eyre, además, es una novela bastante moderna, con una voz narradora consciente de su papel como tal, que apela al lector en una suerte de diálogo novelado y que constituye un avance encomiable dentro de la narrativa del siglo XVIII. A pesar de su parte final, algo previsible y paradójica (ya que se acomoda a las reglas que el libro, en un principio, intenta romper), es una novela vigorosa, pasional y elegante, una lectura excelente para reencontrarse con un clásico imprescindible.

5 Comentarios

  1. Hay que hacer notar que la parte en el colegio es casi documental, porque (por lo que tengo entendido) realmente las hermanas Bronte vivieron en una institución similar y de hecho no todas sobrevivieron, así que supongo que la amiga que fallece es una de sus hermanas.

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